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Poder y traición



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto 

Así se titula una estupenda película del 2011 que en otros países se llamó “Idus de marzo”.

El gobernador de Pensilvania, aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata, oculta un secreto que conoce un exmiembro de su equipo de campaña, quien le amenaza con revelarlo salvo que acepte su exigencias. Mientras el gobernador reclama las pruebas, la contraparte argumenta que no las lleva consigo porque son su seguro de vida. La conversación se realiza de noche, en la cocina en penumbras de un restaurante cerrado. El dialogo magistral que mantienen ambos personajes desvela algunas técnicas de Inteligencia para las “entrevistas coactivas”.

El viernes 24 de mayo, el vocero de la MACCIH, necesitando elevar perfil antes de abandonar Honduras, anuncia con parafernalia circense la apertura del caso que tituló “Narcopolítica”, estigmatizando a todos los investigados aunque terminen absueltos. El soporte son las putrefactas declaraciones que hiciera hace dos años ante la justicia gringa Leonel Rivera, el «capo-narco-asesino» confeso de 78 asesinatos ¡en Honduras! La DEA, conociendo la información, permitió al Cachiro mantener sus actividades delictivas durante dos años más, a cambio de provocar pruebas contra sus subordinados y colaboradores. En cualquier código penal eso se llama «Inducción al delito» ¡permitido por las autoridades! Guimarães, ante los medios convertidos en tribunales de justicia populares, acusó al expresidente Lobo de recibir dinero de Leonel para su campaña presidencial. El “honesto” vocero no aportó una sola prueba para sustentar su gravísima acusación. (Ver artículo “Amenaza. Riesgo. Agresión”, 06.05.19, sobre técnicas para descubrir cuando un testigo miente).

El domingo 26, Lobo presentó un escrito ante la MACCIH instando a Guimarães para que muestre las pruebas, acusándole por calumnias e injurias, y de integrar el pacto de impunidad existente entre su jefe Almagro y JOH para no investigar la corrupción del actual gobierno. La respuesta de Guimarães fue: “Que le reclame al MP no a mí”, eludiendo responsabilidades, habida cuenta que solo es “el mensajero” encargado de utilizar la prensa para crucificar personas, enmerdando la presunción de inocencia.

Reparemos en la película “Idus de marzo”, hilo conductor del artículo. En el imperio romano “idus” era el 15 de marzo, fecha en la que Bruto, auxiliado por otros conspiradores, traiciona y asesina a Julio Cesar. Todo el filme destila relaciones de poder y traición entre sus personajes.

El lunes pasado escribía sobre la «posverdad». Ha llegado a la política hondureña un tiempo nuevo, el de los “hechos alternativos”. Los hechos objetivos, la verdad, queda sepultada ante la difusión irresponsable de informaciones ficticias, tendenciosas y manipuladas, las “Fake News”. Noticias falsas que inunda las redes cual tsunami devastador. Ante una realidad amorfa siempre interpretativa, el individuo se queda con aquella parte de la verdad que satisface sus intereses y emociones, ignorando el resto. Es la posverdad. La realidad está encadenada a la subjetividad, por tanto, no existe una sola verdad. La posverdad es ante todo “realidad emocional”.

Los hechos quedan sepultados bajo el impacto mediático que produce en el receptor. Cuando permitimos que se especule con ellos, la percepción toma el control y la verdad pasa a ser anecdótica, provocando desengaño y posverdad. La opinión pública se vuelve emocional, por tanto irreflexiva. Políticos conspiradores de una oposición fracasada, de un lado, y el gobierno del otro, con conocimiento y voluntad, están llevando al país hacia el despeñadero, echándose la culpa mutuamente. El bochornoso espectáculo protagonizado por los diputados en el Congreso el pasado miércoles 29, arrojando y explotando petardos, llegando a las manos, o días atrás quemando la Constitución, son evidencias irrefutables. (Ver artículo “Estrategia política de la asistencia gravitatoria”, 20.05.19).

Los poderes del Estado deben ser independientes o no son poderes sino chabacanería amorfa en feriantes de circo. El expresidente Lobo utiliza la metáfora del escorpión y la rana para recordarnos que la maldad está en la naturaleza humana, siendo aterradora cuando se ejerce desde el poder. Pero se equivoca con el final de la historia, la traición del escorpión (el poder) sobre la rana confiada, se produce a mitad del rio pereciendo ambos ahogados. El fin nunca puede estar bendecido si los medios utilizados son perversos.

Todos tenemos derecho al criterio propio, pero nunca a una realidad propia, porque los hechos son objetivos, aunque se subjetiven. Cada santo sostenga su propia vela. Pidamos a la Virgen de Suyapa que sostenga a Honduras.

                                                                                                   PG. Nieto

                                                                                                   Asesor y Profesor CISI.

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