San José - El crimen organizado y la violencia son las "nuevas fuentes principales del desplazamiento forzado interno y externo en Centroamérica", denunció hoy en Costa Rica el Centro Internacional para los Derechos Humanos de los Migrantes (CIDEHUM).
La directora de la organización, Gabriela
Rodríguez, explicó en entrevista que si bien Centroamérica siempre ha sido una
región emisora de migrantes por razones económicas, actualmente la motivación
de muchas personas es huir de la violencia rampante.
"En los 70 y 80 hubo una gran
emigración por los conflictos armados, pero ahora, sin necesidad de una guerra
oficial estamos enfrentando la misma situación de desplazamiento de
poblaciones", afirmó Rodríguez.
Esta situación es más drástica en el
llamado "triángulo norte" de Centroamérica, es decir, en Guatemala,
Honduras y El Salvador, aunque en toda la región los emigrantes ilegales
enfrentan situaciones de riesgo y abusos.
"Los nuevos fenómenos migratorios no
son visibilizados. Hay muchas personas perseguidas, cuya seguridad se ve
amenazada por un enorme engranaje de crimen organizado trasnacional, que se
desarrolla en condiciones de impunidad y con gran poderío e influencia",
añadió la activista.
Según estudios del CIDEHUM, "las
poblaciones que se desplazan huyendo del crimen organizado y del reclutamiento
forzoso para actividades ilícitas deben ser reconocidas como personas con
necesidades específicas de protección", algo que no ocurre en
Centroamérica, donde "no se les tipifica como víctimas".
Estos flujos migratorios, de acuerdo con
activistas que hoy participaron en el seminario "Necesidades de protección
para personas desplazadas forzadas en Centroamérica", son crecientes y no
están siendo atendidos por las autoridades de cada país.
"Hay historias de miedo, persecución
y horror en estas poblaciones; homicidios, violencia, amenazas, abusos de poder
y discriminación que superan con creces los peores tiempos de la guerra en
Centroamérica", describió Rodríguez.
De acuerdo con Valdette Wilemann, del
Centro de Atención del Migrante Retornado de Honduras, hay un número creciente
de deportaciones, tanto desde Estados Unidos como de otros países
centroamericanos, lo que le da a la migración un comportamiento
"circular".
Entre 2008 y este año, un total de 240,000
emigrantes hondureños fueron enviados de regreso a su país. Se estima que 277
personas por día abandonan Honduras, que tiene un promedio de homicidios de
entre 18 y 22 jóvenes al día, según datos aportados por Wilemann.
No existen estadísticas oficiales sobre
la cantidad de desplazados por la violencia y el crimen organizado en la
región, pero tanto Wilemann como Rodríguez aseguran que no es extraño recibir
deportados que afirman que regresar a su país es una "sentencia de
muerte" para ellos.
El problema de no visualizar a esta
población es que ni las personas ni los Estados están acudiendo a los
mecanismos de ayuda humanitaria internacional que se despliegan en estos casos.
"Los Estados pueden solicitar esa
ayuda, como hizo Colombia en el pasado, pero eso significaría reconocer que
existe violencia organizada a tal punto que obliga a sus ciudadanos a huir. Hay
temas de los que no se quiere hablar para no afectar la imagen de ser un
destino atractivo a la inversiones", manifestó Rodríguez.
"En un momento el mundo miró a
Colombia y lo ayudó, ahora ¿esta gente qué, es de segunda clase? o acaso son
países tan pequeños que no importan tanto", cuestionó.
Centroamérica es el puente de mayor
tráfico de drogas y la ruta que siguen los emigrantes desde Suramérica hacia
Estados Unidos. Además, en los últimos años se ha visto afectada por las
acciones de pandillas de delincuentes llamadas "maras", que atacan a
la población civil.