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¿Reformas o nuevo Código Penal?



¿Reformas o nuevo Código Penal?
Autor del artículo: Especial Proceso Digital

Tegucigalpa - La publicación del nuevo Código Penal que entrará en vigencia en noviembre próximo, ha concitado una serie de reacciones entre diversos sectores, al grado que mientras unos abogan por reformas, en especial en temas de libertad de expresión, otros consideran que lo ideal es su derogación por considerar que bajo esa herramienta legal se ha fortalecido una figura jurídica de blindaje a la corrupción y la impunidad.

Del lado de quienes defienden la libertad de expresión y el derecho a la información, las advertencias se centran en que el nuevo Código Penal no solo sigue penalizando con cárcel los delitos contra el honor, impone también multas no como penas accesorias, sino como nueva figura delictiva, además que incluye la figura de responsabilidad civil administrativa contra los propietarios de los medios de comunicación e impone la figura de la censura hacia directores, editores, periodistas y demás en la cadena de la comunicación.

El nuevo Código Penal también limita el uso de las fuentes periodísticas al dejarlas desprotegidas y se vuelve así, en una limitante para el ejercicio del periodismo de investigación, el reporteo diario y la búsqueda de información de interés público. También va contra las redes sociales y el Internet. La restricción de este código en términos de libertad de expresión y acceso a la información solo viene a cerrar el círculo de leyes restrictivas a la libertad de expresión que tiene Honduras, entre ellas, la llamada Ley de Secretos Oficiales.

En temas de libertad de expresión, el nuevo Código Penal constituye otra forma de blindaje para que lo público no sea público. Los primeros en reaccionar y advertir sobre estos peligros han sido los propios periodistas, el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) y organismos civiles como el Comité por la Libertad de Expresión (C-Libre), entre otros.

Doble pena a delitos contra el honor

El presidente del Poder Legislativo, Mauricio Oliva, se mostró anuente a revisar el código, tras indicar que éste había sido ampliamente consensuado con diversos sectores y que en ningún momento se busca debilitar el ejercicio de la libre expresión y de prensa. Ha anunciado nuevas mesas de socialización ante la avalancha de cuestionamientos recibidos.

La Cámara Legislativa, incluso emitió un documento en el cual señala que los delitos contra el honor más bien fueron disminuidos, unos, otros derogados en el nuevo código. En efecto, las penas carcelarias se reducen para los delitos de calumnia, desaparecen de la figura de la injuria, ya no se contempla la figura de la difamación, pero se crean dos más llamadas: injurias y calumnias sobre institución supervisada, e injuria y calumnia indirecta.

cnMOEl Legislativo se comprometió a revisar el Código Penal.En el caso de la injuria, si bien se elimina la pena carcelaria, se crea la figura de la multa, misma que queda a criterio del juez indicar monto, el cual, como puede ser mínimo, como puede ser excesivo, no existe un parámetro que regule este aspecto.

En los delitos como las calumnias, la pena carcelaria es de seis meses a un año y una multa de 500 a mil días si es publicitada mediáticamente y de no serlo, la multa será de 200 a 500 días. Aquí se crean dos delitos principales en vez de uno, es decir, cárcel y multa. En el nuevo código penal que entrará en vigencia, los delitos contra el honor ya no son conmutables, como el actual. Quien sea condenado por esta figura forzosamente deberá ir a prisión, no hay opciones.

La figura de la calumnia, se desgrana en dos más en el nuevo Código Penal: una denominada Injurias y calumnias sobre institución supervisada, que crea la figura de “honor” de las instituciones, y contempla un aumento en un medio (1/2) de las penas establecidas, en tanto la otra figura es de Injuria y calumnia indirecta, en la cual abre nuevas ventanas de criminalización hacia quien publica, reproduce, repite injuria o calumnia imputada por otro, o quien haga la imputación de modo impersonal o, con las expresiones se dice, se asegura u otra semejante”. Bajo esta figura se pretende regular desde redes sociales, portales en Internet hasta la forma de escribir de los periodistas o personas en particular. 

