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Índice de percepción de corrupción



cosenzaPor: Luis Cosenza Jiménez

Transparencia Internacional publica anualmente un documento en el cual presenta un índice de percepción de corrupción para un conjunto de países. 

El informe correspondiente a 2017 recién ha sido publicado y esta vez el análisis incluye a 183 países, es decir, a casi todos los países del mundo.  Lamentablemente, una vez más resultamos muy mal evaluados.  Para agravar la situación, la noticia ha tenido muy poca discusión, y por tanto muy poco impacto en nuestro país.  Para motivar la discusión, me permito presentar la información y que las lectoras así lleguen a sus propias conclusiones.

El informe atinente a 2015 nos colocaba en la posición 111 entre 167 países evaluados, y en nuestro continente solo México, Guyana, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela resultaban peor calificados.  En el informe referente a 2016 aparecemos en la posición 124 entre 177 países estudiados, es decir, caímos 13 posiciones en un año.  Esta vez, México, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela obtuvieron peores calificaciones que nosotros.  Finalmente, en el informe correspondiente a 2017 aparecemos en la posición 139 entre 183 países analizados, es decir, caímos otras 15 posiciones.  Nuevamente, solo México, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela aparecen peor evaluados que nosotros.  Si vemos el período 2015-2017 entonces veremos que hemos caído 28 posiciones.  Por supuesto que algo parecido ha ocurrido con México, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela.  Pero recordemos que mal de muchos es consuelo de tontos.

El índice de percepción refleja como nacionales, y los extranjeros que invierten en el país, perciben la corrupción.  Generalmente se recurre a encuestas para conocer la visión de nacionales y extranjeros.  Se entiende que la percepción se agudiza cuando se emprende una campaña para combatir la corrupción, y en la prensa se informa sobre los casos descubiertos.  Es decir, la lucha contra la corrupción normalmente conlleva a un incremento en la percepción de la corrupción debido a las noticias que trascienden a los medios de comunicación.  Esto, entonces, podría explicar la caída de nuestro país en los análisis de Transparencia Internacional.  ¿Pero, le parece, estimado lector, que eso es lo que ha ocurrido en nuestro país?  ¿Será debido a los denodados esfuerzos que despliega nuestro gobierno para combatir la corrupción lo que motiva nuestra caída en los informes de Transparencia Internacional?

Lamentablemente me parece que nuestro desplome no se debe a las firmes acciones de las autoridades para combatir la corrupción.  Por el contrario, todo parece indicar que la batalla se da a pesar de las posiciones que adoptan las autoridades.  Véase sino lo aprobado en el Congreso para proteger a los diputados por el supuesto mal manejo de los recursos generados por el tristemente célebre Fondo de Desarrollo Departamental.  Véase además la lentitud con que giran las ruedas del sistema de justicia en los casos referentes al IHSS y a los casos señalados por el Consejo Nacional Anticorrupción.  Véase también la parsimonia con que se maneja el proyecto de ley de Colaboración Eficaz y la derogación de la Ley de Secretos.  Todos estos casos, y otros muchos más, obligan a dudar del compromiso de las autoridades con la lucha contra la corrupción.  Para colmo de males, lo ocurrido en la MACCIH afectará negativamente, al menos de manera temporal, los esfuerzos por atacar la corrupción.

Siendo esto así, me parece que continuaremos perdiendo terreno  en los análisis hechos para conocer la percepción de corrupción.  Seguiremos apareciendo como uno de los países más corruptos del mundo, y eso seguramente tendrá un impacto negativo en la inversión extranjera.  Sabemos que pese a los esfuerzos hechos para estabilizar la macroeconomía, la inversión extranjera no ha recuperado los niveles que alcanzó en la primera década de este siglo, y mientras se perciba un alto nivel de corrupción resultará muy difícil atraer la inversión extranjera.  Adicionalmente, no tendremos acceso a las donaciones de la Cuenta del Milenio, ya que anualmente vemos que fracasamos en cuanto al indicador que mide la corrupción.

La corrupción es un mal que corroe.  Daña la fibra moral de nuestra sociedad y nos resta recursos que podríamos utilizar para combatir la pobreza.  En ese sentido, los corruptos les roban a nuestros pobres.  Además, reduce la inversión extranjera y nos niega el acceso a la Cuenta del Milenio, lo cual deprime la generación de empleo, con lo cual se afecta a los desempleados, sumiéndolos en la pobreza.

Sigamos exigiendo que se intensifique la lucha contra la corrupción.  Que se proceda en contra de los involucrados en los casos emblemáticos y en los denunciados por el CNA.  Pidamos que la MACCIH pueda prontamente reiniciar su faena para combatir la corrupción.  Insistamos y reclamemos que se dé marcha atrás en el intento de proteger a los diputados que supuestamente se apropiaron de nuestros impuestos y que se elimine el Fondo de Desarrollo Departamental.  No permitamos que nos ganen por cansancio o porque para distraernos nos proporcionan pan y circo.  No callemos y presionemos en la medida de nuestras capacidades y posibilidades.

Más Luis Cosenza Jiménez


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