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Mujeres, activas como diputadas, invisibles como regidoras



Tegucigalpa.- En el 2015, se cumplirán 60 años de la participación de la mujer en la política, cuando por primera vez tuvo el derecho a ejercer el sufragio. Se ganó así una lucha de reivindicaciones por elegir, pero iniciaba otra mayor: la de poder ser electas y en este capítulo la historia no favorece la participación política de las féminas hondureñas.
 
Un estudio elaborado por la periodista Lucila Funes, denominado “Honduras 2013: Mujeres y elecciones” deja claro que la participación política de la mujer sigue siendo deficitaria y como bien lo explica su autora, “las mujeres la seguimos pasando mal”.

Funes, quien presentó los hallazgos de su trabajo académico en un evento de transparencia electoral, indicó que uno de las cosas más opacas que encontró en su investigación fue la designación de la mujer a las diputaciones al Parlamento Centroamericano, así como las políticas de equidad de género, las cuales permanecen ausentes en la mayoría de los partidos políticos legalmente inscritos.

Según Funes, los partidos políticos con más posibilidades de ganar llevan menos mujeres en sus planillas, contrario a los que tienen menos opciones de triunfo, al ser los que más participación dan en sus fórmulas a las féminas.

El estudio fue elaborado para el Centro de Documentación de Honduras con fondos del Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en inglés) y es parte de un trabajo colectivo vinculado al financiamiento de las campañas políticas, la transparencia y el seguimiento a la ley de igualdad y oportunidades en el caso de la participación política de la mujer.

La periodista Funes señala que si bien el país tiene un marco jurídico que protege el derecho de las mujeres hondureñas a la participación política, este marco no ha sido acompañado de una reglamentación o de artículos que garanticen su cumplimiento.

A excepción de la última reforma a la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, que contiene algunos avances sobre cómo hacer efectiva la cuota de participación política de las mujeres, la ausencia de mecanismos efectivos que abran mayores posibilidades a las mujeres es palpable, según la autora.



Dos momentos a considerar

Lucila Funes dice que la participación política de la mujer muestra dos momentos diferentes: El primero, como sujeto social con derecho a elegir, y el segundo como sujeto social con derecho a ser electas. El primero transcurre fundamentalmente en las décadas de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, en tanto que el segundo arranca con mayor claridad con la transición democrática iniciada en los años ochenta, con el inicio casi ininterrumpido de gobiernos elegidos en las urnas.

Así, de los nueve partidos políticos que participaron en la contienda electoral, se desconoce la composición final de las directivas de tres de ellos: el Faper, el PAC y Alianza Patriótica Hondureña.

De los seis restantes, tres cumplen con la cuota de participación: Innovación y Unidad (PINU/SD) con 55%; Partido Nacional con 48% y Unificación Democrática con 42%; tres mostraron cuotas inferiores al 40% y ellos son: Libre con 17%, Partido Liberal con 18% y Democracia Cristiana con 22%.



De la cuota mínima de 40 por ciento para cargos de elección popular a las mujeres, los hallazgos son los siguientes:

Nivel Presidencial: En conjunto, la cuota de los ocho candidatos (UD y Faper fueron en alianza) es de 27% e individualmente, solo uno, Libertad y Refundación presentó como candidata a una mujer. La Designación Presidencial fue la única que cubrió y rebasó la cuota fijada: equivalente a 62% a nivel de candidaturas y a 67% en los resultados finales que favorecen a dos mujeres de los tres cargos para esta función de apoyo a la Presidencia de la República.

Nivel Parlamentario: Los nueve partidos presentaron una cuota superior a 40% en las precandidaturas a elecciones primarias y/o candidaturas a elecciones generales, pero el resultado electoral bajó a 27 por ciento. Solo el PAC mantuvo en la composición de sus diputados electos una cuota superior al 40 por ciento, y el Pinu que solo obtuvo una diputación, que favorece a una mujer.



Nivel municipal: Los nueve partidos mostraron una alta deficiencia de la cuota electoral establecida. Para las alcaldías: 34 por ciento los más altos, correspondientes al Pinu y al Faper, respectivamente; y 16 y 18 por ciento a los partidos Libre y Liberal. De manera tal que para la contienda, la cuota total de candidatas era de 21%, mientras que los resultados se redujeron a 6 por ciento, correspondiente a 19 alcaldesas electas de 298 municipios que hay a nivel nacional.

Para las vicealcaldías, las cuotas fueron más altas: de 56 por ciento para Libre en el extremo mayor y 42 por ciento, en el caso más bajo, correspondiente al PAC. Pero en los resultados finales, el porcentaje se redujo a 34, equivalente a 100 vicealcaldesas. En las regidurías, el 24 por ciento de los resultados finales favorecen a las mujeres. A medida que las candidaturas descienden hasta llegar al término municipal, se reduce la participación política de las mujeres y es evidente su relego a las últimas posiciones dentro de las planillas electorales.

O visto de otra manera, cita la autora, la participación política de las mujeres es más activa a nivel parlamentario y más invisible a nivel municipal. En sucesivos procesos electorales debiera invertirse más atención en este escenario, que es ajeno ante la opinión pública e inadvertida para las entidades contraloras de la ley.


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