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El periodismo de los Cano que el narco no derrotó en Colombia



El periodismo de los Cano que el narco no derrotó en Colombia
Autor del artículo: Especial Proceso Digital

Bogotá - La orden de asesinar al periodista Guillermo Cano Isaza vino del cartel de Medellín y de su jefe supremo Pablo Escobar, era la noche del 17 de diciembre de 1986 cuando la pluma del director de El Espectador, el influyente diario colombiano, dejó de escribir a punta de sangre.

Después de más de tres décadas de emborronar cuartillas para denunciar a los criminales en todas sus formas Guillermo Cano Isaza había sido silenciado.

boton anuario 2019Los sicarios motorizados vaciaron ocho detonaciones de una ametralladora MAC-10 en su pecho, se refleja en un informe del Centro Nacional  de Memoria Histórica (CNMH). Aprovecharon la disminución de la velocidad del automóvil que él conducía al doblar una esquina, herido de muerte, el periodista Cano Isaza se estrelló contra un poste del alumbrado.

Cada artículo, casi premonitorio de Cano Isaza, representó una piedrecilla en el zapato de los capos y poderosos en Colombia. Sus escritos eran una especie de aviso sobre los peligros y desafíos que representaba el poder del narco que ya empezaban a penetrar en la institucionalidad, para luego desparramarse por el continente y otras latitudes del planeta.

La era de Guillermo Cano

Periodista Marisol Cano 3Marisol Cano Busquets“Guillermo Cano era un director único, su pasión y su periodismo nos marcó a todos y en la familia tratamos medianamente de seguir su legado y honrar su memoria”, dijo la periodista miembro de su equipo y, además, su sobrina, Marisol Cano Busquets, en entrevista con Proceso Digital.

Cuando Marisol habla de El Espectador, no oculta el ligue entrañable y apasionado al centenario periódico colombiano que ha retratado la historia de ese país desde 1887 y cuyos orígenes están vinculados a su familia.

Los riesgos desde la fundación de El Espectador han sido muchos, a cuáles peores, las vidas de miembros del equipo periodístico y comercial han sido segadas, las finanzas han sido mutiladas y los atentados y bombas no han faltado para acallarlos.

Pero el periódico siguió por encima de eso con sus ideas y allí es cuando Guillermo Cano, es una persona muy importante en ir siempre adelante a pesar de los riesgos, en este caso financieros, dice la periodista y su sobrina Marisol.

Las épocas escabrosas parecen marcar la historia de El Espectador, de tal forma que, a muchas otras amenazas, la del narcotráfico se adhiere para acabar con todo.

Periodista Marisol Cano 5

El Espectador, un espejo incómodo

“Cuando uno hace el análisis de lo que pasó en esos años, -expone Marisol Cano-, donde recién sale de una merma en la sostenibilidad y se empiezan las investigaciones sobre Pablo Escobar y entonces va una tras la otra y allí viene el trabajo de investigación y las denuncias con el narcotráfico, mostrándole al país lo que eran esos pasos de animal gigante para ir tomando el Estado con sus dineros…”.

Continúa rememorando como esas denuncias van subiendo de tono, van siendo más profundas y llegan a la médula de lo que en ese momento era el brazo más potente del crimen organizado en el continente.

En la mente de Guillermo Cano—relata su sobrina—rondaba cuál era el impacto que estaba produciendo el poder del crimen organizado en las estructuras legales del país, cómo Pablo Escobar lo visualizaba, y cómo estaba llegando al poder económico y político, también.

“Era una manera de ir penetrando sectores legales desde la ilegalidad, además, con unos comportamientos tan violentos de ir acabando con cualquier detractor. Había que tomar posiciones y El Espectador se convirtió en el espejo en el que no se querían mirar muchos, el periódico se fue quedando solo", acota la también decana de la Facultad de Comunicación y Lenguaje en la Pontificia Universidad Javeriana, Marisol Cano, al relatar hechos históricos que marcaron el periodismo continental.

Periodista Marisol Cano 6La periodista colombiana en una narrativa sobre los hechos que predecieron con el ataque al diario El Espectador.

