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| En el próximo mes de julio 100 hondureños saldrán a trabajar a Canadá en labores agrícolas, portando visa, y con un contrato de trabajo temporal, que garantiza 10 meses consecutivos de ocupación en un empleo decente. Es la primera camada de un plan más ambicioso, que intenta llevar de Honduras a Canadá 3,000 trabajadores en total, bajo los auspicios de FERME, una fundación canadiense, con sede en Québec, especializada en ese tipo de esfuerzo binacional. En menos de los 3 meses que llevan negociando las partes canadienses, han conseguido en Honduras logros fundacionales y esperanzadores nunca antes vistos. Todo esta plasmado en una reciente Ley del Congreso Nacional, que ordena y fomenta lo que va a suceder, protegiendo los intereses mutuos y particulares de las principales partes envueltas, y especificando claramente la división de obligaciones y responsabilidades entre contratantes y colaboradores, a los niveles públicos, sociales y privados. La contratación temporal de obreros migrantes no es la primera vez que sucede en la historia. En los tiempos que vivimos es una manifestación más de la globalización. Tiene un impacto considerable en la economía mundial y en los países que la protagonizan. “Todos los años, millones de hombres y mujeres abandonan sus hogares y cruzan las fronteras nacionales en busca de una mayor seguridad humana, en gran medida (expresada) en mejores oportunidades de empleo, impulsados básicamente por la pobreza, inseguridad, desastres naturales, (conflictos políticos) o simplemente con la esperanza de lograr mejores condiciones a sus familias (y allegados)”. En el caso hondureño, de los 1.2 millones de inmigrantes de origen nacional que se estima están en Estados Unidos, más los casi 100,000 compatriotas que ya radican en España, la mayoría en ambos destinos permanece en condición de “indocumentado” en relación a la legislación vigente en las respectivas naciones donde se encuentran. A pesar de las leves mejorías que empieza a mostrar Honduras en el primer semestre del 2010, en general, la economía nacional sigue contraída y con remotas posibilidades de una reactivación satisfactoria. Los augurios más optimistas anticipan un magro crecimiento de 2.3% en el presente año, que en sí, deja mucho que desear. Esto significa que “quienes quieren irse al extranjero”, lo seguirán haciendo, en mayor o menor número, aunque siempre atrayendo con mas intensidad a los hondureños, más hombres que mujeres, de 15 a 35 años. El llamado “Departamento 19” de la nueva nación hondureña, en “esta era globalizada y del conocimiento”, seguirá siendo relevante a los niveles macro y micro, por la ansiada reactivación económica local, regional y nacional que se busca, y no acaba de llegar. Producto de ello, el Departamento 19, mejor caracterizado como “el Departamento con de crecimiento creciente por falta de un bienestar generalizado”, cuenta hoy ya con una población total estimada de 1.5 millones de compatriotas, “esparcidos por todo el mundo”, que representan casi el 20% de todos los nacidos en Honduras y que se encuentran viviendo dentro o fuera de Honduras. La migración legal y ordenada que se quiere lograr a partir de julio próximo, tampoco es nueva en Honduras. En los últimos 5 años, ha habido intentos similares, tratando de llevarse obreros hondureños a Canadá, Estados Unidos y España. Con excepción de la canadiense, las experiencias estadounidense y española, por sus magros resultados, no son hasta hoy ni dignas de ser repetidas. Para los interesados en el tema, las 3 experiencias se encuentran científica y técnicamente documentadas y analizadas por la Abogada Irina Pineda, en su Tesis para obtener el Grado de Maestría, en la Universidad Católica de Honduras. Como resultado de su investigación aplicada, la autora propone los lineamientos que en la práctica servirán –y de hecho han servido-- para lograr en el corto plazo la sistematización del “Proceso de Migración Laboral Temporal Ordenada”, a fin de que la Secretaría de Trabajo eficiente su servicio a los interesados. De los 3 intentos antes mencionados, el que logró el mayor montaje y publicidad del lado hondureño fue el estadounidense. Irrumpió en la opinión pública a principios del 2008. En esa época el Gobierno de Honduras, a través la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, en alianza con la empresa privada de Honduras – la Asociación Nacional de Industriales/ANDI-- con la colaboración de la Embajada Americana y con el Centro Asesor para el Desarrollo de los Recursos Humanos de Honduras/CADERH, la Escuela Agrícola Panamericana/Zamorano y la Fundación Micro-financiera Covelo --hoy convertida en Banco-- estaban conjuntamente promoviendo un programa para enviar a Estados Unidos, a fincas del Estado de California, obreros agrícolas hondureños a ser contratados temporalmente, dando lugar a lo que también técnicamente se conoce como “migración circular”. Después de visitas de intercambio y diálogos entre las partes, todo quedó “en