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Mujeres hondureñas enfrentan reto de lograr efectiva participación política



Tegucigalpa – Mientras por un lado, las mujeres hondureñas han logrado obtener un mayor grado de participación en las planillas a cargos de elección popular, en la realidad se generado un retroceso, que significa un reto para alcanzar una efectiva participación política en el país.
 

- Pese a que las mujeres hondureñas, han logrado obtener un mayor porcentaje en la integración de las planillas a cargo de elección popular, en la práctica ha ocurrido un retroceso.

La participación de la mujer en política se remonta a 1954, cuando el Estado reconoció su derecho al voto, pero la inclusión de las féminas hondureñas en la actividad política no ha sido fácil.

Igualdad de oportunidades

El mayor avance para las mujeres hondureñas en la actividad política, ocurrió hasta en el año 2000, cuando se aprobó la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer.

Esa ley establece que el Estado garantizará la democracia participativa y el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos de hombres y mujeres, en igualdad de condiciones.

Además, designa al Tribunal Supremo Electoral (TSE) como responsable de garantizar que dentro de los partidos políticos legalmente inscritos, no se discrimine a la mujer, por el contrario, se debe promover su participación.

Cuatro años más tarde, se impulsó una reforma a la Ley Electoral, en la que se fijó un mínimo de participación de la mujer de 30% en la elección de cargos directivos de los partidos, integrantes titulares y suplentes del Congreso Nacional, gobiernos municipales y el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

No obstante, a pesar de ser una mayoría en el país que sobrepasa el 51% de la población y de que es importante reconocer que la participación política de la mujer es necesaria para acceder al poder dentro del gobierno y también para defender los intereses particulares de las mujeres, en la práctica, muy poco se ha avanzado para lograr esa igualdad.

Grupos defensores de los derechos de las mujeres, consideran que la participación de la mujer a la par del hombre, es un camino seguro para reducir la pobreza y pobreza extrema en que se encuentra sumida la mayor parte de la población hondureña.

Mayor participación política

El 13 de abril del año pasado, una comisión del Congreso Nacional anunció en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que las mujeres participarían en condiciones iguales a los hombres en las elecciones primarias e internas de los partidos políticos.

De acuerdo con una reforma a la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, aprobada el 20 de abril del año pasado por el Congreso Nacional, por una mayoría calificada; en las elecciones primarias y generales de 2013 y 2014, las mujeres ocuparían el 40% de los cargos de elección popular y el 50% en los comicios de 2016 y 2017.

Los avances de las mujeres hondureñas en la participación política que incluye la aprobación del 40% de cuotas en las planillas para cargos de elección popular en las primarias del año pasado y las generales de 2013 y el 50% para los comicios del 2016.

Sin embargo, esos avances en la participación política de las mujeres en Honduras, la realidad dista mucho que ese porcentaje se cumpla principalmente a la hora de votar ya que pese a contar con ese 40% en las planillas de cargos a elección popular, el número de féminas electas es mínimo.

Así lo reconoció la propia activista feminista y dirigente del Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla, Gladys Lanza, quien lamentó que sólo una minoría de mujeres resultaron electas en las pasadas elecciones primarias y citó el ejemplo del partido Libertad y Refundación (Libre), que en uno de los niveles electivos se postularon 20 y solamente resultaron electas tres.

Brecha de género

Para lograr la participación efectiva de la mujer, desde el 2000, se estableció una base de 30% en forma progresiva, hasta lograr la equidad entre hombres y mujeres, aplicable en lo relativo a los cargos de dirección de los partidos políticos, diputados propietarios y suplentes al Congreso Nacional, al Parlamento Centroamericano, alcaldes y alcaldesas, vicealcaldes y regidores y regidoras.

No obstante, a pesar de lo que establece la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, la participación política de la mujer en las diversas instancias institucionales ha retrocedido, colocando al país por debajo del promedio Latinoamericano, según reconocen las propias organizaciones feministas.

De tal forma que la brecha de género en la participación social y política de la mujer, es decir, la distancia entre hombres y mujeres, se ha ampliado, de acuerdo a los datos registrados en las últimas elecciones generales (2009), que indican que el porcentaje de mujeres electas al Congreso Nacional para el período 2010-2014 bajó a 19.5% frente al 24.2% que había alcanzado en los comicios de 2005.

En el caso de las diputadas suplentes, se registró un leve crecimiento de 4.9% respecto al proceso electoral 2006-2010 y de 11.0% en comparación con el proceso 2002-2005

Respecto a la participación de la mujer en los gobiernos locales, el número de alcaldesas bajó de 27 en el período 2002-2005 a 24 en el 2006-2010, descenso que continuó a 17 en el período 2010-2014, lo que representa una disminución de 5.7% respecto al período anterior.

Asimismo, de 56 instituciones del Poder Ejecutivo, hay 16 mujeres en cargos de dirección, lo que representa el 26% de participación de la mujer.

En el Parlacen, por parte de Honduras, hay cinco mujeres de un total de 21; lo que representa un 29%, en el período anterior solamente cuatro mujeres tenían representación en ese organismo regional.

Los grupos feministas atribuyen esa situación a que a nivel de los partidos políticos, no se promueve de forma efectiva la participación de las mujeres y falta transparencia al interior de los partidos y por eso muchas mujeres con liderazgo abandonan el escenario político.

Asimismo, consideran que hay violencia política que se refleja en las desvalorizaciones, zancadillas, omisión, burlas, violencia física y amenazas sobre la integridad física y personal, es decir, se niega el acceso a recursos económicos para promover la participación política de las mujeres.

Para las organizaciones, la paridad entre hombres y mujeres es una cuestión de derechos humanos y constituye una condición para el logro de la justicia social, además de ser un requisito previo, necesario y fundamental para alcanzar el desarrollo y la paz de Honduras y el mundo.


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