Para ella, el valor de Guillermo Cano se reconoce no solo en el país sino en el mundo porque vio y denunció un fenómeno que ha llegado a tantos rincones de América Latina y del mundo, con el daño que ha generado.

Con una mirada algo sombría, Marisol Cano reflexiona sobre las investigaciones periodísticas de El Espectador sobre el narcotráfico durante la era de Pablo Escobar, y dice que “probablemente tuvieron el mejor desenlace en cuanto a poner el tema en las agendas mediáticas globales, pero a la vez tuvo un desenlace fatal (al referirse al asesinato de Guillermo Cano y de otros miembros del equipo del periódico)”.

“Sí, es muy duro porque se pierde una vida, una guía, un gran periodista, y de alguna manera es paradójico, hay quienes dicen que no  se  justifica ser valiente e ir por encima de todos los riesgos en el periodismo porque eso no vale, nada vale acabar con una vida, pero después está, como la otra cara: como esa historia es inspiradora para los periodistas en términos de que  hay unos principios, unos valores fundamentales que siempre tienen que estar allí y quizá la propia ingenuidad de una persona tan del común como Guillermo Cano Isaza no le permitió tampoco medir el riesgo que suponía, pero por el otro lado estaba el convencimiento de que tenía que ser así”, refuerza convencida del compromiso y la pasión del periodista.

Periodista Marisol Cano 1Marisol firma un libro.

Seguir… pese al crimen de Guillermo Cano

Para los Cano, la muerte de Guillermo representó un acendro en su compromiso con las libertades, apostilla Marisol Cano Busquets, al aseverar que “el convencimiento de seguir adelante en honor de su vida, del periódico y del país, fue claro. No solo el día que asesinaron a Guillermo sino después, cuando le pusieron la bomba al periódico y cuando tú tienes una historia que pesa tanto en términos de lo positivo que es hacer periodismo para un país y hacerlo en la manera, como un periódico centenario como el Espectador, en ese momento”.

A Guillermo Cano lo asesinan en diciembre de 1986 y en marzo del 87 era el centenario del periódico, entonces también allí se trunca la celebración de esos 100 años de la historia del diario.

Su sobrina Marisol y miembro de sus colaboradores de prensa más cercanos, señala que fue un desafío familiar importante porque se trataba de “cómo enfrentar ese centenario sin la cabeza y la guía de Guillermo Cano Isaza, porque no se puede desconocer que también hay personas que son excepcionales en las familias; todos tenemos un poquito de esa sangre y la llevamos de la mejor manera posible, pero, siempre en familias hay esas personas muy significativas y especiales y él era eso, desde la mente periodística porque los hermanos de él tenían más la mente de la industria periodística, más que desde el periodismo de ser el director, entonces crea un vacío muy fuerte porque Guillermo era un director muy especial”.

Cuando le preguntaron -¿qué es lo que hace a un director de un periódico un gran director?-, siempre decía: “saber escuchar”. Y esa escucha, para poder tener la versión de un mejor momento, hay que poderla llevar en esa complejidad y diversidad a las páginas del periódico pues eso se pierde y de alguna manera entran a jugar muchísimas ideas y fuerzas de por dónde debíamos ir.

Periodista Marisol Cano 4

Más crímenes, bombas, ahogamiento…

La periodista de la estirpe Cano, no desconoce las contradicciones familiares debido a las amenazas claras de Pablo Escobar y del crimen organizado. “Tenían claro que había que acabar con El Espectador y eso despertó muchas sensibilidades”, recuerda.

“No queremos más héroes, no podemos dejar el periódico, es el ejemplo del abuelo, bisabuelo, papá o tío… pues tiene que florecer en nosotros…”, eran parte de los pensamientos que cavilaban en el seno familiar de los Cano, tras la pérdida de Guillermo.

Las distintas formas de pensar eran paralelas a la clarísima amenaza externa que continuó con el asesinato del abogado que tenía la parte civil de la investigación del asesinato de Guillermo Cano Isaza. Después siguió con el equipo periodístico y de circulación y publicidad en Medellín.

