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Vientos de esperanza



Por: Julio Raudales

¿Sabìan ustedes que África ha mantenido tasas de crecimiento positivas durante los últimos 20 años? ¿Desde cuando no suedía una cosa así en ese continente? La respuesta es: Nunca.

El crecimiento africano ha sido tan bueno y beneficioso, que los niveles de pobreza extrema (personas que viven con menos de un dólar al día) han caído de 46% en 1995 a 25% en 2018.

¿A que se debe el repentino éxtito? Hay quienes buscan la causa en el alza de los precios de las materias primas que muchos países de este contienente produce. Por ejemplo, es evidente que aquellos que exportan petroleo (Nigeria, Camerún, Gabón, Angola, entre otros), se benefician cuando se da este tipo de incrementos. Pero resulta que la mayoría de los países de África son importadores netos de carburantes, por lo que el alza en el precio internacional les perjudica. Además, en la última década, el precio del crudo ha sido tan inestable, que ya no puede ser una buena explicación del crecimiento.

¿Dónde podremos buscar entonces las causas de éste crecimiento sostenido? Los estudiosos del fenómeno han encontrado al menos 5 factores importantes:

Para empezar, es la primera vez en la historia, en que la mayoría de los países africanos son democráticos. En 1990, en África había únicamente tres democracias, hoy hay veintitres.

Aunque las democracias no son inmunes a problemas de corrupción, inestabilidad, imperio de la ley, exceso de regulación o ineficiencia gunernamental, también es cierto que las dictaduras tienden a ser peores en cada una de estas areas. Los datos muestran que un país que elige abierta y alternamente a sus autoridades, tiene mejores posibilidades de ser menos corrupto, mas eficiente y por tanto mas competitivo que aquellos que se rigen de forma autoritaria.

Una segunda causa de este crecimiento es la estabilidad macroeconómica. Las cifras muestran que, luego de establecer reformas adecuadas, la mayoría de los países africanos muestran una salud económica razonable: tienen inflaciones de un solo dígito, déficits fiscales contenidos y balanzas comerciales mas equilibradas. Esta situación estimula al sector privado para que se generen empleos mejor remunerados.

Tercero, la deuda que se contrajo en los años 70, finalmente ha sido eliminada. Como era de esparar, el alivio masivo que se aprobó por los organismos internacionales de crédito a comienzos del sigo, ha liberado los recursos fiscales necesarios y con ello, muchos de los gobiernos africanos han invertido mejor en educación, salud e infraestructura básica, lo cual mejora notablemente las condiciones de vida de la población.

Cuarto, las nuevas tecnologías han penetrado rápidamente en la mayoría de los países de África. El uso de intenet, la economía creativa, el manejo adecuado de la información y las comunicaciones, han permitido que la gente mas emprendedora aumente el rendimiento de sus negocios y de esta forma mejore su bienestar.

Pasar prácticamente de la nada a las grandes tecnologías, es un salto fundamental para cualquier país y lo ha sido para los africanos, ya que les ha evitado hacer inversiones muy cotosas, por ejemplo en infraestructura de telefonía fija, con lo cual destinan los recursos a sectores mas productivos y con ellos mejoran sus posibilidades de crecimiento.

Finalmente, un factor que ha contribuido al crecimiento de África es China. El impresionante desarrollo del gigante asiático les ha afectado de muhcas maneras, unas positivas y otras negativas.

China es un enorme cliente con 1,300 millones de compradores, es ademas un competidor con empresas que producen mucho y barato, es un inversor (el ahorro que producen sus ciudadanos, sirve para financiar proyectos empresariales en África), China concede créditos en mejores condiciones que el Banco Mundial y el FMI, y, quizá lo mas importante, China es un modelo a seguir: en 1975, a la muerte de Mao, China era mas pobre que África y su gran éxito económico no solo demuestra que se puede conseguir, sino que da pistas sobre cómo se puede hacer.

Así como África lo está haciendo, nuestro país puede iniciar rápidamente su ruta hacia el desarrollo. No es facil ni automático, pero siguendo con inteligencia y aplomo las cinco reglas descritas en éstos párrafos, los hondureños podemos heredar a nuestros hijos un mejor país para vivir. Democracia republicana, estabilidad macroeconómica, buen manejo fiscal, acceso universal a la tecnología y aprovechamiento del comercio internacional, son el ejemplo de un continente que hasta hace poco no ofrecía nada y en el que ahora soplan vientos de esperanza. 

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