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La verdad inducida.



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto

El escándalo de Cambridge Analytica dejó al descubierto la sustracción de los datos personales de 87 millones de cuentas en Facebook, utilizados para generar perfiles de conducta que terminaron alimentando la campaña electoral de Donald Trump. Mientras el equipo de Hilary Clinton publicó 660.000 mil anuncios, el equipo de Trump subió a las plataformas casi ¡6 millones!

 

En un video se observa a un grupo de emigrantes violentando las vallas de separación de una zona fronteriza para penetrar ilegalmente. Trump alertaba del peligro que amenaza el modelo de vida norteamericano, comprometiéndose a construir el muro. Las imágenes son reales, pero la verdad es que no fueron grabadas en la frontera de México con Estados Unidos sino de Marruecos con España, en el norte de África. Descubierto el engaño el equipo de campaña argumentó que era “un ejemplo” de lo que podría pasarles si no se construía el muro. Evidencia indubitada de la utilización maliciosa de información para inducir estados de opinión direccionados. Hechos o percepción, verdad o realidad, no son lo mismo.

La demócrata Pelosi, acompañada de once congresistas, visitó al Triángulo Norte. Los medios titulaban: “Una delegación bipartidista…”. ¿Bipartidista? Solo 1 de los 11 delegados era republicano. Ese desbalance de fuerzas políticas no fue casualidad. Gringolandia está en precampaña electoral. Los demócratas necesitan conocer -in situ- qué ocurre en nuestra región sobre migración, seguridad, y DDHH; confrontarlo con lo que Trump dice que ocurre; y planificar cómo desacreditar los argumentos republicanos frente al electorado. “Los demócratas vamos a visitar la frontera constantemente para exigir (a Trump) se mejoren las condiciones y dignidad de cada persona”, expone en su nota. Un viaje con fines electorales que no supieron rentabilizar los próceres.

Un periodista le preguntó a Nasralla si tenía las pruebas para sustentar la acusación de que JOH era el capo de la droga. Dijo que no, que quien las tiene es el fiscal Berman en NY. El locutor nunca presenta pruebas de la porquería que vomita, solo repite información de terceros que reinterpreta según su patología coprofilica. Sobre el viaje de JOH a Washington para reuniones en la OEA, dijo que era mentira, que fue a requerimiento del Departamento de Estado. Incluso repitió al periodista algunas de las preguntas que dice le hicieron al presidente sobre el cartel de la droga que dirige. Hace meses dijo en los medios: “El Departamento de Estado me informa directamente antes de publicar sus comunicados”. ¡Qué nivel! Su patología se agrava. Confunde deseos con realidad, verdad con percepción. “Mel” lo calificó de “inestable emocional”.

Periodista: ¿En el caso de que todo lo que asevera quede sin valor y efecto, perderá su perfil? Responde: “Mi perfil no lo pierdo porque lo tengo por mis programas de televisión”. Ha confesión de parte… No puede perder prestigio político porque no tiene, su popularidad proviene de la televisión, de política sabe lo mismo que de inyectar nubes… Equipara la salida de JOH con una competición deportiva: “Cuando los jueces (¿cuáles?) descalifican al que entró en primer lugar, la medalla pasa al segundo, es decir a mí”, le cuenta al periodista mientras se señala. ¡Guau! ¿En qué parte de la constitución figura esa tontera?

Orlando Zelaya difunde un video pidiendo no preocuparnos por lo que pasará al día siguiente de sacar a JOH. “Eso ya se verá en su momento” afirma. Incendiemos el barco llamado Honduras y después “ya se verá” el problema de los chalecos salvavidas para el pueblo, el suyo lo tiene seguro. Le recordamos junto a Nasralla, exultantes de gozo, anunciando el advenimiento de la Ley Magnitsky, cuya lista encabezaba JOH, afirmando tener las pruebas. “Tómenme la palabra, ya lo vamos a sacar”, insistía a los periodistas. “Mas pronto que tarde”, apostillaba Nasralla. ¿Qué paso pues? Al honesto exrector no debería preocuparle la pérdida de perfil político, hace tiempo lo tiró al retrete por un asunto familiar.

Los próceres distópicos simpatizan con la candidatura presidencial de la doctora Suyapa Figueroa, liderando una coalición de la oposición, porque “es buena persona”. Sin valorar su formación política (¿tiene alguna?), pregunto: una doctora, que convierte problemas gremiales en políticos, convocando a paros y protestas, induciendo al sector para que abandonen sus puestos de trabajo, quedando los enfermos sin atención médica… ¿es buena persona?

“El título no honra al hombre, es el hombre quien debe honrar al título”.        -Maquiavelo-


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