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Aumento pírrico



cosenzaPor: Luis Cosenza Jiménez

Recientemente los diputados se aprobaron un aumento de más de cuarenta mil lempiras mensuales.

Si bien la gran mayoría de los hondureños solo puede soñar con un sueldo de cuarenta mil lempiras, uno de los diputados definió el aumento como “pírrico”. Pero, ¿será esto así? Analicemos la situación para que la estimada lectora pueda llegar a sus propias conclusiones.

Comencemos por el principio. De todos es sabido que diferentes países cuentan con diferentes sueldos para una misma actividad.   En general, como también es sabido, en los países más ricos los sueldos son más altos. Un ingeniero, un abogado, un médico gana más en Estados Unidos o Alemania que en Honduras debido a que, en general, los sueldos reflejan la relativa riqueza o pobreza de los países.

El hecho de que los sueldos sean más altos en Estados Unidos, México o Panamá no significa que yo tenga el derecho a que en mi país, uno de los más pobres del Continente, se me pague un sueldo igual o similar al que pagan en esos países. Es más, me atrevo a pensar que el lector soltaría una sonora carcajada si yo arguyera que tengo derecho a un sueldo más alto porque en otros países, más ricos que el nuestro, los sueldos son más altos. En resumen, la comparación de sueldos nominales no tiene sentido y mucho menos puede servirnos de guía para determinar los sueldos en nuestro país.

A mi juicio, lo que podría tener sentido sería partir de los sueldos nominales y luego ajustarlos para reflejar la relativa riqueza o pobreza de los países. Para esto podríamos emplear el ingreso per cápita (PIB per cápita), ajustado para reflejar el relativo costo de la vida (PIB per cápita medido en términos PPP, por sus siglas en inglés). De esa manera contaríamos con salarios ajustados para reflejar la relativa pobreza o riqueza y las diferencias relativas en el costo de la vida.

Pues bien, supongamos que para estimar el ingreso per cápita medido conforme a la metodología PPP recurrimos a las cifras que publica el Banco Mundial en su informe sobre Indicadores Mundiales de Desarrollo publicado en 2017. Por otro lado, utilicemos los sueldos de diputados en otros países, conforme los han revelado nuestros propios diputados. Si hacemos eso, entonces la situación sería la que se refleja en el siguiente cuadro (con la cifras en dólares de Estados Unidos de América),

País Sueldo Nominal PIB per cápita PPP Sueldo Ajustado
Costa Rica 6,878 14,910 2,190
El Salvador 4,025 8,240 2,320
Guatemala 3,800 7,530 2,400
Honduras 3,750 4,750 3,750
México 13,000 16,860 3,660
Nicaragua 3,400 5,060 3,190
Panamá 7,000 20,460 1,625

Debo señalar que el sueldo nominal de los diputados hondureños incluye ya el “pírrico” aumento que recién se recetaron. Para calcular el sueldo ajustado simplemente he tomado el PIB per cápita PPP de Honduras, lo he dividido por el PIB per cápita PPP del país con el cual nos comparamos y luego multiplicado esa fracción por el sueldo nominal del país con el cual nos comparamos. El resultado, como los estimados lectores apreciarán, es que al ajustar los sueldos para reflejar nuestro nivel de pobreza, resulta que los sueldos de nuestros diputados son los más altos en la región que abarca de México a Panamá. ¿Qué le parece el “pírrico” aumento que se aprobaron? Si tomamos el promedio de los sueldos ajustados en la región, resulta que el sueldo promedio sería de US$ 2,200, lo cual implica que habría que reducir el nuevo sueldo de nuestros diputados en un poco más de $1,500, o sea en unos Lps 37,200. En conclusión, el aumento que recientemente se aprobaron debería reducirse en un poco más de Lps 37,000. Puesto de otra forma, si utilizamos el promedio de la región lo único que se justificaría sería un aumento mensual de Lps 5,000, y no los Lps 42,000 que se aprobaron.

Por supuesto que los aumentos de sueldo se conceden, normalmente, con base en el desempeño de la persona. Pero de esto, mejor ni hablar. Todos hemos visto la conducta y el rendimiento de los integrantes del actual Congreso, y salvo contadas excepciones, me parece que estamos frente a una penosa situación. Para justificar un aumento, por muy “pírrico” que este sea, es imprescindible prestar un servicio que al menos sea aceptable. Para esto, habría que comenzar por retomar la lucha contra la corrupción, derogando todo aquello que recientemente fuera aprobado para fomentar la opacidad y la impunidad. Hecho esto, podríamos considerar el aumento de cinco mil lempiras mensuales.

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