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El elegante cierre electoral de la Unión Europea en Honduras



Ernesto GálvezPor: Ernesto Gálvez

Tegucigalpa.- Aunque bastante tímido pero muy elegante, la Unión Europea, a través de su Misión Electoral HONDURAS 2017, cerró el caso del proceso electoral en este país aunque, en la práctica ya se había dicho “caso cerrado” cuando casi todos los países del mundo con los cuales Honduras tiene relaciones diplomáticas, ya habían reconocido el gobierno de Juan Orlando Hernández, mediante cartas enviadas y publicadas por los medios de difusión.

El Tribunal Supremo Electoral ya había hecho la declaratoria oficial y había tratado y resuelto todas las impugnaciones que formalmente se documentaron. 

Alcaldes, diputados al CN y al Parlacen, y el propio Presidente de la República, habían recibido la notificación oficial de sus cargos. ¿Qué más había qué hacer? Pues la verdad es que NADA. Solamente había que esperar el protocolo del informe final de la Misión de la Unión Europea, cosa que lo hizo la semana pasada y que en esencia ratificó lo que había dicho en el informe preliminar. Sólo con un agregado: que “la alianza” no presentó la totalidad de las actas y, las que presentó, no existían diferencias importantes con los datos oficiales que presentó el TSE. Y allí murió todo, especialmente, la cantaleta más pronunciada en ningún proceso electoral en el mundo “me robaron las elecciones” y sobre todo aquella mentira que ha servido de música de fondo de toda esta obra teatro-musical de Mel (no Gibson) que se llamó “el espantoso fraude visto por todo mundo”; y otra más: “yo presenté todas las pruebas documentales ante el Senado, la Cámara de Representantes en Washington”; pero, qué enorme olvido del candidato más inteligente del mundo, que no lo presentó en ninguna parte de Honduras, incluyendo casi cinco mil actas que no llevó a la Misión Europea, con las que hubiese callado la boca a todo el cachurequismo que, aunque con canillera, decía que habían ganado en doce de los 18 departamento y la mayoría de las alcaldías municipales y casi la mitad de las curules diputadiles. 

Fue tanto el miedo a “la alianza” que no tuvo el valor de presentar ante todos los medios todas las actas, municipio por municipio, departamento por departamento, partido por partido, regidor por regidor, para dejar claro que el perico es verde y que allí tiene las plumas en la mano. Pero no, no lo hizo ni lo ha hecho; se conformó con lo que dijo el TSE que, ciertamente, ha sido utilizado por muchos gobiernos para hacer declaratorias espurias, sin sonrojarse pero, curiosamente, esta vez, no lo hizo porque habían mucho moros en la playa, como nunca los había habido; los observadores internacionales llegaron por centenares, etc. 

La cachurecada que salió a la luz no la hizo un cachureco, sino un acólito de “la alianza” quien se las arregló para que, en el primer informe preliminar del 26 de noviembre, se dieran abundantes datos procedentes (qué casualidad?) de los seis departamentos que Nasralla ganaba. Y ese fue el acontecimiento que produjo en la alianza y especialmente en Salvador Nasralla, el alegrón jamás ha experimentado en su televisiva vida. Desde ese momento, empezó a programar su toma de posesión que, por desgracia, aún no ha podido encontrar ningún lugar propicio para albergar tantos millones de asistentes (porque ahora ya le sumó la cuenta a 90% de los votos que le favorecieron según su divina comedia). Pero la fea de la fiesta no ha estado sola; ha tenido una acompañante: doña OEA, esta desprestigiada señora que, por andar en campaña política, quiso inclinar sus simpatías con las izquierdas latinoamericanas, cometiendo horrores como el hecho que ni siquiera basaba sus declaraciones en su Misión en Honduras y; desde Washington, proponía nuevas elecciones, asunto que ni siquiera los observadores de la Misión no lo mencionan en su informe preliminar. Dicha doña envió a un “experto” en procesamiento de datos que ni siquiera revisó la fuente primaria de información que estaba instalado en el TSE, a pesar que el responsable lo solicitó y lo informó a la misma casa de la susodicha OEA. Declaraciones del experto internacional responsable de la seriedad y calidad del manejo especializado de esos datos, denunció con lujo de detalles la inconsistencia técnica de dicho informe que, si no me equivoco, hizo aborta la emisión del Informe oficial definitivo, seguramente porque les dio vergüenza intentar sustentarlo.

Pero hay que reconocer que la sonata MEL-SN sí logró encantar a un sector de la ciudadanía capaz de hacer daño a la sociedad, amparados en una garantía constitucional, misma que existe, pero no para avalar actos delincuenciales y criminales, los que lograron desestabilizar ciertas zonas del país, pero que, luego de las evidentes intenciones malévolas claramente manifiestas, el pueblo hondureño fue quitándole su calor, hasta que  al momento, la violencia callejera ha llegado casi a desaparecer, por supuesto, que también por la acción de los aparatos de seguridad del Estado que están obligados a mantener el orden y la seguridad de las vida y bienes de los ciudadanos, abriendo cupos en la cadena de hoteles “el pozo”, donde lograron instalarse los más abusados, pero que aún mantiene abierta la oferta de ocupación. 

Para alivio de SN y Mel, les queda el espacio de quejarse ante sus pares de América Latina, junto a los países que, precisamente, lideran los más espantosos procesos políticos y económicos que cada vez, felizmente, van disminuyendo en América Latina. Ya El Salvador ha dado marcha atrás; esperemos que en México tampoco obre el Obrador; el querido Chile, también ha reaccionado con Piñera a la cabeza. El liderazgo del Grupo de Sao Pablo cayó con todo y Lula. Lo único que sigue siendo una enorme preocupación, ya no tanto política, sino de riesgo de catástrofe humana, sigue siendo Venezuela. Pero el Chavismo tiene una esperanza: Mel Zelaya; él se encuentra por allá y, gracias a su sabio liderazgo revolucionario, seguramente, entrarán en la ruta de la “madurez” y si se suma Nasralla, el combo se armó, definitivamente.


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