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Desempleo, violencia e inseguridad ciudadana, detonantes en salud mental del hondureño



Tegucigalpa - Para el año 2020 la Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que el índice de suicidios a nivel global podría crecer en un 50 por ciento, es decir que aproximadamente 1,53 millones de personas morirán por esta causa alrededor del mundo siendo los sociedades que viven en el subdesarrollo y la pobreza, el detonante de esta problemática.
 

Cada año se suicidan más de un millón de personas. Cada 40 segundos una persona se quita la vida en algún lugar del mundo, cada 3 segundos de forma fallida y por cada persona que se quita la vida hay 20 que fracasan en el intento, revelan estudios de la OMS.


Las cifras de la OMS son claras cuando demuestran que alrededor del 90 por ciento de las personas que practican suicidio, tienen un trastorno mental.


Más del 50 por ciento de los pacientes que completan el suicidio están asociados a episodios depresivos mayores, un 25 por ciento a trastorno por abuso de sustancias y sólo un 10 por ciento se relaciona con trastornos psicóticos como la esquizofrenia.


Clínicamente se dice que los actos suicidas ocurren con mayor frecuencia durante los primeros años de la enfermedad y el tiempo inmediatamente posterior a una hospitalización.


En el caso de pacientes con trastornos afectivos, donde en países como Honduras el mayor porcentaje lo ocupan las mujeres y los desencadenan las relaciones infructuosas, ansiedad, sentido de culpa, la falta de identidad, monotonía. El cuidado para estos enfermos debe ser sigiloso pues la medicina advierte que pueden incrementar el riesgo suicida.




Estudios revelan que estos y otros padecimientos son más frecuentes en países con bajo índice de desarrollo, donde factores socioeconómicos como la inmigración, el desempleo, la violencia e inseguridad ciudadana, la desintegración familiar, abusos o exclusión que se cometen a lo interno de éstos, están latentes; explica Aura de Montes, doctora en Psicología Clínica, Directora de la Carrera de Psicología de la UNAH y coordinadora del Centro de Asistencia Psicológica, CAPS.


Para Montes, la comunicación entre padres e hijos es vital y afirma que es la clave para vencer muchos de los conflictos que la población infanto-juvenil atraviesa en el presente. Sugiere que no debe subestimarse un cambio de comportamiento brusco en los adolescentes de 14 años en adelante, sino asistirlos e investigar el porqué de su cambio de conducta para encontrar a tiempo, una solución al problema.


La depresión, ligada al suicidio


La depresión, es el blanco perfecto que contribuye en la mayoría de los casos, al suicidio, afirman los galenos hondureños en psiquiatría Mario Aguilar y José Reinaldo Moncada.


Se caracteriza, según definición de la OMS, por la tristeza y pérdida de interés constante, acompañado de síntomas psíquicos, mentales y físicos.


Diferentes estudios de la OMS reflejan que nueve años mas tarde será la causa de incapacidad en el mundo, seguida de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular). En Honduras datos no oficiales hablan de que más de un hondureño la ha padecido alguna vez en su vida



Las mujeres y la depresión


La depresión no sólo es el problema de salud mental más común en las mujeres sino que además puede ser más persistente en éstas que en los hombres, cita la OMS.


El dolor psicológico, la depresión, ansiedad, violencia sexual y doméstica y las cada vez mayores tasas de consumo de sustancias afectan en mayor grado a las mujeres que a los hombres en diferentes países y Honduras no es la excepción.


La presión ejercida por las múltiples funciones que deben desempeñar las féminas, la discriminación de género y los factores asociados con la pobreza, el hambre, la malnutrición, el exceso de trabajo, y los abusos sexuales también explican la deficiente salud mental de las mujeres, como lo declaran estudios constantes de la OMS, realizados a éste género.



En ese sentido, la asociación psiquiátrica de América Latina sostiene que el género determina el poder diferencial y el control que los hombres y las mujeres tienen sobre los determinantes socioeconómicos de sus vidas y salud mental, su posición y condición social, el modo en que son tratados dentro de la sociedad y su susceptibilidad y exposición a riesgos específicos.


Los métodos de autoayuda y los medicamentos antidepresivos suelen ser las alternativas para tratar la también considerada “epidemia de nuestro tiempo”.


Entre lo cotidiano y el estrés



Para el psiquiatra José Reinaldo Moncada, el estrés es un elemento de tensión psíquica propio de lo cotidiano, que puede ser un impulsor positivo si se maneja adecuadamente. Asegura que no es sinónimo de trastorno o enfermedad, sin embargo puede aparecer con distintas manifestaciones de angustia que las categoriza como un “displacer psíquico o emocional”.

A la fecha se calcula que cuatro de cada cinco personas viven estresadas; médicamente su control depende de valorar las situaciones agradables de la vida, saber manejar el desajuste emocional o los cambios a los que constantemente somos sometidos los seres humanos.


Los menores de edad y retraso mental por desnutrición


Médicos psiquiatras hondureños sostienen que en nuestro medio no existen reportes que la mala nutrición es un detonante del retraso mental; aunque la Asociación Psiquiátrica de América Latina asevera que el desarrollo neurológico y psíquico de un niño menor de 3 años está influido por cuidados pre-natales inadecuados, pobre estimulación y mala alimentación tiene como consecuencias a mediano y largo plazo cuadros clínicos en “salud deficiente, problemas en su salud mental, problemas de aprendizaje, deserción escolar, pobre autocrítica con profundas implicaciones negativas en el transcurso de la vida”, por mencionar algunos.

Cifras reales de hondureños con problemas de salud mental

En el año 2008, el sistema de salud pública evaluó 125 mil 592 atenciones en el área de la salud mental. El 34 por ciento de ellas correspondían a trastornos del humor, 19 por ciento a la epilepsia, 16 por ciento a trastornos neuróticos o ansiedad. La esquizofrenia constituía un 6 por ciento, los trastornos mentales y del comportamiento un 2.4 por ciento y 2.8 por ciento por situaciones de maltrato, abuso físico y sexual.



“El 47 por ciento de las atenciones fueron en hospitales psiquiátricos y el 53 por ciento en las unidades prestadoras de servicios departamentales, sobre todo en las regiones metropolitanas de Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde se concentra personal de salud mental”, sostiene el psiquiatra hondureño, José Reinaldo Moncada, ex jefe de la unidad de salud mental de la Secretaría de Salud Pública del país.


Se desconocen estudios científicos actuales que demuestren la variación actual entre los porcentajes citados.





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