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La “resaca” que está produciendo Internet



Por Gabriel EPor Gabriel E. Levy B.
Académico y consultor en Temas TIC

Después de una noche de celebración, alegría, locuras, alcohol y desmanes, la consecuencia posterior será una incómoda “resaca” acompañada de remordimientos y culpas por los excesos.

De la misma forma está ocurriendo con Internet, después de tres décadas de celebrar los grandes cambios que ha propiciado el desarrollo de internet, de asombrarnos por sus colosales aportes sociales, de volvernos adictos a su uso y de cometer muchos excesos, comenzamos a sentir un tipo de malestar que podríamos denominar: “la resaca de Internet”.

¿Se salieron de control los desarrollos derivados de Internet?

Uber trasformó para siempre el transporte a nivel global, lo simplificó, lo hizo más económico, eficiente, inmediato, seguro y amigable, los ciudadanos de las grandes urbes lo adaptaron en cuestión de meses y lo hicieron parte de su vida cotidiana, se ha referenciado como un paradigma del cambio social y económico.

No obstante, a una década de su nacimiento, la consolidación de plataformas como Uber comienza a pasar factura. El tráfico de automotores en las ciudades se desbordó, aumentando la contaminación derivada del uso de combustibles fósiles; los avances alcanzados décadas atrás en el uso y promoción del transporte público comenzaron a retroceder y una nueva forma de empleo “Low Cost” de baja calidad y pocas garantías sociales, precarizó la fuerza laboral del transporte en todo el mundo.

Airbnb cambió la forma de alojarse y visitar otras ciudades y países, miles de personas alrededor del mundo comenzaron a compartir sus casas, apartamentos, habitaciones y espacios para recibir huéspedes de cualquier rincón del planeta, pero mientras el concepto de hospitalidad evolucionó, el valor de la propiedad se disparó en las grandes urbes, al tiempo que creció el turismo parasitario que deja pocos recursos a las ciudades y una alta huella que pone en riesgo la preservación del patrimonio cultural, mientras se precarizaron los empleos en toda la industria del turismo.

Facebook transformó las redes humanas potenciando el relacionamiento de las personas, que gracias a esta aplicación pueden seguir de cerca la vida de sus amigos, familiares y conocidos como si fuera un gran contenedor en tiempo real de conexiones humanas, gracias a Facebook nos acordamos de los cumpleaños, nos enteramos cuando un amigo viaja, tiene hijos, se casa o alguien muere.

Al tiempo en que compartimos nuestras vidas en las plataformas sociales, se fue gestando una data sin precedente con nuestra información que rápidamente se salió de control, al punto que se alteró el equilibrio de los mercados publicitarios generando crisis económicas en todos los medios de comunicación a nivel global, paralelo la información privada comenzó a ser utilizada inescrupulosamente por organizaciones privadas como Cambridge Analalityc alterando el curso de la democracia provocando cambios indebidos en los resultados de muchas elecciones.

La génesis de una problemática anticipable

Para Nick Srnicek, profesor de economía digital del King’s College de Londres, se hace urgente una decidida regulación de las grandes compañías de tecnología, pues desde su óptica se encuentran desbordadas como consecuencia de su éxito, generando una gran paradoja, que, si bien por un lado han potenciado significativamente la calidad de vida humana, también han puesto en riesgo el equilibrio social, económico y político globalmente.

“Las Grandes tecnológicas han ganado su poder a través de lo que llamaría motivos naturales. Son negocios de plataformas que cuanta más gente las utilice, mayor es el beneficio que obtienen y mayor es el valor para todos en estas plataformas. Es como una especie de mercado en el que el ganador se lo lleva todo. Pensemos en el buscador de Google. Cuanta más gente lo utiliza, mejor es el buscador, lo que significa que se crea un supuesto círculo virtuoso en el que todo el mundo termina utilizándolo”.