Luego, llegaron las amenazas a cualquier anunciante que pautaba en el periódico. En esos casos los llamaban, así fuera una tienda pequeña de una ciudad le decían “pon otro anuncio en El Espectador y le ponemos a usted la bomba”, recuerda la decana Cano.

A los ataques se suma la colocación de una bomba en el periódico y ese proceso de reconstrucción de instalaciones, ver que las finanzas estaban tocadas y que la viabilidad del periódico se hacía difícil. Fueron épocas duras.

Los hijos de Guillermo Cano, “los dos que trabajaban en el periódico tuvieron que irse al exilio, otros nos quedamos, yo soy sobrina y nos quedamos al frente del periódico unos años, además, muy lindos periodísticamente, de muchas innovaciones periodísticas, las narrativas, la misma estructura del periódico, un equipo de redacción precioso, muy calificado y tremendamente comprometido en seguir adelante a pesar de las circunstancias”, acota.

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La data de un periódico

Cuando Marisol Cano Busquets habla de El Espectador, no oculta el ligue entrañable y apasionado al centenario periódico colombiano que ha retratado la historia de ese país desde 1887 y cuyos orígenes están vinculados a su familia.

Es una historia en la que uno ve unidas las ideas, el valor de esas ideas en momentos de país y el gran tesoro de haber podido expresarlas en un diario que va impulsándolas para que se entienda la diversidad, la complejidad y la necesidad de respetar la pluralidad de pensamientos y opiniones, sostiene Cano Busquets, una de las periodistas con mayores reconocimientos en su país.

Para hablar de El Espectador ella se remonta a la fundación del diario. “El primer hito es la fundación del periódico por Fidel Cano, mi bisabuelo, en Antioquia, una zona tremendamente conservadora y profundamente ligada a las ideas de la Iglesia, eso supuso para una persona muy liberal en las ideas, tener que confrontar a unos poderes muy fuertes en términos de poder político y del poder mismo de la Iglesia”, recuerda, al manifestar que esos principios le costaron la cárcel y el cierre del periódico en muchas ocasiones.

Las vivencias en El Espectador que pusieron a sus directores como protagonistas o destacaron sus nombres en las cabeceras de la prensa internacional, no fue, en cada uno de esos casos, el afán del periodismo en sí recalca Cano Busquets. “Cuando uno lee la historia construida en un documento que es muy bonito y muy valioso, que se llama La Autobiografía de un Periódico, que se fue aumentando con el paso de los años, empieza a encontrar las constante del valor y bajo que ideales se sigue luchando y creo que allí también empiezan a haber unas lecciones muy importantes desde el papel del periodista en la sociedad, que es un papel que no es protagónico, aunque pudiera parecerlo, cuando hay un director que termina en la cárcel o que termina excomulgado por la Iglesia  por sus ideas”, reflexiona.

Para ella la finalidad debe ser siempre “poder poner no al periodista como la figura, sino las ideas en función de la sociedad y siempre mantener un perfil muy bajo”.

Amplía su reflexión para indicar que “cuando yo veo en la historia como la trayectoria del periodismo impreso en Colombia y en el mundo, uno ve que lindo y que importante es que el periodista sea de bajo perfil, porque estamos de alguna manera observando cómo se ejerce el poder y allí viene otro elemento que creo que es una constante en la historia y es la independencia”.

Pone acento en sus pensamientos para hablar de la independencia periodística, -“Y a uno le dicen y bueno-, ¿Qué es eso de la independencia? - Porque siempre al El Espectador siempre se le asocia con la independencia, entonces creo que viene mucho de esa idea de estar distante de todos los poderes y no estar comprometido con otros intereses más allá de los periodísticos, de la responsabilidad social, desde el interés público, de la información, desde la responsabilidad social y la ética con la que se hace el trabajo”, detalla, al tiempo que hace hincapié en que Antioquia es una región de mucho emprendimiento, una cualidad que potenció al El Espectador a salir de su cuna y avanzar hacia Bogotá.

Ese salto también fue evidente por el acoso constante que ha marcado la ruta del emblemático periódico colombiano “a lo largo de la historia vemos como las ideas pueden verse vulneradas cuando se atacan las finanzas del medio, también vemos los cierres, los encarcelamientos de mi bisabuelo, de mi abuelo o cuando se llega a Bogotá y en los momentos de la dictadura el periódico es incendiado”.

