Nueva York - El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, declaró hoy el estado de emergencia ante la posible llegada del huracán "Sandy" a la costa este de EEUU, mientras que el Ayuntamiento de la Gran Manzana y el vecino estado de Nueva Jersey han incrementado los preparativos de alerta.
"Todos
estamos tomando las mayores precauciones", afirmó Cuomo en un comunicado,
en el que recordó la experiencia del huracán "Irene" durante el año
pasado, que causó inundaciones y graves daños en algunos puntos de la ciudad de
Nueva York y de esos dos estados.
El
estado de emergencia permitirá a las autoridades locales acceder a recursos
estatales para poder acelerar la respuesta en caso de que sea necesario, y
también se ha pedido a las unidades militares de la Guardia Nacional que estén
preparadas por si fuera necesaria su intervención.
El
Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EEUU no prevé que "Sandy" vaya
a perder su categoría de huracán durante el fin de semana, sino que seguirá así
hasta que toque tierra, el lunes o el martes, en algún lugar entre los estados
de Virginia, Maryland, Delaware y Nueva Jersey.
Aunque
este huracán es solo de categoría 1, el lunes será el día de marea alta máxima,
por lo que se teme que las fuertes lluvias puedan provocar inundaciones en las
zonas bajas de Nueva Jersey y Nueva York en torno al río Hudson.
Por
su parte, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, pidió hoy a los
habitantes del estado que se preparen y que estén informados del recorrido de
la tormenta.
"Si
bien la pista exacta de "Sandy" es todavía incierta, Nueva Jersey
tiene el potencial de experimentar un gran impacto de los vientos fuertes,
lluvias intensas, inundaciones y cortes de energía", advirtió.
Además,
Christie señaló que el centro de operaciones de emergencia del Estado ya se
activó esta mañana para coordinar los preparativos relativos a la tormenta.
La
ciudad de Nueva York también se prepara ante la posible llegada del huracán y
su alcalde, Michael Bloomberg, anunció hoy en una rueda de prensa que se
estudia la posibilidad de cerrar algunos puentes de la isla de Manhattan debido
al riesgo de que se produzcan inundaciones.
Bloomberg
no requirió a los residentes de las zonas bajas que evacúen estas áreas, aunque
sí que tomen medidas y se mantengan en alerta sobre el transcurso de la
tormenta.
"El
domingo anunciaremos si se cerrarán las escuelas el lunes o no", añadió el
alcalde.
Solamente
en la ciudad de Nueva York, unas 375,000 personas viven en zonas bajas
susceptibles de sufrir inundaciones.
Además,
recomendó a los neoyorquinos que a partir del domingo se mantengan fuera de los
parques de la ciudad.
Bloomberg
también pidió a los ciudadanos que compren productos básicos, estén preparados
para posibles cortes de electricidad y tengan listas bolsas con artículos de
primera necesidad por si tuvieran que dejar sus viviendas de forma inesperada.
El
Servicio Meteorológico Nacional pronosticó vientos sostenidos de 40 a 65 millas
por hora (de 64 a 105 kilómetros por hora) a partir del lunes, y según indicó
Bloomberg, si las rachas superan las 39 millas (63 km/h), se podría paraliza el
servicio de transporte metropolitano.
El
estado de Nueva York ha ordenado que las redes de transporte público, los
puentes y túneles y la Autoridad Portuaria hagan todo tipo de preparativos
(como limpieza de desagües) para minimizar los posibles daños a las
infraestructuras.
Mientras,
la bolsa de Nueva York anunció que ha realizado preparativos de contingencia
para asegurar su funcionamiento.
Algunos
medios de comunicación han llamado ya a este huracán "Frankenstorm",
ya que se espera que aparte de fuertes lluvias cause abundantes precipitaciones
de nieve en las montañas Apalaches y Adirondacks durante los días en los que se
celebran las fiestas de Halloween.
También
se teme que el huracán pueda impactar a las refinerías de la zona de Nueva
York, Nueva Jersey y Pensilvania, donde se procesa aproximadamente el 6.5 % de
los combustibles que consume EEUU, así como al transporte marítimo de petróleo
y derivados de la región.