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Vivimos en un circo de mentiras organizadas: Iglesia Católica



Vivimos en un circo de mentiras organizadas: Iglesia Católica
Autor del artículo: Proceso Digital

Tegucigalpa – “Vivimos en un mundo que parece dominado por la propaganda de un sistema que quiere silenciar todos los gritos y engaños a todos, con el circo mediático de las mentiras organizadas”, cuestionó este domingo el párroco Juan Carlos Martínez, durante la homilía celebrada en la catedral San Miguel Arcángel de Tegucigalpa.

- “Dios nos escucha día y noche en esa oración de los oprimidos por un sistema injusto, que claman por un cambio radical del mundo”, apuntó.

La palabra de Dios se centró este domingo en un reclamo por la perseverancia en la oración. La oración es el primer fruto emanado de la fe, pues aceptar la existencia de un Dios que nos ama y nos salva es la fuente de la que bebe toda conversación filial con Dios. Y toda conversación filial busca prolongarse y acrecentarse, refirió el sacerdote.

En ese sentido, pidió orar siempre sin desanimarnos, al referirse a una parábola de Jesús con el propósito de hacer comprender a sus discípulos, la necesidad de orar siempre sin desanimarse, por lo tanto, no se trata de orar algunas veces, cuando nos apetece, ya que la oración es la que sostiene nuestra fe en Dios y si dejamos la oración, la fe se tambalea.

El prelado se refirió a la parábola donde uno de los personajes es un juez injusto en una ciudad a quien ni le temía Dios ni le importaban los hombres, ciertamente el mal juez representa los poderes del mundo, que no cree en Dios ni en la justicia, que ignoran a los que gritan día y noche.

“Qué le importa a ese sistema la vida o muerte de los pobres; vivimos en un mundo que parece dominado por la propaganda de un sistema que quiere silenciar todos los gritos y engaños, a todos con el circo mediático de las mentiras organizadas”, cuestionó Martínez.

Añadió que, en contra de eso, en esa misma ciudad había una mujer viuda que es el segundo personaje de la parábola del evangelio, la que solía ir donde el juez ha pedirle “hazme justicia”.

Apuntó que la atención de la parábola no está centrada en el juez injusto que por supuesto no es figura de Dios sino en la fe de aquella viuda que soñaba firmemente en alcanzar la justicia a la que tenía derecho.

El sacerdote señaló que en la cultura bíblica la parábola representa a los más pobres e indefensos, pero también es un modelo de tenacidad y de perseverancia, por eso toda la parábola es una invitación a orar siempre sin desanimarse y a confiar en que seremos escuchados, que nuestra oración no es un grito en el desierto, sino que hay alguien que nos está escuchando, que está poniendo atención a nuestra plegaria y es Dios.

Jesús se sirve de esta parábola para invitar a los discípulos a afrontar la difícil situación presente, en la confianza. Si la suplica insistente de la mujer viuda ha logrado que el juez de una sentencia justa, con mucha más razón Dios hará justicia a sus elegidos quienes gritan día y noche.

“Dios nos escucha día y noche, el gritar día y noche, en esta parábola, esa oración de los oprimidos por un sistema injusto, que claman por un cambio radical del mundo. La parábola subraya la persistencia activa de esta mujer, por sacar adelante su asunto a pesar del juez, por esta parábola el juez injusto que por fin hace justicia a la mujer pobre”, refirió.

Apuntó que esta parábola encierra, antes que nada, un mensaje de confianza, los pobres no están abandonados a su suerte, Dios no es sordo a sus gritos, tiene compasión de todos nosotros, es posible vivir en la confianza y trabajar por la justicia en el mundo, la oración nos compromete en la humanización del mundo.

Cuestionó que estamos tan llenos de nosotros mismos que no hay espacio para Dios y por eso necesitamos intensificar la oración pues sin la oración, la fe se diluye.

“La historia avanza, los sucesos transcurren de forma rápida, la cultura cambia, los sistemas políticos y económicos evolucionan y todos tenemos conciencia que estamos en un cambio de época, pero permanece en nosotros esa fe y esa confianza en Dios”, preguntó.

Asimismo, preguntó si creemos, como lo hizo la viuda, en la justicia final y en la salvación para los pobres y por eso en el evangelio de hoy, Jesús invita a orar con perseverancia.


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