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La calificación



Por: Julio Raudales

La tecnología del crédito es quizás la mas grande idea que el ser humano ha tenido para buscar el bienestar e igualar las condiciones de vida de personas que, de otra forma, jamás podrían cumplir sus sueños ni salir de la pobreza.

Pocos inventos generan tanta riqueza y permiten suavizar los vaivenes que producen los imprevistos y la incertidumbre futura, como los mercados financieros.

Casi nadie, por ejemplo, podría comprar una casa cómoda o un auto nuevo, si no es porque existen bancos que facilitan el dinero y permiten pagar la deuda en un periodo de tiempo razonable, de manera que se pueda traer al presente, la riqueza futura esperada.

Ni Bill Gates, Henri Nestlé, Felix Hoffman -inventor de la aspirina- o Coco Chanel nos hubiesen proveído de tantas facilidades y delicias, si no existiese la posibilidad de que personas con excedentes financieros pudiesen ahorrar para que ellos, a través de la banca, la bolsa u otros intermediarios, obtuviesen los recursos.

El sistema financiero contemporáneo, ha creado una serie de instrumentos que, dependiendo del tiempo, la calidad o los objetivos del ahorrante, pueden generar mas riqueza o asegurar mejor el retorno de las inversiones. Los bonos, las letras o las acciones son ejemplos de los tradicionales, aunque en la actualidad los mercados han creado otros mas complejos, como los activos derivados, los swaps, los futuros, etc.

Pero su enorme utilidad conlleva riesgos. El mal uso del crédito y la especulación, son los responsables de la ruina de muchas personas, empresas y países. La existencia de burbujas especulativas es uno de los motivos por los que el mundo de las finanzas tiene mala reputación entre el común de los mortales.

El problema es que a pesar de que, de vez en cuando, los excesos y la especulación provocan crisis de las que cuesta resarcirse, las finanzas son necesarias para que la economía real funcione. Es por ello que, además de una regulación estatal eficaz, se requieren entidades expertas en determinar la calidad e inocuidad de los instrumentos financieros, para que cumplan el objetivo de redistribuir la riqueza de forma adecuada.

Existen en el mundo tres famosas compañías especializadas en determinar la calidad de los instrumentos financieros que emiten las personas, empresas o estados que requieren financiamiento; ellas son: Moody´s, Standard & Poors y Fitch Ratings. Entre las 3 cubren el 95% del mercado mundial en la evaluación financiera.

Es decir, estas firmas son contratadas por inversionistas, emprendedores, gobiernos y otros interesados, con el objetivo de que determinen si los bonos o acciones que emiten las compañías o entes que requieren financiamiento, cubren los niveles de calidad adecuados para que quienes tienen dinero puedan invertir sus recursos en espera de ganancias o si, por el contrario, son muy riesgosos y por tanto debe cobrarse una cantidad mayor (o prima) para cubrir dicho riesgo.

Esto es lo que los medios de comunicación han estado cubriendo durante la semana que hoy termina. El Gobierno decidió, desde hace ya 7 años, entrar a los mercados financieros, no precisamente como inversionista, sino como deudor.

Es decir, el estado hondureño quiere financiarse emitiendo “bonos soberanos” (se llaman así, porque el propietario del instrumento es el estado y este es la única persona jurídica que goza de soberanía). Para ello, requiere entonces que al menos dos calificadoras de riesgo definan cual es la calidad de los instrumentos (bonos) a emitir y que sean ellas quienes aconsejen a los prestamistas (generalmente son bancos internacionales), la tasa de interés -incluida prima por riesgo- que debieran cobrar.

Llegados a este punto, se puede decir que tenemos una noticia buena y una mala: La buena es que la calificación del país no descendió. En efecto, desde 2016, los bonos que emite el gobierno han obtenido, de acuerdo con Moody´s, la calificación B1, es decir, pese a la situación política y los evidentes problemas que el país ha exhibido, la calificadora mantuvo su nota.

La noticia mala es que, de acuerdo con Moody´s, B1 califica como un bono altamente especulativo, lo cual hace que el financiamiento sea muy caro y el país sea visto aun con pocas posibilidades de ser un destino amigable para la inversión.

En resumen: la calificación de Moody´s servirá para obtener el acuerdo con el FMI, ya que al menos no somos mas riesgosos que hace 3 años, pero es indispensable avanzar en la construcción de un verdadero estado de derecho, si es que deseamos estar a nivel de Costa Rica, Panamá u otros vecinos más serios.

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