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Garifunas: arraigados a sus difuntos y su ascendencia en los vivos



Tegucigalpa – Son alegres, costeros en su mayoría, vibran al son de sus profundos sonidos musicales. Los garífunas llegaron a Honduras hace más de 200 años. Conservan sus costumbres y ceremonias de culto y que en cada época especial, como la Semana Santa cristiana, sus rituales les diferencian.
 

En su recorrido por el “Estudio Introductorio para el conocimiento de los nueve Pueblos Indígenas y Negros de Honduras” del experto en temas étnicos Carlos Palacios Barahona se recogieron extractos de cada uno de los nueve pueblos étnicamente diferenciados que habitan Honduras.

Sus cultos ancestrales constituidos por arraigadas creencias giran alrededor de la convicción basada en que los antepasados difuntos interfieren en la vida cotidiana de sus descendientes.

Garífunas: cultos, danzas, comidas y tambores

La población garífuna mejor conocida como los Caribes Negros y Garinagu, están distribuidos en pueblos y aldeas localizadas en los departamentos de Cortés, Atlántida, Islas de la Bahía, Gracias a Dios y Colón.

Como producto de la mezcla de esclavos negros e indígenas caribes, sus tradiciones son también una mezcla de ceremonias, ritos, fiestas, comidas y danzas. El culto a los ancestros, es el corazón de su religiosidad, el puente a través del cual evocan su pasado y lo representan en el presente.

La expresión artística se manifiesta principalmente en la música y la danza o bailes en círculo en el que hacen gala de la guitarra, conchas, caracoles, calabazas y tambores como acompañamiento; el más importante de ellos, es la comúnmente “punta” y “el John Canoe”, una danza de fertilidad dedicada a la reproducción del pueblo.


Ésta última también considerada como danza funeral que se realiza para alegrar la partida del recién fallecido y desearle prosperidad en la otra vida.

En cuanto al canto y sus ritos, sus exponentes nos explican que la manifestación más importante y significativa, es el “Dagá” o rito dedicado a los muertos. Sus lugares sagrados son los ríos, lagos, vertientes y manantiales, pozos de agua, entre otros.

Son pues elementos característicos de los garífunas: el lenguaje amerindio con cierta influencia francesa, española e inglesa; y, un elaborado culto ancestral constituido por arraigadas creencias que giran alrededor de la convicción que los ancestros difuntos interfieren en la vida cotidiana de sus descendientes.

Expuesto en diferentes mixturas de intensos colores en sus ropajes, máscaras, atuendos, música y cocina, cabe destacar también que la siembra, el cuidado y cosecha de cultivos, preparación de alimentos y ventas de productos (pan, cocos, frutas, pescado, casabe y dulces) están bajo la tutela de la mujer.

Los hombres, por su parte, están a cargo de la preparación de terreno (socola, tumba y quema) pesca y artesanía.

Además de las ocupaciones tradicionales como la agricultura y la pesca tienen una gran variedad de comidas y bebidas ricas en proteínas, vitaminas y calorías como el tapau (tapado Garífuna con variedad de tubérculos y mariscos en sopa de coco), la ereba o cazabe (tortilla grande de yuca horneada), el hudutu (machuca), el “Hin” (especie de cerveza hecha de yuca), “el mármara” (bebida preparada a base de maíz fermentado), caldo de caña de azúcar y “el guifiti”, por mencionar algunas.

Los Negros de habla inglesa y sus nuevas
veredas a las tradiciones autóctonas


Como efecto de la dinámica colonial que vivió la historia nacional, los negros de Habla Inglesa conformados hoy como negros africanos e ingleses, a mediados del Siglo XVIII, a efecto primero de la colonización inglesa y segundo durante el siglo XX con las compañías bananeras norteamericanas que desarrollaron actividades productivas durante la política de enclave en las islas y costa atlántica de Honduras, suman otro tipo de mestizaje cultural con vestigios propios de una tradición floreciente que no se apaga.
Su vida la basan tradicionalmente en la pesca, como Micro-empresarios que buscan incursionar en el campo del turismo, con mano de obra migrante en el caso de Gran Caimán o Jamaica y como empleados en distintas embarcaciones que surcan los mares del planeta.

Convergen con los demás grupos étnicos en guardar sigilosamente sus cantos, rituales, comidas, vestuario y cualquier otra manifestación de fiesta. Mismas que son transmitidas de una generación a otra con su dialecto nato y de predilección extranjera.

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