papeles”. Los actores y sus “representantes”, nunca incluyeron en el diálogo a los trabajadores interesados --ni siquiera como grupos de consulta o de opinión. Los “directamente involucrados” de hecho no llegaron a un acuerdo consensuado sobre los términos y condiciones del contrato que debiera ser el real y efectivo. El caso mexicano se ha vuelto paradigmático en el ámbito latinoamericano sobre la contratación temporal de obreros migrantes. En el siglo pasado, desde 1942 a 1964, más de 5 millones de obreros mexicanos, popularmente conocidos como “Braceros”, fueron contratados temporalmente por empleadores norteamericanos, en su gran mayoría del Estado de California, bajo el histórico Programa de Braceros. El Instituto Smithonian de Washington, D.C. de Estados Unidos, mantiene un Proyecto de Historia dedicado exclusivamente a esta experiencia. (Veáse los 2 recuadros al final de este escrito, que ilustran la referencia). La experiencia hondureña que se inicia el próximo mes de julio tiene mucho que aprender de los “Braceros”. Sus enseñanzas nos evitarían cometer los mismos errores y asumir los riesgos innecesarios y abusos que sufrieron los Braceros. Además pudiéramos aprender de sus fracasos, buenas prácticas, amenazas que nunca superaron y oportunidades que de hecho desaprovecharon. Por los vínculos que el autor de esta entrega mantiene en Honduras con los miembros de las organizaciones de migrantes y sus familiares, en especial con los asociados a la REDCOMIFAH, afirmamos, sin duda, que la migración temporal, legal y ordenada de hondureños a Canadá, tal y cual se esta proponiendo, supera en expectativas y resultados anticipados, lo que predomina en la actual emigración hondureña. Hoy dicha migración esta caracterizada por ser desordenada, irregular e indocumentada, donde con frecuencia suceden accidentes y muertes en la travesía por tierra; asaltos, secuestros, extorsiones, explotaciones laborales y sexuales, con las consiguientes violaciones a los derechos humanos de los nacionales en ruta. También es frecuente el coyotaje para la travesía y el pase de fronteras, actividades que estan mezcladas en lo económico y criminal con grupos de narcotraficantes, secuestradores y extorsionistas, y la manifiesta corrupción que domina esta “lucrativa industria” que beneficia a mas de mil bandas de delincuentes en varios países, que operan con el beneplácito y contubernio de autoridades migratorias administrativas, fuerzas policiales, jueces y hasta el mismo Ejercito y Guardia Nacional, de los países en tránsito --Guatemala y México— y también de “llegada”, como son los Estados Unidos de América. Los involucrados y familiares afectados por la emigración hondureña hacen la siguiente valoración, prefiriendo el paradigma de la migración hondureña con contratación laboral temporal::
Los descuentos que por Ley que puede hacer el patrono al inmigrante en el país de destino, pudieran incluir los siguientes: retención del impuesto por el salario bruto o ingreso total devengado; la cuota que va cancelando el inmigrante contra el préstamo inicialmente concedido, al irse de Honduras, si lo hubo; el pago de seguro de desempleo, por accidente o por enfermedad. En el caso de Canadá, por ley, el Gobierno canadiense se hace responsable de trasladar y cubrir todos los gastos –de puerta a puerta—por concepto de repatriación del emigrado legal, si muere en Canadá en un accidente de trabajo. El trabajador sabe de antemano cuánto le corresponde pagar a él y a cuánto a su patrono, con relación a los costos y deducciones antes mencionados.
Evidentemente, hasta el momento todo lo anterior son meras expectativas, sujetas a lo que realmente suceda durante la vigencia del contrato de trabajo. Del lado patronal, la principal preocupación es por ahora si “los contratados” cumplirán o no con lo que han firmado, de principio hasta el fin. Y por el lado del obrero contratado, tendrán que experimentar en la práctica, que todo lo estipulado en el contrato --incluyendo obligaciones, derechos, privilegios, etc— será cumplido por su patrono canadiense, desde el momento que el contratado sale de Honduras, hasta que regrese, después de 10 meses con un empleo decente y sostenido. Si ambas partes salen satisfechas por la experiencia que se logre, el contrato de seguro se repetirá y volverá más aceptable en años subsiguientes. A medida que se repita, se conocerán y manejaran, con más eficiencia y efectividad, las variables que acompañan su desempeño exitoso y logros esperados. Sin duda, la migración ordenada por un contrato temporal de trabajo en el extranjero es una experiencia compleja, desafiante pero a la vez humanizante. Reta y beneficia por ambas partes el crecimiento y desarrollo de empleadores y de empleados, tanto en Honduras como en Canadá. Si por contrario, el contrato no se cumple en su totalidad o mayoría, otro ejemplo más de explotación internacional será agregado en la experiencia empresarial y laboral de ambas naciones: Honduras y Canadá
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