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Honduras sella su crisis con elecciones del domingo



Tegucigalpa - Las elecciones generales de este domingo 24 de noviembre, no sólo servirán para elegir un nuevo gobierno en este país centroamericano, también son el sello que pone fin a la crisis político institucional de junio de 2009 hace cuatro años, opinan los expertos.
 

Así lo dijo el jefe de la misión de la OEA para este proceso electoral, Enrique Correa, al descartar que el país esté a punto de vivir una nueva crisis política como insinúan algunos sectores al acercarse la hora en que más de cinco millones de electores se apresten a elegir un nuevo presidente, tres designados presidenciales o vicepresidentes, 128 diputados, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y 298 gobiernos locales.

Correa dijo al término de una reunión con el presidente Lobo Sosa, que Honduras más bien está saliendo de la crisis de junio de 2009 y no ve indicios reales que indiquen lo contrario, al tiempo que amortiguó presuntas denuncias de fraude.

“No vemos, no tenemos indicio o síntoma de que se esté fraguando, hasta ahora, un fraude en preparación, así como tampoco vemos que Honduras esté a las puertas de una nueva crisis, Honduras más bien está en la normalización de salir de ella”, dijo Correa.

Sus expresiones son consideradas por analistas locales como un buen indicio de que el proceso, pese a las imperfecciones que siempre se presentan, camina en términos generales por una buena ruta y que este domingo la población dirá el tipo de cambios que quiere para enrumbar en los senderos del desarrollo al país.

Las expresiones del jefe de la delegación de la OEA, que en junio de 2009 tuvo un cuestionado papel en torno a la crisis político que vivió el país tras la salida forzada de Manuel Zelaya, otorgan respiro a las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que en las últimas 72 horas se ha visto a aclarar malos entendidos, hacer cadenas diarias para informar el rumbo del proceso e incluso denunciar un intento de sabotaje a la transmisión de resultados.

David Matamoros, magistrado presidente del TSE, dijo que informes de inteligencia de las Fuerzas Armadas le indicaron que habían abortado un presunto sabotaje a la transmisión de los resultados electorales.

En cadena de prensa, Matamoros dijo que los “servicios de inteligencia del Estado se han activado, estamos trabajando intensamente para garantizar cada elemento que tiene que ver con la vida democrática del país”, tras recalcar que se había logrado “contrarrestar” un plan de sabotaje detectado por los militares.

Contrario a los pronósticos internacionales que auguraban un alto clima de tensión y crispación política al acercarse las elecciones, el proceso ha caminado sin mayores contratiempos y lejos de estar marcado por el signo de la crisis de junio de 2009, las agendas se han centrado en los temas de seguridad, empleo y corrupción, los tres problemas que identifican en las encuestas los hondureños.

La crisis político institucional de junio de 2009 no fue el eje que concitó el interés de los hondureños, como auguraban algunas misiones internacionales de derechos humanos que esperaban ver a un pueblo crispado alrededor de los acontecimientos de hace cuatro años.

A diferencia del capítulo que le tocó vivir al ahora presidente, Porfirio Lobo, que fue a elecciones en medio de la vorágine de la crisis y tuvo que esperar un año para que su gobierno fuera reconocido, ahora el país presenta otras condiciones y hay quienes aseveran que mañana se sella esa parte de la historia con la voluntad popular de acudir a las urnas como la mejor forma de salir de crisis violentas y profundas.

Esa hoja del gran libro que a diario escribe Honduras, no representa forzosamente un olvido de los hechos, pero son el preámbulo de la necesidad de delinear una nueva ruta de cambios y pactos sociales que permitan impedir que los hechos de 2009 se repitan con igual o mayor virulencia que hace cuatro años, opinan los entendidos.

En su informe la Comisión de la Verdad y Reconciliación hizo más de ochenta recomendaciones en los ámbitos político-institucionales, de derechos humanos, seguridad jurídica, medios de comunicación, sociedad civil y cooperación internacional que apuntan precisamente a la salida mediante pactos mínimos de consenso a evitar nuevos brotes de crisis que eviten un descarrilamiento del país.

Mañana, los electores emitirán su veredicto en las urnas, y quien resulte triunfador tiene el desafío de sellar la crisis con salidas viables a esos problemas de inseguridad, desempleo y corrupción que clama la ciudadanía.


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