Mujeres, corrupción y narcotráfico

Bajo esta figura también se incluye en el artículo 23 la responsabilidad civil que abarca, por primera vez a los propietarios de medios de comunicación. Otras figuras relacionadas con la criminalización de la protesta, están relacionadas con las limitantes a la libertad de expresión.

Las organizaciones de mujeres, por su parte, también señalan que ese nuevo código es lesivo y permite a los maltratadores de mujeres a seguir haciéndolo, en tanto la Secretaria de Derechos Humanos en un comunicado señaló que ha hecho una lectura del mismo e indica que existen serios retrocesos en materia de derechos humanos.

violeCNEl nuevo código es lesivo y permite a los maltratadores de mujeres a seguir haciéndolo.“Viendo la realidad actual y las condiciones de alto riesgo y vulnerabilidad que viven algunos sectores en el país, como las mujeres y las niñas, las personas LGTBI, periodistas, defensores de derechos humanos, podemos aportar en aquellos temas en que el nuevo código penal vendría a vulnerar a estos sectores a los cuales estamos llamados, como Estado y país, a proteger”, dijo la ministra de derechos humanos, Karla Cueva, tras llamar a la reflexión a las autoridades del legislativo para que el código tenga avances en derechos humanos y no retrocesos, como está actualmente.

Si los derechos inherentes a la libertad de expresión, las mujeres, la comunidad LGTBI y los defensores de derechos humanos están en riesgo con ese nuevo código, el grito al cielo lo terminan de poner las organizaciones que luchan contra la corrupción al denunciar una reducción de penas que favorece a los imputados por corrupción y narcotráfico.

 A esta denuncia se suma una parte del sector privado en la figura de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés y otras organizaciones de sociedad civil como el Foro Social para la Deuda Externa, (FOSDEH) y El CNA en una plataforma de instancias civiles y de la iglesia como la Pastoral Social Caritas, el Colegio de Periodistas, C-Libre, entre otros, para pedir la derogación total del Código Penal e iniciar una nuevo por considerarlo lesivo a la población y crear una casta de delincuencia privilegiada que se beneficiará del mismo.

Una “falsa reforma”

Las lecturas que diversos sectores han hecho a los alcances del nuevo Código Penal llevó incluso a la Conferencia Episcopal y la Diócesis de Trujillo a calificar el nuevo código como una “falsa reforma” aprobada en un Congreso que se ha convertido en una “teatro de pésimos actores”.

El nuevo Código Penal “es una falsa reforma que simplemente lo convierte en un instrumento de protección a los corruptos y narco políticos, con apariencia de ser mejor por el hecho de endurecer las penas a los supuestamente más “peligrosos”, que acostumbran a ser los jóvenes marginados y los pobres desesperados por subsistir”, señaló la Conferencia Episcopal.

juan angel lopezEl padre Juan Ángel López comunicó la posición de los obispos.En términos similares se expresó su eminencia el cardenal, Oscar Andrés Maradiaga, al indicar que con ese Código Penal se está beneficiando a un “grupo de delincuentes”.

Previo a la aprobación del nuevo Código Penal, el ex vocero de la MACCIH, Juan Jiménez Mayor, alertó de la reducción de penas a los delitos contra la corrupción que implicaba el código, los legisladores dijeron que no sería así, que harían los cambios que fuesen necesarios, pero al final salió otra cosa y todos los sectores que participaron de las consultas, señalan que ese código que se publicó no fue lo que se discutió con ellos.

La nueva normativa legal, es para los expertos en términos jurídicos, la joya que terminó de sellar una corona de impunidad reflejada en una serie de reformas y leyes orientadas a blindarse frente a la lucha anticorrupción que se ha iniciado en el país, como parte de una estrategia de desmontaje que tiene en el nuevo código una de sus mejores expresiones jurídicas.


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