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Fosdeh y el compromiso de transformar Honduras



julio raudalesPor: Julio Raudales

Conozco a Mauricio Díaz Bourdeth desde hace más de 20 años. Siempre le he guardado respeto y admiración por su carácter sereno, coherente con su fe cristiana y apegado al rigor científico cuando se trata de enfrentar y hacer propuestas de solución a los problemas sociales, políticos y económicos que aquejan a Honduras, sobre todo a las familias más pobres. 

Mis valoraciones personales acerca de este economista no son exclusivas; sé que se le han hecho importantes ofertas dentro y fuera del país para diversos cargos, pero ha preferido quedarse y luchar desde su trinchera en sociedad civil en espera de que las cosas mejoren en ésta desangrada y misérrima Honduras.

Durante esta semana, Mauricio y su equipo del FOSDEH hicieron pública una propuesta concreta para sacar al país de la calamitosa situación en que la encontró la pandemia COVID-19; porque nadie medianamente informado podría añorar volver a la situación en que el país se encontraba en el mes de enero pasado. 

Así que esta propuesta, igual que la de la UNAH, busca una transformación del país mas allá de la enfermedad, que igual terminará pronto y solo nos dejará la oportunidad de construir una sociedad con las oportunidades que la población merece.

Son once los puntos que destaca el documento, que permitirán, si es que hay voluntad política, cambiar la vida de las familias hondureñas que bien lo merecemos. En todas ellas hay espacio para una discusión abierta, responsable y constructiva; pero es evidente que todas ellas constituyen un excelente punto de partida para la organización, diseño y ejecución de las acciones necesarias para el despegue.

Quiero destacar tres de estos puntos que me llaman la atención por la manera innovadora y agresiva en que están planteadas: a) La generación de un sistema financiero alternativo que apoye la producción interna, especialmente la agrícola; b) La reconversión tributaria con enfoque de derechos humanos; y c) La reactivación de las Cadenas de Valor, sobre todo en el sector agrícola.

Es evidente que una gran parte de la pobreza extrema y marginación de más de 750 mil hogares en nuestro país, se explica por la falta de acceso efectivo a un mecanismo adecuado de financiamiento. La gran diferencia experimentada en el mundo a partir de la revolución industrial, estriba en el acceso a recursos, que tuvieron los emprendedores a partir de la invención de la máquina a vapor.

Definitivamente, NO podrá haber despegue económico, si a los pequeños agricultores, comerciantes, industriales y consumidores, que son la gran mayoría en Honduras, les son huraños los fondos necesarios para alcanzar sus objetivos.

Pero para que lo anterior sea realidad, es necesario un esquema de financiamiento alternativo al actual. Es evidente que la banca privada, en las condiciones prudenciales que debe respetar, no cuenta con los incentivos ni posibilidades de utilizar su liquidez para financiar a la gran cantidad de personas que tienen necesidad de financiar sus emprendimientos. 

Es por ello que urge la activación de mecanismos de economía social que, aunque existen, nunca han sido apoyados por el sector público. Tenemos un presupuesto agrandado e ineficiente a la hora de financiar estos esfuerzos; en ese sentido, se hace indispensable cambiar la lógica del financiamiento gubernamental en el país.

Con esto salto a la segunda de las propuestas a la que quiero referirme: En sus 140 años de existencia, el sector público hondureño solo ha demostrado su incompetencia para cumplir adecuadamente con el rol que le encomienda la ciudadanía al intentar elegirlo y al pagar impuestos. Ambos, la recaudación y el gasto, no solo son ineficientes, también son injustos. 

Ya el BID y la CEPAL han estudiado esto a profundidad. El gasto, la recaudación y la deuda públicas, son de lo más regresivo a nivel mundial, esto significa que si el gobierno no existiera habría menos pobres en Honduras. Necesitamos cambiar esto, el gobierno juega un rol clave para desarrollar al país, pero debemos cambiar su accionar de manera efectiva. Un dialogo fiscal inclusivo y honesto es crucial al respecto.

Lo tercero es que necesitamos una política clara de incentivos y apoyo al encadenamiento productivo. Es un tema complejo, pero existen formas de lograrlo siempre que se tenga voluntad. Hay que plantearlo de forma territorial, siguiendo los lineamientos del Plan de Nación vigente. Si lo logramos, habrá esperanza para Honduras.

FOSDEH hace ocho propuestas más que vale la pena leer y considerar cuidadosamente. Creo que el sector público debería tomarlas y echar el plan a andar. El futuro se construye ahora y debemos hacerlo en conjunto, por el bien de Honduras. 

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