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Populismo y demagogia, cáncer de nuestra democracia



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto

La pasada semana escribía: Honduras necesita políticos con honor y capacidades. Comprometidos y sensibles ante las necesidades de un pueblo noble, cuya pobreza e incultura siguen siendo utilizadas como herramientas de poder por políticos populistas y demagogos".

Ambos tienen características propias, también zonas comunes, por ejemplo, ganarse al pueblo emocionalmente apelando a los sentimientos. Lo que importa no es lo que es, sino lo que se siente, la percepción. Lo que vengo llamando la “Realidad Alternativa Emocional” (RAE).

Manipulan al pueblo con palabras simples para abordar problemas complejos, menospreciando su intelecto. Lee Kuan Yew, el “padre de Singapur”, decía: “Nosotros decidimos lo que es correcto, no importa lo que la gente piense”.Además, no utilizan la terminología correspondiente al problema, mostrando su falta de conocimientos. Cuando pretenden profundizar se les ve el plumero.

En democracia las crisis son aprovechadas por la oposición para debilitar al gobierno, eso es legítimo. Como decía Octavio Paz: “Ningún pueblo termina creyendo en su gobierno”. La perversión radica en boicotear cualquier beneficio para el pueblo procedente de la gestión gubernamental, porque aceptarlo equivaldría a reconocerle credibilidad, debilitando su discurso depredador. Para próceres y conspiradores todo lo que venga del oficialismo está contaminado, solo ellos son puros… Música que suena desde hace dos años en flautas de populistas y demagogos que, como en la fábula de Hamelin, conducen al pueblo hacia su sacrificio para ellos poder reivindicarse.

Simón Bolívar, antes de morir, escribía una carta al general José Flores, su lugarteniente. Le decía: “La única cosa que se puede hacer en América Latina es emigrar”. Palabras proféticas escritas hace 189 años, que desconoce la oposición fracasada al utilizar la demagogia para responsabilizar al gobierno por la migración. Bolívar, que terminó su vida frustrado y deprimido, finalmente comprendió que Latinoamérica tenía un futuro incierto por la existencia de políticos que irrespetan la instituciones, y violentan el marco legal cuando obstaculiza sus caudillajes mesiánicos. Así seguimos…

Al demagogo se le reconoce porque habla desde su pedestal. Dogmatiza, nunca se equivoca, lo sabe todo, aunque no presenta pruebas de nada. Dice que el pueblo le respalda, pero carece de poder de convocatoria, por ello, para mantener protagonismo muestra su apoyo a gremios con problemas diversos. Argucia que le permite aparecer en medios y redes, alimentando su narcisismo y patologías. Al ser interpelado para que argumente sobre un problema se refugia en lo dicho por terceros, que utiliza como aval de su RAE.

En cambio, el populista no desea mejorar las cosas, sino cambiarlo todo comenzando de cero. Quiere refundar Honduras. Manipula al populacho apelando a lo visceral, ahogando el pensamiento crítico. Divide a la sociedad en dos bandos, los que están con él y los que están en su contra, no hay término medio. Entendiendo que un pedestal le alejaría del populacho, se abaja para ser “uno de ellos”. Para la politóloga Gloria Álvarez, “el populista se siente intérprete supremo de la verdad”.Demagogia y populismo no son ideologías, sino formas aberrantes de entender la política.

Promueven una nueva tipología de hondureños: el “ciudadano iracundo”. Aquel histérico, portador del gen de la “protesta permanente” ante todo lo que huela a oficialismo. Su patología se manifiesta por la excitación nerviosa, actitud agresiva, e intolerancia visceral. Dice ser dialogante, pero exige condiciones previas para dialogar, pervirtiendo y desnaturalizando el concepto. Al final la culpa siempre es del gobierno porque “no tiene credibilidad”, contaminando cualquier problema -social o gremial- al trasladarlo al plano político, desde donde torpedea la gobernabilidad con el ¡fuera JOH! Pero ¿y después?

Si Tarzán no suelta la liana hasta no tener agarrada la siguiente, ¿cuál es el candidato de su “Plataforma Tutti Frutti”? ¿Cuál el ideario partidario a seguir? ¿Cuál el proyecto político? Porque no es igual implementar políticas conservadoras, liberales, socialistas, o socialdemócratas, ¿conocen la diferencia? Si da lo mismo cualquier liana, es que no tienen ninguna. Son un bluf, un timo. Embaucadores que promueven el miedo distorsionando la realidad.

Las cuestiones políticas deben resolverse desde las instituciones, no llamando a la insurrección, escondiéndose tras problemas gremiales para incendiar el país, y después, oliendo a gasolina, responsabilizar al gobierno de la inestabilidad social, reclamando derechos que ellos, con sus acciones, niegan al pueblo. Nadie puede hacer algo fuera de la ley, aunque lo crea justo, o nunca saldremos de la selva.

                                                                                                 PG. Nieto.

                                                                                                   Asesor y Profesor CISI.

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