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La opinión pública en la sociedad red



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto

El periodista Edward Bernays, calificado por un magistrado de la Corte Suprema como “envenenador profesional de la opinión pública y explotador del fanatismo”, en 1928 publica “Propaganda” donde leemos: «La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país.» En una sociedad penetrada por ideas comunistas, Bernays alertaba sobre los estados de opinión inducidos.

Hemos pasado del sistema de comunicaciones unidireccional, desde los medios tradicionales -prensa, radio, televisión- hacia el individuo, al sistema de enlace multidireccional, donde cada sujeto se comunica con numerosas personas que redistribuyen el mensaje en progresión geométrica. Las plataformas digitales permiten que construyamos nuestros propios sistemas de comunicación. Los medios tradicionales incorporaron necesariamente dichos soportes a sus modelos de trabajo para interactuar con sus receptores en tiempo real. El sociólogo Manuel Castells nos denomina “la sociedad red”.

La opinión es el juicio subjetivo que hacemos sobre una persona, situación, asunto. Está influenciada por las emociones, el conocimiento, los intereses, la moralidad y los sesgos. El escritor Jean Cocteau decía: “confundimos la verdad con la opinión de la mayoría”. Controlar la opinión pública es la aspiración del poder político, de cualquier gobierno, pero también meta irrenunciable para los partidos de oposición, como mecanismo de contrapoder e influencia social. La política no se concibe sin los medios tradicionales, donde la televisión mantiene el liderazgo por el impacto del mensaje acompañado de las imágenes. Pero hoy día los políticos necesitan las plataformas digitales para mantener abierta la conexión horizontal con “la sociedad red”.

La opinión pública esencialmente es emocional. El sumatorio de características comunes que identifican a diferentes sujetos, sin distinción de condición social. Es percepción generalizada, nunca la verdad aséptica sobre la realidad. Es el campo de concentración donde voluntariamente se refugia el rebaño que renuncia a cuestionar la información que recibe, por tanto, convirtiéndose en ignorantes manipulables. Como en “el mito de la cueva”, de Platón, la gente cree que la información que le aparece en las pantallas de sus soportes digitales -las sombras proyectadas en la pared de la cueva- son la verdad. Quien pudiera librarse de las cadenas, salir de la cueva, observar la realidad y regresar para explicarla, sería rechazado por subversivo.

La manera cómo el pueblo opina provoca líneas de comportamiento que afectan el marco de convivencia, presionando al gobierno para articular normativas legales, nunca a la inversa salvo en las tiranías. Agrupamiento digital convertido en fuerza política. España como ejemplo. Las manifestaciones sociales consecuencia de la indignación por los recortes en las prestaciones laborales, estando el país sumido en una crisis económica, fue la gota que rebalsó el vaso. Una treintena de intelectuales capitalizaron ese malestar alumbrando el manifiesto “Mover ficha”, presentado a los medios en enero 2014. El documento originó la fuerza popular “Podemos”, que organizada se transformó en partido político.

En Honduras soportamos una crisis creada por políticos ruines que anteponen sus intereses a las necesidades sociales. Nos faltó ese grupo de intelectuales que capitalizaran la indignación popular en un documento, estableciendo las bases sobre el tipo de política y de políticos que precisamos. “Mover ficha” hubiera sido nuestro ¡Basta ya!, para unir a una sociedad que reclama justicia. En su defecto los conspiradores vomitaron el “fuera JOH”, lamento plañidero para identificarse como fracasados.

Dicen respetar las leyes, presionando para sustituir a JOH por un gobierno de transición, aborto intelectual que no figura en la constitución. Dicen que vivimos en una dictadura, pero llevan dos años torpedeando el desarrollo social, destruyendo miles de puestos de trabajo, ahuyentando la inversión, jactándose de que “las calles les pertenecen”, utilizando medios y redes como tribunales de justicia populares para crucificar lo que huela a oficialismo. Las cosas son como ellos dicen que son, o no son. Estos hampones de la democracia a eso le llaman “dialogar”.

Advenedizos que engatusan al rebaño con sus pelos teñidos, profuso maquillaje, y lengua viperina, ofreciendo lo que no tienen: honestidad, conocimiento político y estabilidad emocional. Salgamos de la cueva para racionalizar nuestras emociones inducidas. “Unidad y esperanza” es lo que necesita Honduras.

“En estos tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”.-George Orwell-


PG. Nieto
Asesor y Profesor CISI.


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