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Caficultores rechazan más impuestos y dicen que su dirigencia “es peor que la roya”



Tegucigalpa – Al rosario de tributos y retenciones a los caficultores ahora se les quiere extraer mil 200 lempiras más para la supuesta creación de hospitales.
 

Los caficultores de Honduras aportan 1.25 de dólar por saco de café producido al Fondo Cafetero Hondureño. Los millonarios recursos deberían ser utilizados en la reparación de carreteras que comunican los más de nueve mil kilómetros de vías públicas con las fincas en las zonas de comercialización, pero los caminos siguen siendo de herradura.

Pese a que las cifras macro económicas dan cuenta de indicadores exitosos, estas no tocan la realidad de los productores agrupados en más de 100 mil familias. En las zonas productivas la realidad es otra y la pobreza no desaloja los hogares.

Ante las medidas que cada día les afectan más caficultores organizados han denunciado la situación.

Sectores políticos también les apoyan, tal es el caso del alcalde de Tegucigalpa y pre candidato presidencial, Ricardo Álvarez, quien ha ofrecido acompañar a los productores en su lucha.

Cuentas claras

Un productor de la central región de Comayagua describió la corrupción en el manejo de fondo del rubro como “una peste peor que la roya”, una enfermedad que en este momento abate las siembras del aromático grano en Honduras.

Hay dirigentes cafetaleros que recién tienen fincas pero que sus calles y carreteras están hasta pavimentadas denunció el caficultor Maynor Rivera para describir el mal manejo de fondos.

Igualmente exigen una auditoría internacional que les permita auditar los órganos burocráticos creados para asistir a los productores y quienes nunca han dado cuentas.

En la zona occidental hondureña, en los departamentos de Lempira, Santa Bárbara, Copán, Intibucá, La Paz y Comayagua así como en el oriental El Paraíso las quejas por la falta de acceso a las fincas es un clamor generalizado.

Al impuesto de mil 200 lempiras que según el presidente del Instituto Hondureño del Café (Ihcafe), Asterio Reyes, es una propuesta de inversionistas mexicanos que han ofrecido desarrollar en Honduras el proyecto sanitario se suma un nuevo gravamen que ya pende sobre los productores que afrontan una serie de tributos y retenciones de los cuales desconocen su destino. La proposición se encuentra a nivel de anteproyecto en la cámara legislativa dijo Reyes.

Igualmente, caficultores denunciaron la intención de dirigentes, confabulados con un ala del sector exportador, buscar restar el valor de entre cinco y seis libras del grano al producto recibido, en calidad de pérdidas por la resaca.

Pero líderes locales y caficultores independientes han determinado no aceptar la medida que es considerada como “un nuevo atraco” y anuncian protestas para revertir la decisión.

La preocupación de los productores se debe a que esta retención se sumaría a un rosario de deducciones y pagos a los que los caficultores son obligados, sin que exista rendición de cuentas.

Costos y más costos

Los productores en su mayoría poseen parcelas menores de 10 manzanas y son castigados con una retención de nueve dólares por saco del aromático grano, en su calidad de oro exportable.

Este fondo, que debe ser reintegrado a los caficultores no siempre llega íntegro al productor y su retraso en ser retornado genera más dudas que respuestas.

Igualmente, el caficultor carga con el pago de 4.25 de dólar como impuesto de exportación. Este fondo es distribuido entre el Instituto Hondureño del Café al que le corresponde un dólar e igual cantidad reciben las organizaciones Ahprocafe y Anacafe, aunque el productor no esté afiliado a alguna de ellas.

Asimismo, corresponde 1.25 de dólar al Fondo Cafetero Nacional, encargado del arreglo de carreteras y caminos que comunican las fincas con las zonas de comercialización. Pero las zonas productoras siguen en el abandono y sus carretearas destruidas en su mayoría.

Adicional a estos pagos, los caficultores afrontan el diferencial por calidad del producto que varía cada semana y que en la actual es de tres dólares.

Los productores hondureños además deben lidiar con costos financieros que rondan por el 15 por ciento en relación al valor del saco del grano, más el valor de la preparación, trillado y pulido del producto que tiene un costo de entre 17 y 22 dólares.

Honduras produce unos seis millones de sacos y genera 1,500 millones de dólares en concepto de divisas.



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