Nick Srnicek, profesor de economía digital del King’s College de Londres

Para Srnicek si bien compañías como Google y Amazon llevan más de 20 años operando en el mercado, su modelo de negocio es muy reciente y aún “No hemos adaptado nuestros análisis económicos para entender qué hacen y quiénes son” y por su parte los estados no solo han omitido regular, sino que a lo mejor no comprenden realmente lo que estas compañías hacen en Internet.

“Pensamos que Amazon es una empresa de comercio electrónico cuando no lo es. Es una empresa de cloud. Todo su beneficio proviene de AWS, que es su división para la computación en la nube. Esto sería una parte del porqué es tan complicado tener un pensamiento diferente”.

Nick Srnicek, profesor de economía digital del King’s College de Londres

¿Debemos evolucionar a modelos estatales mucho más intervencionistas?

Para algunos expertos con posturas moderadas y convicciones por la libertad de expresión, como el Británico Andrew Puddephatt, la mejor alternativa radica en los modelos regulatorios híbridos o de corregulación, siendo para él,  la mejor alternativa para moderar las plataformas digitales, especialmente cuando se trata de “derechos digitales y libertad de expresión” y muy particularmente cuando se trata de temas en los que está en juego el equilibrio democrático, como ocurre en los procesos electorales.

Para Fernando Latterza, líder de Proyectos Regulatorios para América Latina de Telefónica, la intervención de los gobiernos debe ser la mínima posible y debería limitarse exclusivamente a la Defensa de la Competencia, pues cualquier intervención de los estados terminará afectando el normal flujo, crecimiento y funcionamiento de las dinámicas de Internet, postura que en general comparten las grandes corporaciones de telecomunicaciones a nivel global, que propenden por el menor intervencionismo posible por parte de los gobiernos como lo ha manifestado en muchos foros Carlos Slim.

En la orilla totalmente contraria se encuentra el profesor canadiense Srnicek, para quien el paradigma de la competitividad que ha propulsado el crecimiento de Internet es el mismo que ha desencadenado todos los excesos y afectaciones sobre las realidades sociales, económicas y políticas a nivel global, razón por la cual se hace necesario regresar a esquemas de mayor intervención y participación estatal, evocando herramientas tradicionales como la regulación pública.

“Muchos de los problemas que tenemos con las grandes tecnológicas se basan en esta supuesta competición. ¿Por qué Facebook quiere cada vez más datos nuestros? Porque compite con Google por el dinero que le llega de los anuncios. Cuantos más datos tenga, mejores anuncios elaborarán y más dinero obtendrá. Lo que existe es una competición por la información, la atención y el dinero entre todas estas plataformas. No creo que aumentar la competencia sea la solución. Creará más problemas. Imaginemos un escenario con múltiples googles. El original ha demostrado que es capaz de mantener razonablemente la seguridad de la información. Si 50 startups entran en el juego, sin una estructura tan buena, ¿qué sucedería?

Nick Srnicek, profesor de economía digital del King’s College de Londres

En Conclusión, existe un evidente impacto producido por el crecimiento exponencial de las plataformas digitales en Internet, al igual que por la poca intervención de los gobiernos que han preferido promover las libertades en Internet por encima de las regulaciones, desencadenando alteraciones en aspectos sociales, culturales, políticos y económicos, erosionando el modelo democrático liberal que ha regido durante las últimas décadas en el mundo occidental y poniendo en riesgo muchas de las libertades civiles.

Aunque existe evidencia suficiente de esta coyuntura, no existe una solución milagrosa, debido a que cualquier decisión y acción que se tome, causará consecuencias que por una parte podrían desestimular la innovación y el crecimiento de Internet o de otra parte, continuar erosionando aspectos sociales fundamentales, por lo que por ahora, es urgente aumentar el debate respecto de estos temas, promoviendo el diálogo intersectorial que permita a todas las partes acordar soluciones reales y de largo plazo, como un paliativo efectivo para la “ resaca” que está produciendo Internet. 

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