La figura frágil de Marisol Cano Busquets, sus facciones finas y distinguidas, contrastan con su carácter determinante y la convicción de sus principios cuando de periodismo y libertad de expresión se trata. “Cuando una familia lo único que tiene es el periódico y no otras posibilidades de financiarlo con otros negocios, entonces sostenerlo, sin otros recursos, es difícil”.

En su narrativa la decana universitaria y periodista, recuerda los golpes posteriores a la década del 70 que se dieron al periódico al grado de estremecer sus entrañas financieras.

“Cuando el periódico desde su vigilancia al poder empieza a hacerle seguimiento desde la investigación periodística y empieza a revelar como un gran grupo económico de este país afecta a una gran cantidad de ciudadanos comunes, al apropiarse de recursos a través de auto préstamos y estos eran los mayores anunciantes en los medios de comunicación de Colombia, que deciden la pauta publicitaria para castigar al periódico por sus investigaciones y sus revelaciones… ese fue un primer hueco en las finanzas del periódico porque empieza a no tener publicidad”, cuenta.

redacción El Espectador

“La tenaza”

“Luego cuando viene la llamada de la “tenaza económica” y luego el proceso de Pablo Escobar, el periódico no poseía recursos para continuar, entonces, llegó el momento en que no se tenía como hacer una importación de papel para poder publicar el diario al día siguiente porque  tampoco los bancos le daban préstamos ya que no tenía cómo responder, sus cifras estaban en rojo y no había de donde…”.

El único patrimonio de la familia era el periódico y además de estar en rojo estaba muy amenazado y también lo estaban los anunciantes y claro, una en una sociedad amenazada no toda la gente puede decir “Yo sigo poniendo publicidad en el periódico porque el país necesita un periodismo independiente y se necesita luchar contra los narcos cuando se ve que los narcos penetraron poderes políticos partidistas , empresas nacionales, se tomaron territorios, entonces,  pues estaba solo y ya no teníamos cómo seguir y además una deuda  y  la familia no tenía otros recursos, entonces, la decisión más horrible fue: hay que dejar el periódico, fue muy difícil…”.

Aquel viernes

Con sus nuevos dueños, el primer viernes, tras el traspaso del diario a los nuevos dueños, ese día por la tarde, la decisión de los propietarios fue clara: Se va toda la familia Cano que trabaja en El Espectador. “Y nos dijeron a todos que dejábamos de trabajar y que el lunes ya no regresábamos”, recuerda con nostalgia la periodista.

Actualmente un Cano regresó a dirigir El Espectador, “se dieron cuenta de lo que era tener un Cano nuevamente en la dirección y eso empezó a dar una nueva confianza, es como volver a decir allí se sostiene algo de la esencia, algo está allí y eso se ha visto”, acotó.

Marisol Cano Busquets

Periodista Marisol Cano 7Es una apasionada por el periodismo con un ímpetu que viene de las vivencias familiares y de su relación con su abuelo Gabriel, también director del diario. Una particularidad en su familia les hizo entrañables entre sí: Los Cano eran papás, hermanos. Eran cuatro papas y nueve hijos que vivían estrechamente unidos.

Marisol Cano estudió comunicación en la Universidad Javeriana, con orientación en comunicación y desarrollo, comunicación y sociedad, lo que le permitió trabajar en temas vinculados al papel de la comunicación en la construcción de país.

En El Espectador, en 1984, asumió la dirección del Magazine Dominical y de la Revista de Cultura con una gran tradición. Durante dos años trabajó al lado de su tío Guillermo Cano, quien fue asesinado en diciembre de 1986. Se mantuvo en ese medio durante 15 años.

Continuó su formación académica en España hasta lograr su doctorado en comunicación. De regreso en Bogotá es llamada para asumir la decanatura de Comunicación, donde ya se desempeñaba como docente. “Ha sido un trabajo hermoso en una facultad donde la carrera de comunicación social ya tiene 70 años”, dice. Su tesis doctoral la realizó en violencia contra los periodistas en el mundo.


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