Roma - El ex director del diario "Avanti" Valter Lavitola, investigado en Italia por posible chantaje al ex primer ministro Silvio Berlusconi y por corrupción y desvío ilegal de fondos al exterior, ha negado que pagara sobornos al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, o a su Gobierno.
Esto es lo que consta en la transcripción del interrogatorio
al que fue sometido Lavitola el pasado 18 de abril, dos días después de ser
arrestado a su llegada al aeropuerto romano de Fiumicino desde Argentina, y
cuyo contenido difunden los medios de comunicación italianos.
En el interrogatorio, Lavitola admitió haber pedido dinero
al empresario Angelo Capriotti para mediar en la concesión de las licencias
para la realización de varios centros penitenciarios en Panamá, pero negó que
ese dinero fuera destinado a sobornar a Martinelli o algunos de los miembros de
su Gobierno a los que, según él, convenció de que tomaran en consideración su
oferta.
"Comenzamos a hacer toda una serie de reuniones y yo
pedí a Capriotti que fuera correspondido con once millones (sin identificar la
moneda), si no me equivoco. Primero veinte, luego quince y al final llegamos a
once millones de comisiones sobre este asunto", indicó Lavitola.
El ex colaborador de Berlusconi aludió además al empresario
Mauro Velocci, a quien Martinelli acusa de difundir las alegaciones que pretenden
vincularlo con el supuesto pago de sobornos a cambio de la obtención de
contratos para la construcción de cárceles modulares y la compra de equipos de
seguridad a la firma italiana Finmeccanica.
Precisamente la empresa de la que era gerente Velocci, Svemark,
había ofrecido a Panamá construir unas cárceles modulares dentro de un proyecto
que no prosperó finalmente, según el Gobierno panameño, porque era muy costoso.
Lavitola señaló durante el interrogatorio en Italia que
Capriotti es un tipo un "poco independiente y es de una avaricia
estroboscópica, que ha determinado todo este follón de Velocci".
El exdirector del diario "Avanti" fue arrestado el
16 de abril a su llegada al aeropuerto de Fiumicino desde Argentina, donde se
había refugiado después de que estallara el escándalo del supuesto chantaje a
Berlusconi en relación a las fiestas del entonces mandatario con jóvenes en sus
residencias privadas.
Sobre él pesa, además de la acusación de chantaje al ex
primer ministro italiano, la de corrupción y desvío ilegal de fondos al
exterior, así como la de corrupción internacional por supuestos sobornos a
políticos de Panamá.
Según informaciones de varios medios italianos en base al
contenido de escuchas telefónicas de la investigación, Lavitola supuestamente
prometió decenas de millones de euros a los funcionarios panameños para la
firma de un contrato por valor de 176 millones de euros destinado a la
construcción de varios institutos penitenciarios, que finalmente no se llevó a
cabo.
Además, el diario "La Repubblica" publicó la
transcripción de unas escuchas referentes al 21 de agosto de 2011 entre
Lavitola y el director comercial de la empresa italiana Finmeccanica, Paolo
Pozzassere, en las que hablaban de entregar un helicóptero al presidente de Panamá
"como anticipo del pago de 30 millones" que se le había prometido.
De acuerdo con la prensa, ni el helicóptero ni el resto del
pago fue entregado, ya que la operación quedó interrumpida después de que el
nombre de Lavitola apareciera en las investigaciones por supuesto soborno a
Berlusconi.
Tras la difusión del contenido de la escucha, Finmeccanica
aseguró que nunca "pagó o prometió sobornos" al Gobierno de Panamá,
mientras que este ha advertido a Italia de que está dispuesto a rescindir
contratos con dicha empresa si no se retiran las acusaciones sobre su
presidente.