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Acribillan a Alfredo Landaverde



Tegucigalpa – El analista y experto en temas antidrogas de Honduras, Alfredo Landaverde fue asesinado hace breves instantes en la colonia 21 de octubre, de Tegucigalpa, la capital hondureña.
 

El atentado ocurrió cuando ingresaba a la ciudad procedente del aledaño municipio de Valle de Ángeles.

El atentado se perpetró desde una motocicleta desde donde sicarios dispararon reiteradamente, infiriéndole cinco disparos de arma de fuego que le provocaron la muerte de forma inmediata.

Los dos acompañantes de la víctima, entre ellos su esposa Hilda Caldera, fueron auxiliados por personal de la Cruz Roja Hondureña y traslados al hospital Escuela.

Landaverde viajaba en un vehículo Kía Río PCM5011, color gris.

Su esposa, la venozolana Hilda Caldera recibió un disparo en la espalda, pero autoridades del Hospital Escuela informaron que su estado de salud es estable y ya fue dada de alta.

Landaverde era un permanente crítico de las políticas de seguridad que se desarrollan en Honduras y había señalado reiteradamente las fallas del sistema.

Landaverde se desempeñó como coordinador de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN).

El 14 de enero de 1988, un hermano de Alfredo, Moisés Landaverde, quien era maestro de teatro y profesor de un colegio de segunda enseñanza en San Pedro Sula, en el norte de Honduras, fue asesinado a tiros por dos desconocidos, junto a su amigo Miguel Ángel Pavón.

Pavón era presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos para la región noroccidental de Honduras.

Permanentemente denunciaba actos de corrupción

En su momento, el ingeniero Alfredo Landaverde recomendó a Lobo, ordenar una auditoría de todos los bienes de la Policía, incluyendo las armas, para determinar cuántas han desaparecido.

Asimismo, denunció que las armas sacadas del escuadrón de los Cobras estaban en manos del crimen organizado.

El asesinato de este prominente militante de la Democracia Cristiana de Honduras (DCH) ocurre el mismo día en que la viuda, del general fallecido Arístides González, la señora Leslie Portillo, hizo la denuncia pública que su esposo había sido asesinado por miembros de la Policía Nacional.

“El Fiscal General de la República sabe quienes mataron a mi esposo y no ha hecho nada al respecto, temo por mi vida y la de mi familia. He recibido constantemente amenazas a muerte”, dijo Portillo, a dos años del vil asesinato de su esposo, quien se destacó por ser un incansable luchador contra el crimen organizado y bandas de narcotraficantes.



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