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Violencia: las mujeres y los niños se llevan la peor parte



Violencia: las mujeres y los niños se llevan la peor parte
Autor del artículo: Especial Proceso Digital

Tegucigalpa -Las mujeres y los menores son los que llevan la peor parte, bajo el imaginario colectivo que las agresiones sufridas son un hecho “normal”, indica un reciente estudio de la organización Oxfam Internacional que presenta las miradas que sobre la violencia tienen los jóvenes.

-La violencia vista desde los jóvenes

Muchas personas piensan equivocadamente que la violencia contra las mujeres y las niñas “es un comportamiento normal, apropiado o hasta necesario”, señala en su informe sobre “Normas sociales e imaginarios que profundizan la violencia contra las mujeres y niñas”.

Las personas víctimas de abuso tienden a tener baja autoestima.

En la calle, afirman, los provocadores de la violencia son los delincuentes, en los centros educativo, los compañeros y en los hogares, el padre y esposo. La violencia se puede dar en cualquier lugar y casi siempre sucede cuando no hay expectantes, afirma la investigación.

Con una población estimada en 9.1 millón de habitantes, en su mayoría jóvenes y mujeres, Honduras es un país severamente afectados por la inseguridad y la violencia, siendo los menores y las mujeres los más golpeados a nivel de homicidios, delitos y agresiones sexuales.

Crecen abusos sexuales contra niños en Honduras, estos son las principales víctimas de los abusadores.

Cifras de la violencia

El Observatorio de la Violencia de la UNAH señala que en 2017 un promedio de 3,196 mujeres fue objeto de agresiones y lesiones, en tanto otras 3,105 fueron víctimas de delitos sexuales. Asimismo, se libraron más de 11 mil requerimientos fiscales a nivel nacional por este tipo de delitos.

En cuanto a los menores maltratados se registraron un total de 447 registros en el 2017, de los que 231 fueron niñas y 216 varones. Las edades fueron de los 5 hasta los nueve años.

Muchas de las agresiones contra esta población de mujeres y menores procedían de gente conocida, según los datos del Observatorio de la Violencia de la UNAH.

Ese dato coincide con la percepción de los jóvenes plasmada en la investigación de Oxfam Internacional al indicar que el 30 por ciento de las agresiones o violencia contra mujeres y menores se produce en la casa, 13 por ciento en el colegio y 10 por ciento en el trabajo. 

Mujeres hondureñas rompen el “círculo del silencio” y denuncian violaciones a sus DDHH.

Hacia un nuevo paradigma

El 58 por ciento de los hombres jóvenes consultados reconoció haber cometido algún tipo de violencia contra las mujeres y menores en forma verbal, con reclamos y gritos, discriminación y estigmas.

Asimismo, revelaron que cuatro de cada cinco jóvenes afirman que existe violencia en el noviazgo y ellas van precedidas de los celos, la manipulación, los golpes intencionales y los gritos.

Esas formas y miradas de la violencia, los jóvenes las atribuyen a la cultura machista y a la desigualdad de género, última que estiman es la violación más extendida de los derechos humanos que se registra en el país. La mayoría de ellos dijo que han observado acciones de control entre las relaciones de pareja, de sus amistades y familiares.

En este sentido, la investigación busca desaprender esas prácticas culturales enraizadas en el imaginario de los hondureños que considera que la violencia contra las mujeres y los menores es “normal”, “apropiada” y hasta “necesaria” para reafirmar posiciones de control y poder.

Pero en la práctica ese imaginario de buscar justificación a los patrones de violencia hacia las féminas y los menores está pasando una factura muy alta para la sociedad: cada vez aumenta el maltrato y la muerte violenta de mujeres cuyos casos se mantienen mayormente en la impunidad.

Según el Observatorio de la Violencia de la UNAH, en el caso de las mujeres, son las que hacen labores en el hogar y cuidan de la familia, las que representan el grupo más vulnerable, seguidas por aquellas que ingresan a los procesos de emprendimiento comerciales y empresariales.

La violencia doméstica y la violencia intrafamiliar son los delitos que se registran con mayor frecuencia ante las autoridades, destacándose entre los tres primeros junto a los homicidios.

Frente a estos escenarios de inseguridad y violencia, los jóvenes apuestan a desmitificar paradigmas en el imaginario de los hondureños. Algunos de ellos pasan por avanzar hacia la igualdad de roles entre el hombre y la mujer, convivir sin violencia, valorar a la pareja, respetar la forma de vestir de las mujeres y sostener una relación sana e igualitaria.

Ellos apuestan que en las relaciones de pareja los problemas deben resolverse en consenso, que debe existir una división equitativa de las tareas del hogar y crianza de los niños, fomentar su independencia y denunciar los maltratos y agresiones.

La visión de los jóvenes de la violencia y sus diversas formas, así como las opciones de salida orientadas a botar mitos y hacer prevalecer otro tipo de relaciones basadas en la igualdad de género y la equidad es una alternativa de construcción de nuevos paradigmas que permitan al país—desde la visión de su mayor grupo poblacional—apostar a una Honduras menos violenta con sus mujeres y menores.


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