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Levantemos el estandarte de la dignidad humana como guía de acción permanente, del 2020 al 2030, por la justicia social y el Estado democrático de derecho



H. Roberto Herrera Cáceres
Comisionado Nacional de los Derechos Humanos

Apreciadas y apreciados compatriotas:

La institución estatal del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos comienza el año 2020, con el reconocimiento mundial de la calidad de nuestros servicios al pueblo y sus resultados, en los últimos seis años, de conformidad con los estándares internacionales.

Por lo cual, al final del 2019, hemos recibido la calificación de institución “Clase A”, de la Alianza Global de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, Suiza.

Comenzamos así el nuevo año, dispuestos a contribuir activamente con las esperanzas de seguridad humana y desarrollo del pueblo hondureño que se podrán convertir en realidades, uniendo los esfuerzos y capacidades de cada persona de las comunidades para avanzar así juntos, hacia el bienestar de todos.

Mi mensaje al pueblo, está orientado a concentrarnos, a partir del 2020, en liberar nuestras soberanías individuales y colectiva, para hacer prevalecer, cada vez más, la dignidad humana y la democracia real, en Honduras.

La causa fundamental de la deprimente situación actual es que el Estado y la sociedad se desviaron del camino conducente al objetivo esencial de su organización y funcionamiento de proteger y respetar la dignidad humana de todas y todos los habitantes, con atención especial a los menos favorecidos.

Ello porque no ha habido democracia real debido a que los tradicionales actores políticos y económicos utilizan únicamente, de manera formal, la Constitución, normas internacionales y leyes sin aplicarlas, en la realidad, conforme al fin supremo que lo constituye la protección y promoción de los derechos humanos individuales y colectivos.

La evidencia está en nuestra cruda realidad que muestra la mayoría de nuestra población sufriendo de pobreza, desigualdad, discriminación, violencia, delincuencia, corrupción e impunidad.

Debemos levantarnos pacífica pero decididamente contra ese orden de injusticia y exclusión social. EL 2020 debe marcar la solidez del levantamiento de la acción solidaria por la dignidad humana y la democracia real, llamando a todas y todos, para que nadie se quede atrás de los demás.

Ese levantamiento de la acción solidaria tiene las condiciones necesarias para alcanzar su objetivo social, porque, entre el 2020 y el 2030, transcurrirán diez años a los cuales las Naciones Unidas dedicarán una actividad mundial más intensa para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de los cuales son también parte los objetivos nacionales que necesitamos inicialmente lograr.

Para ello, desde el 2016, el Comisionado Nacional de los Derechos promueve la estrategia de seguridad humana y desarrollo sostenible, la cual ha sido asumida como propia por autodeterminación de comunidades y autoridades municipales que han venido construyendo gobernanza democrática, con ejercicio de soberanía individual y local, esfuerzos e instrumentos propios, los medios que necesitamos para lograr un orden social de dignidad y justicia social.

Lo estamos facilitando en treinta y seis municipios de "Bienestar Solidario" cuyas comunidades y autoridades se han empoderado de la "Estrategia de Seguridad Humana para el Desarrollo Local Sostenible", y la profundizan y consolidan entre su población que supera un millón setenta y cinco mil personas.

La estrategia de "Municipios de Bienestar Solidario" ha sido recientemente reconocida por el Estado de Honduras como compromiso con la ciudadanía de extender y apoyar su ejecución en los 298 municipios de Honduras, tal como consta en el IV Plan de Acción de Estado Abierto: Honduras 2018 – 2020. 

A nivel nacional, como Comisionado Nacional de los Derechos Humanos estamos promoviendo la dignidad humana como fundamento de la enseñanza y educación, y trabajamos en la pronta adopción de un Plan Nacional de Cultura Democrática y Educación en Derechos Humanos en Honduras, a lo largo de la vida de la actual generación y de las del porvenir.

Nuestro aporte constructivo, vigorización del ánimo cívico y de la activa participación ciudadana es, en consecuencia, un derecho y un deber, así como expresión de solidaridad humana para salvaguardar ese bien público vital y esencial que es un real Estado democrático de Derecho en el cual todos los habitantes, mujeres y hombres,  en especial los más vulnerables, gocen ciertamente de la protección y el respeto de su dignidad humana, participando en el desarrollo sostenible y en sus beneficios, en un ambiente de seguridad humana.

Por lo anterior, como Defensor del Pueblo hondureño, llamo a que nos unámonos solidariamente por el bien colectivo de todas y todos que haga prevalecer la dignidad humana y la democracia real. Ese bien colectivo asegurará más el bien individual de cada uno de nosotros y de nuestros sucesores en una sociedad democrática y un Estado de justicia, libertad, desarrollo y paz.

Tegucigalpa, Honduras, Centroamérica, 6 de enero de 2020.

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