porsalud 2018 5

boton19

GIF Jestereo nov 17

Menu

         

Mesas e intereses



cosenzaPor: Luis Cosenza Jiménez

Recientemente el gobierno integró unas mesas de trabajo para encontrar una solución al problema financiero de la ENEE.

En las mesas participan funcionarios del gobierno y representantes de los vendedores de energía y potencia a la ENEE. Pero, ¿será este el camino para encontrar la solución? Si el precio de venta de la energía de los privados a la ENEE es una de las causas del problema financiero de esta, ¿no estamos colocando a los vendedores de energía en una posición de conflicto de intereses al pedirles que propongan una solución a dicho problema? Analicemos la situación y veamos a que conclusiones podemos llegar.

Para comenzar, permítanme estimar la magnitud del problema de la ENEE. Según el programa de generación para el 2018 que fuera presentado al Gerente de la ENEE en septiembre de 2017, resulta que la compra de energía a privados, y de combustible para que operen las plantas propiedad de la ENEE, ascendía a US$720 millones, considerando solamente el cargo variable y el precio del combustible vigente en septiembre de 2017. En aquel entonces el precio de un barril de búnker era de $46.41, mientras que hoy en día es de $66.18, es decir ha habido un aumento de casi 43%. Al ajustar la cifra para reflejar el aumento en el precio del búnker, resulta que la compra hoy en día sería de alrededor de $820 millones. A esta cifra habría que agregar el pago por el costo fijo de algunas de las centrales generadoras privadas que suma casi $88 millones. En total, para el 2018 se estima que la ENEE pagará un total de $910 millones para comprar la energía y el combustible que necesita. Otro de los compromisos importantes de la ENEE es el pago de $173 millones a EEH. Considerando estos dos factores, compra de energía y combustible, y pago a EEH, resulta que la ENEE deberá pagar alrededor de $1,083 millones en 2018.

Veamos ahora los ingresos. Según el citado programa de generación, se pondrá a disposición del sistema eléctrico alrededor de 10,000 GWh (10,000 millones de kWh). Si suponemos que entre pérdidas técnicas y no-técnicas, más deficiencias en la recaudación, ENEE recibirá pago por 7,000 GWh a un precio promedio de $0.1668 por kWh (ese es el precio que resulta de las cifras incluidas en el Boletín Estadístico de abril del 2018). Eso implica que la ENEE recibirá alrededor de $1,170 millones en 2018, cifra muy parecida a lo que deberá pagar por la compra de energía y combustible y a EEH. Sin embargo, la ENEE tiene otros compromisos, entre ellos sus gastos operativos (sueldos y salarios, alquileres, agua, teléfono, papelería, mantenimiento de sus unidades generadoras y de las líneas de transmisión, etc.), así como el servicio de la deuda por financiamiento que ha recibido, y también la contribución que debe hacer a los proyectos en ejecución. En el 2015 el gasto operativo de la ENEE era de alrededor de $170 millones, por lo que a estas alturas debería ser cerca de $200 millones. Sin embargo, debemos suponer que con la contratación de EEH la ENEE ha podido reducir su personal y otros gastos operativos en, digamos, un 40%. Eso implica que en el 2018 ENEE debe hacer frente a un gasto operativo de $120 millones.

En cuanto al servicio de la deuda, no cuento con información confiable, por lo que he tenido que hacer mis propios cálculos. He supuesto que la ENEE adeuda $400 millones por la construcción de Patuca III, que pagará este año $16 millones por servicio de la deuda del préstamo que le otorgó EEH (el servicio de la deuda de este préstamo crece rápidamente y excede los $100 millones el último año del contrato de EEH). He supuesto que además ENEE deberá pagar el interés de uno de los bonos soberanos que por $750 millones el gobierno colocó en el mercado internacional (supongo que no pagará el principal ya que probablemente eso sea cubierto con otro bono que se colocará oportunamente en el mercado). También he estimado que ENEE adeuda unos $100 millones a los organismos financieros internacionales, OFIs, (BID, BCIE, Banco Mundial), y que la Empresa adeuda otros $500 millones entre financiamiento a la banca nacional y en cuentas por pagar a sus proveedores de energía. He supuesto que el financiamiento para Patuca III y el de los OFIs fueron concedidos con condiciones blandas, mientras que el resto fue otorgado en términos comerciales normales. Con base en estos supuestos, he calculado que el servicio de la deuda de la ENEE debe ser alrededor de $200 millones anuales.

Finalmente, la ENEE debe contribuir con la contraparte para los proyectos en ejecución, incluyendo Patuca III, los proyectos financiados por los OFIs, la ampliación del sistema de transmisión y del sistema de distribución (esto no es responsabilidad de EEH), entre otros. Nuevamente, no tengo acceso a la información que obra en poder de la ENEE, por lo que he tenido que estimarlo, y lo he estimado en US$100 millones. Es posible que la ENEE no esté invirtiendo ese monto, lo cual implicaría que está descuidando la inversión en transmisión y distribución, con el consecuente perjuicio que eso causará en el futuro cercano. Es posible que esto sea así simple y sencillamente porque la ENEE no cuenta con los recursos para invertir y se ve obligada a descuidar la transmisión y distribución.

Resumiendo entonces, los gastos anuales incluyen la compra de energía y combustible y el pago a EEH ($1,083 millones), el pago de sus gastos operativos ($120 millones), el servicio de la deuda ($200 millones) y la contraparte de los proyectos en ejecución ($100 millones). En total, los gastos anuales llegarían a $ 1,503 millones, digamos $1,500 millones para simplificar el análisis. Esa cifra contrasta con ingresos anuales del orden de $ 1,170 millones, es decir, en 2018 la ENEE enfrenta un déficit de $330 millones. Si recordamos que el gasto en el componente variable de la energía y el combustible que compra la ENEE asciende a $820 millones, resulta que para eliminar el déficit la ENEE tendría que reducir el citado gasto en un 40%. La alternativa sería subir los ingresos (las tarifas) de la ENEE en un 28%, trasladando toda la ineficiencia de la ENEE a los consumidores, o recurrir a una combinación de ambos factores. Antes de pensar en otra alza de tarifas se debe recordar que eso empeorará la competitividad de nuestras empresas, que provocará que algunas empresas recurran al autoabastecimiento (lo cual agravará la situación financiera de la ENEE), y que el ambiente social no está para seguir cargando al pueblo con más alzas de tarifas, tasas o impuestos. Menuda tarea, ¿no le parece?

A mi juicio, resulta ingenuo pensar que la solución a este monumental problema será identificada por quienes serían afectados en sus intereses personales. Me parece que lo primero que habría que hacer es traer a un experto internacional para que prepare una proyección financiera de corto plazo para la ENEE. Esa proyección debería basarse en datos reales y confiables, y una vez que se cuente con eso, el experto debería también presentar una propuesta para eliminar el déficit de la ENEE. Con eso en su haber, el gobierno podría sentarse con los vendedores de energía y acordar las medidas a tomar para reducir lo que cobran y así sanear las finanzas de la ENEE. Tan importante como eso sería también tomar las medidas que aseguren que no caeremos nuevamente en el abismo financiero, para lo cual es menester poner en plena vigencia la Ley General de la Industria Eléctrica y que los políticos saquen las manos del sector. Caso contrario, haremos un gran sacrificio para nada.

Más de Luis Cosenza Jiménez


Valora este artículo
(5 votos)

volver arriba