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Cobijados por manto de la impunidad, Zelaya y cercanos colaboradores regresan a Honduras



Tegucigalpa – Cubiertos por el manto de la impunidad, el ex presidente Manuel Zelaya Rosales y sus principales colaboradores regresan este sábado a Honduras, una nación centroamericana donde la diosa Temis se cubre con una venda excepcional.
 
Hace más de dos décadas en Tegucigalpa, la capital del país, un diplomático estadounidense calificó al poder judicial hondureño como un sistema donde la justicia se asemeja a una sapiente que solo muerde a los que tienen pies descalzos.
La metáfora que se aplicó entonces en el caso de un alto militar vinculado a un horrendo crimen, parece cobrar vida para proteger a quienes en esta ocasión no usan botas militares pero sí finas zapatillas y calcetines de seda.
La reedición se inicia con la anulación de juicios por presunta corrupción contra el ex presidente Manuel Zelaya y continúa con la suspensión de las órdenes de captura a sus ex funcionarios.
Uno de los casos suspende medidas contra los presuntos involucrados en un caso de malversación por 40 millones de lempiras que fueron sacados de las bóvedas del estatal Banco Central de Honduras, debido a su volumen, en una carretilla, como puede comprobarse en un video divulgado internacionalmente.
Otros hechos vinculados a presunta corrupción y que pendían sobre un ex alcalde de San Pedro Sula, desde antes de 2009, cuando Zelaya salió del poder, también han sido blindados para dar paso con honores y apoteósica bienvenida a su protagonista.
Este viernes, en un tribunal de justicia común, una fiscal comentaba su desesperanza y su frustración ante los insólitos hechos que ocurren en los órganos operadores de justicia, mientras abogados defensores y acusadores asentían ante tal aseveración.

La doble cara internacional ante la corrupción
De modo que el escenario hondureño, matizado por las exigencias de un grupo de naciones, que juegan doble agenda en temas de corrupción, así como del secretario de la Organización de Estados Americanos, OEA, Miguel Insulza, han allanado el camino para que Manuel Zelaya regrese a Honduras con proporciones de héroe nacional.
Insulza, quien no vaciló un segundo en participar en la acción de expulsar a Honduras del seno de la OEA ha exigido a cada minuto e instante una y otra condición para permitir la reinserción de éste país en el órgano.
La Carta Interamericana de la OEA sigue siendo aplicable en similar forma que el sistema de justicia de Honduras, salvando las diferencias.

Júbilo Zelayista
Los seguidores de Zelaya, agrupados en el Frente Nacional de Resistencia, (FNRP), han organizado a los largo de una semana los preparativos para recibir al ex mandatario y para ello la movilización y el derroche de recursos no han tenido limitantes.
El ex presidente regresa acompañado, como señala el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, quien no abandona el lenguaje propio de su oficio de transportista, de un “combo” internacional. Maduro y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, son parte de la comitiva. El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, también se uniría a los festejos.
La movilización nacional de los cuadros zelayistas se estima será total. Quizá sea este evento similar al del primer día de un hombre en el poder o tal vez su sabor sea el de una despedida, el de un mito que se desvanece frente a su propia realidad.
Pese al júbilo del retorno, los miembros del FNRP no han dejado de mostrar sus diferencias y sus luchas intestinas. En esa atmosfera el ex gobernante deberá decidir sí se queda con el Frente, que deberá convertirse en partido político, según el acuerdo de Cartagena, o sí retorna al partido Liberal, organización que le llevó al poder pero que en junio de 2009 fue artífice fundamental para su adelantada salida

Desencanto
Mientras la población hondureña se debate entre una creciente ola de violencia que hace del país uno de los más inseguros del mundo; enfrenta un tasa de desempleo que afecta a un 44 por ciento de la Población Económicamente Activa y la canasta básica es cada vez más inalcanzable, la agenda mediática y la gubernamental dedican sus tiempos estelares a abordar el tema Zelaya y sus connotaciones políticas.
En general, los hondureños de a pie reclaman seguridad y la oportunidad de colocarse en un puesto de trabajo pero su voz, aunque tiene cabida en espacios de participación en los medios de comunicación, poco impacta frente a quienes tienen la responsabilidad de atender sus demandas.
En tanto, el crimen organizado y el narcotráfico parecen acendrar sus tentáculos en la sociedad y permear cada vez más diversos sectores.
Problemas ingentes relacionados con la vulnerabilidad del territorio hondureño que tienen en riesgo a millares de familias sigue sin ser debidamente atendido. Sus víctimas sobreviven entre la desesperanza y el olvido.

La novela que recién empieza
Pese a la cara real de Honduras, la novela política parece recién empezar cuando los líderes parlamentarios y fuerzas políticas atizan, sin reservas, la agenda de darle vida a una asamblea constituyente, mediante reformas constitucionales.
Los fines no se dicen con claridad pero basta leer el proyecto de ley para entender que ninguno de los numerales del articulado resuelve la pobreza o al menos busca remediarla.


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