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En medio de la crisis, el fútbol logró dar alegría a hondureños en 2009



Tegucigalpa – En Honduras el 2009 resultó un año fuera de lo previsto. Nadie a estas alturas del Siglo XXI imaginó que se registraran hechos como los ocurridos en el escenario político nacional y que sumieron a la población en una severa crisis; tampoco era previsible que en el fútbol, pasión de todo el país, se registrara el año de los mayores y más grandes éxitos.
 

Unidos frente al deporte y más que todo de cara a su selección nacional, los hondureños disfrutan las competencias y los torneos que llevan a clasificaciones con una intensidad que ninguna otra actividad, hasta ahora, ha logrado ocasionarles.


Por eso, uno los periodistas y editores económicos más respetados en Honduras, ironiza al decir que los hondureños siempre han tenido un proyecto de país y que este gira en torno a su selección nacional.


Luego del retorno a los regímenes democráticos a inicios de los años 80, cada gobierno ha hablado de un plan de país pero cada uno ha creado documentos, proyectos y aunque algunos han sido objeto de consideraciones, ninguno ha logrado calar lo suficiente para materializarse.


Cada administración ha descontinuado lo hecho y ha pretendido iniciar su propio plan, lo que refleja la falta de unidad y coherencia.



Esa falta de unidad, es opuesta a lo que ocurre en el fútbol, donde, cada vez que de la selección se trata, todos respiran y suspiran por el llamado deporte rey.


Por eso, el 2009 es considerado el más exitoso año en la historia del deporte en Honduras, por su clasificación al mundial de Sudáfrica-2010 y a los mundiales Sub-17 en Nigeria y Sub-20 de Egipto.


En marzo, los seleccionados de la escuadra Sub-20 alcanzaron en Trinidad y Tobago el boleto a Egipto,
en Trinidad y Tobago.


El pase al mundial de Nigeria fue logrado por la selección Sub-17, en abril, en un torneo realizado en Tijuana, México.


La gloria, Sudáfrica 2010


Antes de llegar a ocupar un cupo entre los elegidos para estar en África, los juegos eliminatorios mantuvieron a la afición atenta y solidaria.


Muchos de estos partidos se disputaron en atmósferas tensas a raíz de los acontecimientos políticos pero, en ningún caso, estos hechos lograron distraer la atención de los nacionales.


Ausente de los mundiales desde 1982, cuando este país centroamericano había logrado por primera y única vez llegar a la máxima competencia mundial, Honduras luchó en cada una de las eliminatorias siguientes y en cada etapa la afición le acompañó hasta lograrlo 27 años más tarde.


En lo más álgido de la crisis política, en medio de atentados callejeros, explosión de bombas en sitios públicos, marchas, contingentes policiales, protestantes, llamados de boicot a la selección, en un ambiente tenso y de confrontación, los hondureños por fin, el 14 de octubre de este año lograron un cupo en el mundial de Sudáfrica 2010.


La clasificación hondureña, gracias a su triunfo de esa noche, 1-0, frente a su similar salvadoreña en el estadio “Cuscatlán” y debido a un gane de Estados Unidos frente a Costa Rica, 2-1 en el estadio “John F. Kennedy” de Washington, coronó el sueño de oro en el fútbol hondureño.


La clasificación fue dramática, ocurrió apenas 20 segundos antes de que el encuentro concluyera en la capital estadounidense. Justamente fue el jugador Jonathan Borstein, de origen judío, quien marcó el gol que dio el pase para estar en Sudáfrica.


Honduras entonces estalló en un incontenible júbilo que se mostró en las calles donde la gente, dejando el miedo represado por la violencia y la crisis política, salió, compartió, celebró por largas horas, por días enteros y mostró una unidad alejada de cualquier otro momento nacional. El desborde, espontáneo, congregó incluso en la basílica de Suyapa a grupos opositores por la crisis política.


En ese instante, cuando los candidatos realizaban sus campañas para lograr acceder a la presidencia del país, no cabe duda que debieron sentir celos de la capacidad del fútbol en aglutinar a la masa sin necesidad de campañas, de contratar transporte, ofrecer comidas, dar o prometer regalías. Todos por su voluntad celebraron, vitorearon y se identificaron con los futbolistas héroes.


Sin convocatoria, los seleccionados fueron recibidos apoteósicamente en el aeropuerto de Tegucigalpa por miles de hondureños. Los homenajes se dieron por decenas y en cada uno de ellos, los aficionados estuvieron cerca de los seleccionados cada vez que se les permitió.


Ahora el director técnico del equipo hondureño, el colombiano Reinado Rueda, sus muchachos Carlo Costly, Carlos Pavón, Amado Guevara, Wilson Palacios, Rambo de León, Edgar Álvarez, Víctor Bernardez , Noel Valladares, Dany Turcios, Maynor Figueroa, Izaguirre, Hendry Tomas y Ramón Núñez, se preparan para la justa en Sudáfrica en junio de 2010.


Los hondureños en el grupo F del mundial deberán enfrentar en la primera ronda a España, Suiza y Chile.



De nuevo la afición sueña y mira con esperanzas a su equipo nacional en torno al cual construye sus alegrías y satisfacciones inmedibles. La meta nacional, por ahora, se centra en lograr una buena hazaña contra España y el resto de países rivales deportivos, inspirados en los gratos recuerdos que el 2009 dejó, en materia deportiva, en el imaginario nacional como símbolo de unidad e identidad.

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