Tegucigalpa - El diario La Tribuna, propiedad del ex presidente hondureño Carlos Flores, denunció hoy "graves amenazas" contra el personal de redacción de ese periódico, a raíz de publicaciones ligadas al crimen en este país centroamericano.
En la "denuncia pública" el rotativo destaca que
personal de la redacción "ha comenzado a ser amenazado hasta poner en
riesgo su vida, por las informaciones que se han estado difundiendo a raíz de
la muerte de dos jóvenes estudiantes universitarios y al involucramiento de
policías en ese crimen y otros delitos".
El caso más grave, añade el diario, se registró el pasado
día 20, en horas de la noche contra uno de los miembros del equipo de
investigación de La Tribuna, quien conducía una moto y a quien "le hicieron
dos disparos desde un vehículo en el que lo perseguían, desde una distancia
aproximada de 15 metros".
"Afortunadamente no le acertaron ninguno de los
tiros", agrega la denuncia, que no identifica a ninguno de al menos cuatro
empleados, entre periodistas y fotógrafos, que han sido amenazados en los
últimos días.
Otras amenazas a personal de La Tribuna han sido a través de
llamadas telefónicas, en un retén policial con detención y revisión del
vehículo de un editor del diario, y una directa del policía Marco Antonio
Álvarez contra un fotógrafo en un tribunal de Justicia de Tegucigalpa.
Según la denuncia, Álvarez, implicado en la desaparición de
una pistola del cuerpo policial especializado "Cobras", amenazó al
fotógrafo cuando salía de un tribunal que le dictó medidas cautelares por la
desaparición del arma.
"Responsabilizamos a las autoridades de la República de
cualquier daño que pueda sufrir alguno de los empleados mencionados o cualquier
otro miembro del personal de este rotativo. Que conste", concluye la
denuncia del diario hondureño fundado el 9 de diciembre de 1976.
La Tribuna y otros medios hondureños han publicado en las
últimas semanas graves denuncias contra agentes y oficiales de la Policía
implicados en crímenes.
Las denuncias han surgido a raíz del asesinato de dos
universitarios, el 22 de octubre pasado, en el que están involucrados siete
policías y un suboficial.
Cuatro de los policías fueron encarcelados, mientras que
otros tres y el suboficial están prófugos.
Uno de los estudiantes asesinados era hijo de la rectora de
la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos, quien le
exige al presidente del país, Porfirio Lobo, al igual que a otros sectores, una
"depuración total" de la Policía.
Hace dos semanas, un hijo del periodista Renato Álvarez,
director de los noticiarios de la compañía Televicentro, fue amenazado de
muerte por desconocidos cuando regresaba a casa de una clase en una universidad
privada en Tegucigalpa.
El hecho se registró a pocos metros de la casa del
comunicador hondureño, que denunció el hecho ante el Comisionado de los
Derechos Humanos.
Otros dos periodistas, Arnulfo Aguilar, de San Pedro Sula
(norte), y Luis Galdámez, en Tegucigalpa, ambos ligados a radios locales,
también han denunciado amenazas de muerte a través de llamadas telefónicas en
las últimas dos semanas por informaciones que han difundido sobre policías
implicados en crímenes.
El asesinato de los dos universitarios ha dado pie para la
remoción de algunos oficiales de la Policía, lo que diversos sectores califican
de una acción cosmética por parte del Gobierno de Porfirio Lobo, pues
consideran que solamente se han hecho rotaciones de mandos.