porsalud 2018 5

boton19

GIF Jestereo nov 17

Menu

         

Balance 2010: Honduras menos aislada, afronta retos en impunidad y reformas



Tegucigalpa.- En enero de 2010, cuando un nuevo gobierno electo por la vía de las urnas, asume el control del país, Honduras inicia una nueva etapa en su accidentada vida democrática y la administración del presidente Porfirio Lobo, logra en medio de las presiones nacionales e internacionales, romper el cerco que la mayoría de países habían montado a Tegucigalpa, tras la salida del poder del ex presidente Manuel Zelaya. A lo largo de este año el país enfrenta, además, los desafíos de acabar con la impunidad y conducir reformas fortalezcan su institucionalidad.
 

A la fecha, más de 92 naciones han reconocido a Honduras, pese al bloqueo que Zelaya y sus amigos de la ALBA que controla el presidente venezolano, Hugo Chávez, mantienen hacia el país, para quien incluso pidieron el “atajo” de las remesas enviadas por los migrantes, como lo revelan los documentos filtrados por Wikilealks, que reflejan la política antihondureña de Brasil.

Zelaya, sustituido por un gobierno interino que presidió Roberto Micheletti, ha mantenido una posición de castigo hacia Honduras y al término de 2010, seguía sin reconocer al gobierno del presidente Lobo.

Los primeros en reconocer a Honduras fueron los países centroamericanos, con excepción de Nicaragua que si bien oficialmente no acepta al nuevo gobierno, en privado mantiene posturas más flexibles e incluso se produjo una reunión entre el presidente Daniel Ortega y Porfirio Lobo.

Siguió en el orden la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), como instancias regionales, mundiales y subregionales.

Pero sigue sin reconocer a la actual administración, la Organización de Estados Americanos (OEA), en particular el eje sudamericano y del Caribe que controla Hugo Chávez, donde su secretario general, José Miguel Insulza, sigue mostrando su fracaso e incapacidad para reposicionar y recomponer a la OEA tras las crisis interna política que vivió Honduras, Ecuador, Colombia y Venezuela, y ahora Costa Rica y Nicaragua.

Una OEA más debilitada

La OEA cada vez parece un ente regional debilitado, errático y regido más por posturas ideológicas sesgadas que por ideales de unidad, integración y posturas más democráticas. Si bien su secretario Insulza en público señala que Honduras “ya cumplió” , en la práctica su discurso refleja otra cosa. No es casual que el presidente Lobo indicara a mediados de 2010, que “Si la OEA no quiere el retorno de Honduras, pues ni modo”, cansado de tanto requerimiento para el país por parte de ese organismo internacional.

Cuando Porfirio Lobo asume el país el 27 de enero, lo efectuó en circunstancias difíciles, pues el día de su toma de posesión, a la que no asistieron la mayoría de naciones por el aislamiento internacional, otorgó un cuestionado salvoconducto para que saliera de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, el “huésped especial”, Manuel Zelaya rumbo a República Dominicana, donde permanece en una especie de autoexilio voluntario.

La toma de posesión de Lobo estuvo marcada por tres eventos simultáneos: una misa de acción de gracias celebrada por el ex presidente interino, Roberto Micheletti, donde se congregó parte de la ciudadanía; la salida de Zelaya Rosales, acompañado por demostraciones de un sector y la asunción del nuevo gobierno, calorizada por otra parte del pueblo que apostaba a un cambio que fuera el principio del fin de la crisis política de los últimos tiempos.

Lobo recibía así un país dividido, fragmentado entre las posturas radicales de extrema derecha y extrema izquierda, grupos minúsculos que han sido parte del conflicto y no de la solución a la crisis en el país.

En medio de esa polarización y para allanar el camino de Porfirio Lobo, el Congreso Nacional, controlado por el oficialista Partido Nacional, aprueba un polémico decreto de amnistía para delitos políticos y comunes conexos; se inician los primeros procesos contra los militares implicados en la salida de Manuel Zelaya del país el 28 de junio de 2009; y se instala la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Esta Comisión, integrada por personalidades nacionales e internacionales de relevancia y peso profesional, surge con más dudas que aceptaciones, pero en el camino ha ido revirtiendo la hostilidad que precedió su conformación y asevera que dará el primer trimestre del 2011, un trabajo de lo sucedido antes, durante y posterior al 28 de junio.

Mientras estos esfuerzos por abrir el camino a la reconciliación y la unidad en el país, eran impulsados internamente por la administración de Porfirio Lobo, a lo externo, en el nivel diplomático, la Cancillería hondureña efectuaba una labor de incidencia política que logró desbloquear en gran medida el aislamiento internacional en que estaba Honduras.

No solo se ha obtenido el reconocimiento de muchos países al actual gobierno, sino que el presidente Lobo hizo su aparición mundial en la asamblea general de las Naciones Unidas con motivo de la conferencia mundial sobre los objetivos y metas del milenio, donde fue uno de los oradores principales. Así la ONU sellaba su reconocimiento hacia Honduras y la reactivación de todos los programas y proyectos suspendidos.

