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Osvaldo, el chileno que perdió una pierna, regala su corazón en Honduras



Osvaldo, el chileno que perdió una pierna, regala su corazón en Honduras
Autor del artículo: Gerardo Bustillo / Proceso Digital

Tegucigalpa – Sentado en un viejo sofá en el que apoya su pierna izquierda paralizada. Viste una sencilla playera y calzoneta.  Su look se complementa con unas gafas de bajo costo.

Es el chileno Osvaldo Vera, quien por azares del destino ha hecho de Honduras su casa.

El chileno llegó al país en 1991 porque una hondureña lo invitó, se enamoró de Honduras y no regresó a su tierra.

Antes de llegar a tierras catrachas, desde 1976 vivió en Washington, Estados Unidos, con una hermana. Luego viajó a Honduras, desde entonces ha hecho de este su país.

Para subsistir en su nuevo destino se dedicó al negocio de comercializar vehículos usados que importaba desde los Estados Unidos, hasta que le pasó una tragedia.

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El chileno, como lo conocen en la populosa colonia 21 de Octubre de Tegucigalpa, compartió su historia con Proceso Digital, y detalló lo que hace en el país y como sobrevive.

“Tengo 27 años viviendo en Honduras, después de muchos años me había estabilizado acá, me gustó la vida en Honduras, jugaba fútbol y trabajaba en una empresa que no quiero nombrar porque por ellos estoy acá, así como me miran, sin poder caminar”, contó Vera.

La tragedia de Vera ocurrió el 10 de marzo de 2010 cuando en un viaje de trabajo sufrió un accidente que le afectó la pierna izquierda, el cráneo y la cadera, lo que le imposibilitó que volviera a caminar.

“Ese día iba en un viaje de trabajo, recuerdo que pasamos el desvío de Talanga y cuando llegamos a El Guante, el conductor no iba concentrado y perdimos el control del carro, de ahí no sé qué más pasó”, relató.

Siguió contando que “luego me di cuenta de que mi pierna estaba destrozada y me había fracturado el cráneo, ese día me llevaron a un hospital privado, pero dijeron que no me atendieran porque era muy caro, yo no tenía a nadie que respondiera por mí, entonces me enviaron al Hospital Escuela y ahí me trataron la cabeza y la pierna, pero el accidente me dejo inválido”.

El chileno detalló que su problema para no caminar es que no tiene femur en su pierna izquierda. “La pierna la tengo agarrada por un fierrito del tamaño de un lápiz, además tengo una infección de por vida dicen los doctores, les digo que me la corten, pero dicen que no pueden por la infección y si lo hacen me dan pocas posibilidades de vivir”, explicó.

Sobrevive con ayuda económica

chileno1Lo que más le duele al chileno es que después de quedar incapacitado no pudo volver a encontrar trabajo, su fortaleza es su hijo de 16 años y lo cuida su pareja que tampoco puede trabajar por la situación de desempleo en el país.

En su casa se respira tristeza y preocupación, un televisor pequeño en la sala, apenas unos botes con agua en la cocina y casi nada de comida.

“La gente lo mira a uno que vive acá, pero cuando se cierran las puertas nadie sabe cómo es la vida en esta casa. A veces no tenemos nada, es difícil decirlo, la gente no sabe, pero lo que me da fuerza es mi hijo”, dijo el chileno con lágrimas en sus ojos.

Asimismo, contó que durante los últimos ocho años que ha pasado sin trabajar y sin caminar, revelando que hay momentos que piensa en mejor no seguir luchando en la vida.

“Han pasado muchas cosas buenas y malas en este trayecto en ocho años, pero lo más que me perjudica es no tener trabajo, la situación económica no es buena para nadie acá”, dijo.

Añadió que “tengo un techo donde vivir gracias al doctor Gustavo Bustillo que es un pediatra y no me cobra la casa donde vivo. Trato de no doblegarme, sobrevivo gracias a la ayuda de otro amigo que me apoya económicamente, lo que me da para mí son millones, lo hacen con el corazón, él y el doctor Bustillo son dos grandes seres humanos”.

 

El chileno nos dijo que vive con 4,000 lempiras mensuales que son regalados, de los cuales paga luz y agua.

“Yo acá paso de la sala a mi cama y viceversa, hablo de los lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, esa es mi vida, solo salgo al campo a ayudarle a los niños que juegan fútbol”, comentó.

Aseguró que “no regreso a Chile, así como estoy no voy a Chile, allá solo tengo una hermana y sobrinos, pero ellos nunca han estado conmigo, mi hermana tiene 63 años, yo puedo llegar a ser un estorbo, allá no tengo amigos ni nada”.

Ayudar a niños y jóvenes como entrenador le da vida

chileno2Pese a todas las dificultades que atraviesa cada día, solo hay una cosa que motiva a Osvaldo: ayudar a los niños y jóvenes de la zona con un equipo de fútbol.

“Son más de 100 entre niños y jóvenes detrás de mí, eso me motiva a vivir. No tengo silla de ruedas, ni muletas en buen estado, mi necesidad es un trabajo, pero, así como estoy no puedo, no puedo caminar y a veces no quisiera seguir, pero pienso en los jóvenes y digo que debo seguir luchando”, expresó.

Siguió contando que “trabajo con jóvenes de barrios calientes como la San Miguel, La Era, El Sitio, La Fraternidad, entre otras, he logrado juntar a los jóvenes, sacarlos de las drogas, de los vicios, de todo lo malo”.

El chileno tiene muchos problemas, pero dice que no puede demostrar su tristeza, que no puedo ser débil y debe luchar por todos los jóvenes.

“Uno no necesita ser millonario para ser feliz, el dinero no me hace feliz, tengo muchas necesidades claro, pero solo quiero estar con mi hijo y todos esos jóvenes”, cerró.

Osvaldo Vera nació en Valparaíso en 1959, se fue a Estados Unidos en 1976 y llegó a Honduras en 1991, acá perdió su pierna, pero pese a ello, ahora brinda de sobra su corazón en favor de los niños en las zonas más “calientes” de la ciudad.


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