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El precio de ser policía en Honduras



Tegucigalpa - Sus compañeros dicen, discretamente, que el jefe de la Unidad Contra el Robo de Vehículos de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Edgardo Ulises Galdámez, acribillado a manos de sicarios, era un policía a toda prueba, comprometido con el servicio. Hablan poco por temor a la nueva disposición del mando que les obliga a no dar declaraciones públicas.
 
- Un promedio mensual de 5.41 policías son víctimas de homicidios en Honduras, según registros del Conadeh, es decir, un caído cada 6 días.
- Hechos como el ocurrido la tarde del domingo en el estadio Nacional de Tegucigalpa, ponen en evidencia la difícil labor de un Policía. En tanto, en San Pedro Sula otro uniformado perdió la vida en las últimas horas.

La violencia ha cobrado más de 130 vidas de policías en los últimos dos años.

La muerte del oficial Galdámez, ocurrió la noche del jueves, justo cuando la capital hondureña era azotada por una tempestad que dejó inmunizaciones, medio centenar de colonias sin energía eléctrica y huellas ruinosas, en una ciudad tan vulnerable ante la naturaleza, como ante el acecho del crimen.

Desde personal de la escala básica hasta oficiales de alto rango han pasado a formar parte de las estadísticas violentas que convierten a Honduras en el más mortífero del mundo con 85.5 homicidios por 100 mil habitantes.

En esta radiografía de la inseguridad que atraviesa el país, al menos, cinco departamentos se convirtieron en los sitios más inseguros para la labor que realizan los miembros de la policía al registrar el 79% de las víctimas.

Del recuento de los hechos se establece que 45 (36%) policías perdieron la vida violentamente en el departamento de Francisco Morazán, 28 (22%) en Cortés, 11 (9%) en Atlántida, 8 (6%) en Comayagua y 7 (6%) en Yoro.

Datos señalan que las muertes contra agentes policiales no da tregua y mantiene los mismos índices en los últimos 24 meses.

En medio de toda esta vorágine de violencia, hace unos días unos 300 efectivos policiales protagonizaron un paro de labores exigiendo incrementos de salarios, respeto a los derechos laborales y mejores condiciones logística hacerle combate al crimen común y organizado.

La última muerte

El jueves de la semana pasada, mientras comenzaban los torrenciales aguaceros, un oficial de la DNIC fue asesinado por sujetos que se transportaban a bordo de dos motocicletas.

La víctima era el jefe de la Sección de Robo de Vehículos de la DNIC, Edgardo Ulises Galdámez, quien departía con unos amigos en unas canchas de futbolito, a inmediaciones de la colonia Kennedy.

Horas después del hecho criminal, las autoridades reportaron la captura de doce personas simpatizantes de pandillas, uno de ellos sería el autor material, dijeron fuentes de la Policía de Investigación.

Galdámez se desempeñaba como jefe de la Unidad Contra Hurto y Robo de Vehículos con sede en Tegucigalpa, donde coordinó la captura de bandas dedicadas a este flagelo.

También se desempeñó como jefe coordinador de la Escuela de Investigación e instructor de varios cursos y seminarios impartidos por la DNIC y otras dependencias policiales en diferentes temas operativos y técnico científicos en materia de investigación. Era considerado un oficial honesto con una hoja de servicio limpia.

Año difícil para miembros de la Policía

Sólo en los primeros 50 días de este 2013, al menos 12 integrantes de la Policía Nacional perdieron la vida violentamente.

Entre las víctimas mortales figura un subcomisionado, mientras que los demás pertenecían a la escala básica de las diferentes direcciones de la institución.

Los casos se registran el 4 de enero en Juticalpa, Olancho, donde el agente Bernabé Antonio Zepeda Martínez fue ultimado a balazos, sin que hasta la fecha se conozcan los móviles.

Un día después, en Esquías, Comayagua, perdió la vida el clase uno, Héctor Elvir Corea López, mientras que el día 9 corrió la misma suerte la agente de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Suyapa Posadas Márquez, de 25 años, en la colonia Guillén, sector de la Rivera Hernández, en San Pedro Sula, Cortés, norte de Honduras.

En tanto, el 15 de enero fue ultimado el subcomisionado Germán Fernando Reyes Flores, de 50 años, en la colonia Loarque, al sur de la capital.

Los hechos violentos durante el primer mes de 2013, cerraron con el policía preventivo Deybi Alexander Castillo Velásquez, de 23 años, quien fue abatido a tiros el día 20 en el barrio Buenos Aires de Puerto Cortés.

Febrero violento para los agentes

En estos casos, la Policía de Investigación, supuestamente, sigue el proceso de indagación para esclarecer las muertes sin que hasta la fecha se conozcan resultados.

Si enero fue malo para los miembros de la Policía, febrero fue terrible, pues la cifra de homicidios contra los celadores del orden superó la cifra en comparación al mes anterior.

Al 20 de febrero ya se contabilizaban otros siete policías víctimas de la espiral de la violencia. Dos resultaron muertos en el departamento de Yoro, uno en Colón y cuatro en la capital.

Uno de los casos es el de la agente de la Policía Femenina, Marbella Pinot Martínez, de 33 años, quien fue acribillada vilmente a balazos en el interior de un autobús rapidito, en Tegucigalpa.

Asimismo, en el campo de fútbol de residencial Plaza cayó abatido a mano de pistoleros el ex agente de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Manuel Francisco Perla, de 45 años, quien perdió la vida junto a su hijo.

A la lista se sumaron los miembros del Comando de Operaciones Especiales (Cobra) Abrahán Gúnera y Carlos Armando Lira Turcios, quienes eran miembros de la seguridad del ex director de la Policía Nacional, José Ricardo Ramírez del Cid. En este atentado criminal perdió la vida el hijo del ex jerarca policial, el joven Óscar Roberto Ramírez Umaña, de 17 años.

Y así se cuentan los crímenes contra elementos del orden.

126 policías perdieron la vida violentamente en últimos dos años

Alrededor de 126 miembros de la Policía hondureña perdieron la vida en circunstancias violentas en los dos últimos dos años (2011/2012) de la gestión del presidente Porfirio Lobo, revela un informe divulgado por el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh).

El titular del organismo humanitario, Ramón Custodio, ha expresado que con la muerte violenta de policías se demuestra, una vez más, la inseguridad que también se vive al interior de ese cuerpo encargado de la seguridad en el país.

“Ser policía es una profesión de vocación y servicio, además, en Honduras, es una labor de alto riesgo para quienes la ejercen”, declaró.

Según Custodio, la población hondureña percibe y está convencida que su principal problema es la inseguridad, ya que nos hace infelices a todos, tanto a las víctimas como a sus parientes y amigos, y a los mismos encargados de proveer seguridad pública en el país.

Bajo todo este clima de inseguridad que vive la población hondureña, el cuerpo policial sigue aportando víctimas en una guerra desigual contra el crimen común y organizado.

En la presente semana, Arturo Corrales tomó las riendas de la Secretaría de Seguridad, al tiempo que se le nombró como Comisionado Nacional de Defensa y Seguridad para coordinar acciones entre la Policía y el Ejército hondureño.


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