porsalud 2018 5

boton19

GIF Jestereo nov 17

Menu

         

El control emocional, tercer fundamento del prestigio político



PG NietoPor Pedro Gómez Nieto 

“La diferencia esencial entre emociones y razón es que la emoción lleva a la acción mientras que la razón lleva a conclusiones”. –Dr. Donald Calne- 

Estamos rodeados de políticos analfabetos emocionales, cargados de narcicismo e ignorancia, incapaces de percibir las emociones de los ciudadanos y empatizar con ellos.

Esta premisa sería la síntesis a vuela pluma de una charla impartida por el psicólogo Pablo Berrocal, que utilizaré como introducción -y epilogo- del tema: la inteligencia emocional y su control. En las dos semanas anteriores argumentaba sobre el respeto, que genera la credibilidad, que produce la confianza, que se consolida con la coherencia y honradez, la integridad en el obrar del político.

Desde hace tiempo las empresas más importantes de este planeta global han comprendido que el factor diferenciador del rendimiento y éxito de sus directivos no está solo en el coeficiente intelectual y experiencia laboral, también en su cerebro emocional. Quien gestione correctamente sus emociones se encuentra por encima de otro que tenga mejor cerebro racional. Emoción procede del latín “emovere”, significa mover, agitar. Las emociones son reacciones espontaneas del organismo por un estímulo externo, mientras los sentimientos son la toma de conciencia de lo que experimentamos ante ellas. En su origen implicamos genética, herencia y entorno. Lo importante es que con conocimiento (formación) y entrenamiento (habilidad) se pueden identificar, corregir, minimizar y perfeccionar las emociones facilitando su control.

Cuando escuchamos al político dummy decir que entró en política para servir al pueblo, nos está mintiendo, porque “no se puede servir sin sentir al que sirves”, y para ello es imprescindible conocer primero el propio proceso emocional. El cerebro dispone de una parte racional y otra emocional independientes, salvo que el sujeto trabaje para interconectarlas. Tenemos políticos en Honduras que cuando hablan, la parte racional de su cerebro no controla la emocional, Nasralla es un ejemplo. Gesticulan e insultan mostrando su incapacidad racional, porque no saben procesar argumentos para rebatir razonamientos. Para liderar es necesario hacer el esfuerzo de traer a la inteligencia, cerebro racional, las propias emociones, identificarlas y desarrollar habilidades para su control, generando conciencia sobre los sentimientos que afloran. Cuando la emoción desaparece, el sentimiento aún perdura en el tiempo. El político que aspire a puestos de responsabilidad debe cuidar la imagen, su paralingüística, y saber controlar sus emociones, sobre todo las negativas. Hostilidad, ira, frustración, miedo, ansiedad, serian ejemplo de emociones negativas. Esperanza, gratitud, alegría, es muestra de las positivas.

Identificado nuestro proceso emocional seremos capaces de desarrollar la empatía. Se trata de una virtud y una habilidad (se trabaja). El político debe aprender a escuchar sin prejuicios, para reconocer las emociones y sentimientos que experimenta el sujeto. El siguiente paso sería “conectarse”, para comprender el problema desde el corazón de la víctima. Hay quien utiliza la expresión “ponerse en su lugar”, pero ¡cuidado! que sea solo neolenguaje. No conozco a ningún político que, por ejemplo, se vaya a vivir a una barriada marginal infectada de delincuentes para experimentar la congoja que sienten los vecinos. Es fácil confundir empatía y compasión. La compasión genera tristeza ante la adversidad ajena, pero no hay conexión. Cuando el dolor de otro se siente y experimenta como propio entonces estamos conectados y empatizamos.

En las ciencias de la inteligencia, cuando se estudia la comunicación no verbal (CNV), se muestran las disonancias entre lo que dice una persona y lo que nos transmite su paralingüística y kinesia. El político que carece de control emocional, cuando miente no puede evitar -ni es consciente- que sus gestos (kinemas) y los elementos que integran la voz (paralingüística) estén en disonancia. Hay líderes políticos a quienes mentir incluso puede producirles una especie de orgasmo emocional, porque al hacerlo se sienten superiores a sus víctimas.

El político que quiera consolidar prestigio deberá mostrar control sobre sus emociones y sentimientos, irradiando serenidad en momentos de tensión y conflictividad. Debe ser positivo y propositivo; generar esperanza nunca incertidumbre; dialogante no intolerante; conciliador no confrontativo; buscando caminos de convergencia nunca de ruptura. Termino por el comienzo: “Estamos rodeados de políticos analfabetos emocionales, cargados de narcicismo e ignorancia, incapaces de percibir las emociones de los ciudadanos y empatizar con ellos”. Como decía Aristóteles: “No es posible educar la mente sin educar también el corazón”. Aristóteles, 350 años antes de Cristo, ya nos hablaba sobre la inteligencia emocional y su control.

Más de Pedro Gómez Nieto


Valora este artículo
(2 votos)

volver arriba