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La paradoja de la jaula global



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto

El desarrollo tecnológico impulsó la expansión e inmediatez en las comunicaciones, físicas y virtuales, afectando la forma de vida de las sociedades, el modelo grupal. Somos ciudadanos de un mundo cada vez más pequeño porque las distancias ya no se miden en kilómetros y millas, sino en el tiempo que tardamos en recorrerlas.

Internet mantiene conectado aproximadamente al 60% de la población mundial, 4.500 millones de usuarios; la telefonía celular al 67%, unos 5.100 millones, cifras en constante aumento. Como predijo el filósofo Marshall McLuhan, nuestro mundo intercomunicado se ha convertido en una “aldea global”.

Un planeta de personas enlazadas agrupadas en sociedades, desarrollando sus capacidades en jaulas virtuales cuyos barrotes se llaman nacionalidad, territorio, costumbres, leyes… Barrotes que propugnan por derribar –dejación de soberanía- para integrarse en jaulas mayores en busca de la utopía, la conciencia global. Un modelo común de convivencia y desarrollo, una democracia, un solo gobierno de gobiernos, una nación de naciones. La jaula global.

No obstante, cuanto más aperturistas son los habitantes de cada jaula, y permisivas sus legislaciones, más se hacen notar la minorías, autóctonas o foráneas, exigiendo el reconocimiento a su “singularidad”. Guetos que, aprovechándose de las debilidades del marco legal, se victimizan como “colectivos discriminados”, presionando para que su “hecho diferenciador” sea elevado al rango de normalidad en el modelo de convivencia, exigiendo derechos reservados a las mayorías. La paradoja está servida.

El colectivo singular frente a la mayoría social, en caso de conflicto ¿cuál derecho prevalece? Si la suma de individualidades establece la mayoría democrática, ¿qué ocurre cuando la minoría, utilizando la discriminación y los derechos humanos como argumento pueril, se confrontan con la institucionalidad exigiendo legitimar su “hecho diferenciador”? ¿Cómo podremos derribar barrotes buscando la universalidad del modelo, la jaula común, si las minorías torpedean las reglas del juego? A saber: Una persona un voto, la suma establece el poder de la democracia.

El individuo frente a la sociedad mayoritaria. El fin confrontado con los medios empleados. La legalidad frente a la moralidad. Estos son los tres pilares que soportan las relaciones, las legislaciones, y el desarrollo de los pueblos. Estamos ante la delgada, sinuosa, y difuminada línea que separa el bien del mal en los hechos, la realidad objetiva. Pero los hechos nunca se ven afectados por los juicios morales, ni cambian por los sentimientos hacia ellos. Lo que seguro cambiará será nuestro comportamiento, si nos dejamos llevar por las emociones sin racionalizarlas.

Un ejemplo. Está en el debate público las presiones de los colectivos de homosexuales, exigiendo que sus relaciones afectivas de pareja tengan la misma protección y derechos que los de la familia tradicional. Observamos una potente manipulación del lenguaje para adormecer el rechazo a las connotaciones peyorativas del término “homosexual”. La palabra «Gay» significa “alegre”, “pícaro”, inicialmente no era sinónimo de homosexual. «Lesbiana» procede del nombre de la isla Lesbos, en Grecia, donde la poetisa Safo escribía poemas sobre el amor que sentía por otras mujeres. Estos colectivos llevan el debate al terreno seguro: violación de derechos humanos, amparo constitucional, discriminación social… No perdamos el enfoque.

A nadie se le coarta su libertad para desarrollar su sexualidad como prefiera, con personas, animales, muñecos, incluso máquinas, viviendo con quien quiera. Las leyes y marco de convivencia -moralidad- de cada jaula, se establecen por consensos de las mayorías. El ser humano podrá modificar su aspecto físico, podrá utilizar la cirugía y las drogas para quitarse y ponerse…, pero no podrá cambiar su ADN. Muere con los cromosomas que nace, hombre o mujer. Si el derecho individual prevalece sobre los derechos mayoritarios de los individuos de la jaula a la que se pertenece, la democracia dejo de ser el mejor modelo para la transformación de las sociedades.  

Otro ejemplo. Las sociedades avanzadas están siendo torpedeadas por la singularidad religiosa. Colectivos de padres musulmanes denunciando ante el Poder Judicial del país donde migraron al sistema de enseñanza, por exhibir en las escuelas el crucifijo, una ofensa intolerable para la educación de sus hijos. Sociedades europeas cuyas legislaciones permisivas les acogieron y que, cuando se sienten seguros, confrontan y amenazan. El jeque islamista Ben Bakri sentenció: “Utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”.

“La manera cómo recibimos la información nos termina por afectar más que la propia información, porque el medio es el mensaje”. -Marshall McLuhan-

                                                                                                   PG. Nieto.

                                                                                                   Asesor y Profesor CISI.

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