Lobo fue bloqueado antes por los países sudamericanos en un encuentro en España. La situación obligó a Madrid a ofrecerle otra de compensación en el marco de una cumbre con los países centroamericanos para el tratado de libre comercio con la Unión Europea.


Aislamiento va cediendo

Pero el gobernante hondureño siguió con su agenda de política exterior y ha viajado a todos los países centroamericanos, fue a tomas de posesión de nuevos gobiernos en América del Sur, suscribió convenios en materia de seguridad y desarrollo logró que el aislamiento diplomático en que estaba Honduras no solo fuera recediendo en el plano político, sino también en el nivel económico.

Asimismo, se anunció la posibilidad de nombrar a Jorge Arturo Reina—negociador de Manuel Zelaya-- como embajador itinerante ante los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y de la UNASUR. Honduras en enero de este año ratificó en el congreso su salida de la ALBA.

En este sentido, Lobo Sosa busca un acercamiento a los países “duros” de la ALBA y UNASUR para no seguir bloqueando su ingreso a la OEA, y según su criterio Reina puede ser útil en ese tipo de relaciones.

La elegibilidad lograda por el gabinete económico para ser sujetos de crédito ante los organismos financieros internacionales y la firma de un acuerdo puente con el Fondo Monetario Internacional, el principal aval crediticio para un país, ha sido a nivel de política externa el otro gran logro de la actual administración nacionalista.

Honduras en el 2011 es probable que pase menos asfixiada de lo que vivió y representó el 2010, y si bien los recursos económicos no brotarán a manos llenas ni se darán a discrecionalidad, el país confía en comenzar a salir de la mala racha económica en que la sumió la administración del ex presidente Zelaya y la de Micheletti


Conflictividad menos intensa

No obstante, la conflictividad interna si bien no fue tan intensa como tras los últimos meses del 2009, fue un eje permanente a lo largo del 2010 a nivel social.

El llamado la resistencia zelayista, cada vez más dividida y polarizada internamente, sostuvo los primeros seis meses del año un protagonismo bastante destacado en la agenda mediática interna e internacional, pero la intensidad fue bajando, debido a que se quedó “estancado” en las propuestas al querer reeditar e imponer por la fuerza, el retorno de Manuel Zelaya, en un contexto radicalmente opuesto y diferente en el país. La lectura de los hechos y acontecimientos nacionales e internacionales no ha favorecido al frente de resistencia zelayista, cuya facción liberal comienza a despuntar con pre candidaturas políticas liberales y el ala dura de la resistencia sigue empecinada en una asamblea constituyente “desde el pueblo” sin reconocer las instancias y espacios políticos y legales que en la coyuntura ofrece el país.

En la lectura de país, el presidente Lobo puso en marcha un Diálogo Nacional de cara a un proceso de reformas constitucionales orientadas a ampliar el artículo 5 constitucional que contempla las figuras del plebiscito y el referendo.

La convocatoria al diálogo ha permitido a Lobo dialogar con todas las elites del país el proceso de consulta favorable a la reforma, en la que no se descarta la remoción o la modificación de los llamados artículos pétreos para permitir la reelección o la inclusión de la figura del referendo revocatorio.

Hasta ahora, el ambiente para instalar una asamblea nacional constituyente mantiene dividida a la población, pero todo apunta que el 2011 arrancará con cambios, con o sin la facción que dirige Manuel Zelaya, a quien se le acorta el tiempo para entrar al juego de las negociaciones políticas.

La Cámara Legislativa anunció la aprobación y ratificación de las reformas en enero del próximo año; hablan de instalar una “asamblea constitucional” paralela al congreso para los cambios políticos que amerita la constitución hondureña, sin que ello represente una ruptura del orden constitucional ni altere el próximo proceso electoral en los próximos tres años.

Reformas constitucionales

En paralelo, de acuerdo al registro de acontecimientos de la base de datos de Proceso Digital, Honduras también recibirá el 2011, no solo con el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, también el debate estará centrado también por la viabilidad para instalar una comisión contra la impunidad, cuyos alcances incluso pueden salpicar a quienes hoy sostienen que en Honduras “las cosas se deshacen como se hacen”.

De momento, el 2010 cierra a nivel de política exterior con un balance bastante positivo para el país en comparación con el 2009; más países presionan por el reconocimiento y reincorporación de Honduras a los foros regionales pendientes, en tanto Estados Unidos parece más consolidado en apoyar las reformas políticas y mantener una “buena relación” con sus aliados, más allá de las revelaciones desnudadas por Wikilealks.

En lo interno, la agenda sigue pendiente y Manuel Zelaya será un actor crucial o marginal en los próximos años, dependiendo de las negociaciones a que se llegue para limpiarle el camino y la imagen, más allá de las comprometedoras revelaciones hechas por Wikilealks.



Valora este artículo
(0 votos)

volver arriba