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¡Vaya señales!



thelmamejiaPor: Thelma Mejía

Tegucigalpa.- Bajo la aparente tranquilidad que vive Honduras, varias señales se advierten en el horizonte, todas ellas relacionadas con la institucionalidad, la lucha anticorrupción, la impunidad y la resistencia de las elites políticas a transparentarse.

En la mesa muchas son las cartas en juego pasando por la elección del próximo(a) Fiscal General y Adjunto, la agonía de la MACCIH, el caso “Caja chica de la dama”, el “Pacto de Impunidad”, la “Fe de Erratas”, la Ley de Secretos, el bozal a la prensa con el artículo 335-B, entre otros. La economía y la inversión también entran en este juego, matizada por un “gabinete selfie” como ha bautizado el diputado nacionalista Alberto Chedrani a los funcionarios del actual gobierno, imperceptibles, visibles solo en los selfies de las fotografías.

El país no anda bien o no está tan bien, se percibe en el ambiente, donde un solitario Juan Orlando Hernández inaugura obras aquí, visita proyectos por allá, teje sueños por aquí, más promesas por allá, en fin, un gobernante que busca cohesionar un gobierno que no termina de configurar un rostro como en el primer mandato. Quizá porque ya no hay reelección que seguir, quizá porque no es fácil enderezar un continuismo marcado por una crisis política pre y post electoral tan fuerte que no termina de zanjar.

Quizá porque su partido, el Nacional, sufre también una fractura tras el caso “Caja chica de la dama”. Y qué decir del miedo de las elites políticas ante las primeras acusaciones hechas por la MACCIH. Hay demasiados temores en el ambiente.

Temores de quienes están acostumbrados a navegar en la impunidad y temores también por quienes apuestan a adecentar este país, a frenar el reparto del botín, a devolver esperanzas al pueblo y la ciudadanía para evitar caer en el camino de los países que no avanzan, más bien retroceden.

Los desafíos del país no son fáciles. En materia anticorrupción quizá la señal más fuerte de lo que se está jugando la hace la Pastoral Social Caritas en su última reflexión, al advertir las sombras que se mueven tras la elección del nuevo Fiscal General y Adjunto.

Como bien señala Caritas, Honduras es el país de las inseguridades políticas y es normal asistir a confabulaciones de todo tipo para impedir que la transparencia avance. Dentro de esas destaca la confabulación para dejar morir a la MACCIH tras la salida de Jiménez Mayor y la inmovilidad en que ha caído la vocera interina. No se le vio más después del caso “Caja chica de la dama”.

“Pareciera que el pacto de la impunidad que tanto se ha mencionado en los medios de comunicación cierra con estas dos acciones sus fauces contra la transparencia en el país”, denuncia la pastoral social Caritas.

En el caso de la elección del Fiscal General y Adjunto, ésta se ha convertido en una lucha de poder entre quienes apuestan por la ilegalidad y los que quieren un cambio, los que esperan que lo poco construido a nivel institucional no termine en un reparto bajo el paraguas de una interventora con tres cabezas políticas.

Sin duda el Congreso Nacional tiene el mayor de los retos en esta elección. Las cábalas aumentan y los padres de la patria parecen definidos a seguir un patrón en donde la reacción social no es un temor, hasta a eso le han tomado el pulso. Fraguaron el pacto de impunidad para defender la “red de diputados”, se aumentaron un jugoso salario sin que las protestas salieran de las redes sociales y en sus 100 días de gestión legislativa pregonan la transparencia y rendición de cuentas.

La elección del Fiscal General y Adjunto dará otras señales hacia dónde camina Honduras. Habrá que esperar la consumación del acto, entender que la moneda no se devalúa, sino que se desliza, que el aumento a la tarifa eléctrica será transparente porque habrá un “medidor inteligente”, que el país no está mal, sino que pasa por un mal momento y que en medio de estas señales, nuestras elites políticas no están temerosas, sino reflexivas. Así va el país, en el mes de mayo, el mes de los periodistas.

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