Tegucigalpa – Su nombre es Manuel Pavón, tiene 11 años, estudia el sexto grado en el jardín y escuela El Manzanal. El es uno de los niños hondureños que apenas reciben dos o tres días de clases a la semana.
El
Manzanal ubicado en la periferia de la ciudad, es una zona de la
capital hondureña donde sus vecinos tienen problemas porque las
propiedades en que las que habitan son objeto de disputa. Es una zona
donde la pobreza ha dejado huellas imborrables en la vida de sus
habitantes. Los desalojos forzados son acontecimientos que marcan al
vecindario y que algunas veces atemorizan y en otras ocasionan brotes
de violencia.
En
ese ambiente ha crecido Manuel, quien por ahora habita en una colonia
aledaña, su morada ha sido objeto de desocupación obligatoria. Manuel
sabe leer, también tiene conocimientos elementales de matemática pero,
podría conocer mucho más, al menos lo primordial para su grado, sí sus
clases fueran regulares.
Proceso Digital habló con el este pequeño para conocer de su vida escolar:
PD/ ¿Te ha explicado tu profesora que esta pasando en el país?
Manuel: Si
PD/ ¿Qué te ha dicho?
Manuel:
Que hay problemas en el país y que son políticos que hubo un golpe de
estado y que por eso hay días que no nos dan clases y en una clase que
estudios sociales nos dejaron unas preguntas sobre eso de los golpes de
estado que lo buscáramos en Internet o en libros.
PD/ ¿Qué te ha enseñado tu profesora en clases?
Manuel:
Muchas cosas en Español, Ciencias Naturales Estudios Sociales y en
Matemática aunque algunas veces no le entiendo a la matemática.

| PD/ ¿Sabias que el gobierno dio por clausurado el año lectivo a partir del 31 de octubre, que piensas de eso?
Manuel: Si, la
“profe” nos dijo hoy. A mi no me gusta la decisión porque yo estoy en
sexto grado y el otro año voy para el colegio y no será lo mismo, la
“profe” ya nos había dicho que íbamos a terminar en diciembre y ahora
dicen que en octubre, ya sólo nos queda tiempo para el examen del
himno. |
Para finalizar la plática Manuel nos comenta que tiene tres hermanos, que
su padre trabaja en una ferretería y que su mamá lava ropa ajena,
también atiende las labores de la casa y cuida a sus hijos.
Coacción para maestros que quieren dar clases
En otra zona capitalina Proceso Digital
también conservó con Melisa Ordóñez, una niña de 10 años que hace
estudios de quinto grado en la escuela “Roberto Suazo Córdoba” en la
colonia 21 de Febrero.
La
colonia 21 de Febrero, bordea el cementerio Santa Anita de Comayagüela,
fue fundada hace unos 30 años, y en ella aún persisten los problemas de
titulación de tierras.
La
colonia está dividida en seis zonas, cuenta con agua potable, energía
eléctrica y servicio de telefonía, su calle principal está pavimentada
y la mayoría de sus habitantes son obreros y gentes que subsisten
gracias a sus quehaceres diarios.
El papá de Melisa, por ejemplo, trabaja en un taller mecánico mientras que su madre labora en una oficina pública.
Hablamos con
la pequeña Melisa sobre sus labores académicas y nos contó
que” recibíamos clases normales pero a partir de julio estuvimos casi un
mes sin tener clase y ahora recibimos a veces tres días y otros dos
durante la semana”.
| Al
preguntarle sobre las explicaciones que recibe de su maestra para
justificar esas prolongadas suspensiones de clases nos dice que la
profesora les ha explicado que “ahorita hay problemas
políticos que habían dificultades entre los poderes del estado y que
por eso cambiaron presidente. Antes estaba Mel y ahora Micheletti”
– indica, para luego agregar, - “pero mi profesora dice que muy pronto
se resolverá todo. Mi profesora nos quería dar clase pero otros
profesores de esta escuela cerraron los portones para que no entráramos
a recibir clases”, nos comenta. | 
|
Frente
al cierre oficial de las aulas el 31 de octubre, Melisa se siente
confundida porque la maestra aún no les oficializa la decisión ya que
según les ha dicho, “espera la notificación de la dirigencia”. |
Los que han tenido suerte
Aunque
son los menos, otros niños hondureños como el caso de Víctor José
López, un pasante de sexto grado en la escuela de Ensayo Dionicio de
Herrera, nos comenta con satisfacción que recibe clases “los cinco
días, aquí no han parado las labores los profesores solo estuvimos sin
venir a clases una semana después de lo que paso con Mel”, explica.
Los
estudiantes de la escuela de ensayo concluirán su año sin problemas
debido a que han podido cubrir sus contenidos adecuadamente.
Pan diario
Lastimosamente,
en Honduras los conflictos en la educación pública son como el pan
diario de los niños, niñas que acuden a las 9,621 escuelas públicas que
hay en Honduras y que disponen para el sistema educativo de un
presupuesto de unos 18 mil millones de lempiras.
Los
docentes siempre tienen, como dice un mítico artista sudamericano al
referirse a los argentinos, “un problema para cada solución”. Sino es
por el pago salarial, es el zonaje, las
bonificaciones o los colaterales, muchas vences les incomoda el
ministro, las contrataciones de personal, el presupuesto, y en fin….la
mayoría o casi todas las veces sus protestas están ligadas a los
económico y otras a lo político.

|
Escasamente la dirigencia magisterial tiene en su agenda un pensamiento que busque redimir el sistema educativo nacional.
Este
año iniciaron con protestas, pidiendo la cabeza del entonces ministro
de Educación Marlon Breve. Ya a mediados de 2009, los dirigentes
magisteriales junto a Breve se entendieron pero no en temas de
currícula o de docencia sino que en una mesa, ubicada en el salón
Morazán de la Casa Presidencial, defendieron juntos el proyecto político del defenestrado Manuel Zelaya en torno a la cuarta curta. Todos brindaron y divulgaron su respaldo en una senda rueda de prensa televisada en vivo para toda la nación. |
La secundaria por la peor ruta
El
problema más álgido de 2009 afecta directamente al nivel secundario o
medio de la educación pública, donde se han perdido al menos 80 días de
clases. Casi la mitad de los 200 mínimos que deberían recibir los
estudiantes de acuerdo a las exigencias educativas básicas.
La Secretaría
de Educación no tiene estadísticas confiables en cuanto a la perdida de
clases pero los padres de familia organizados desde hace pocos meses,
han revelado que el paro, vinculado a la salida de Manuel Zelaya del
poder, el 28 de junio, ha provocado al menos seis semanas%26nbsp;
consecutivas de perdida de%26nbsp; clases.
Oficialmente se estima que cada por cada día sin clases hay una perdida de 50 millones de lempiras diarios.
No hay duda que en el sistema primario una importante cantidad de docentes han acudido con regularidad a las aulas.
|
Acortar el año, una mala decisión
Los
padres organizados han luchado porque el año escolar se extienda hasta
el 18 de diciembre pero medida contraria, el gobierno ha decretado
concluir el año lectivo el 30 de este mes.
| Un
experto en el tema educativo, Armando Euceda, dijo que esa suspensión
temprana de las clases ocasionará una perdida de dos mil millones de
lempiras en sueldos que se pagarán a docentes que no trabajen.
Esta
decisión del gobierno, vinculada a la gobernabilidad, no es bien vista
por sectores nacionales que consideran que la perdida del año educativo
y la aplicación de un sistema de “ promoción automática” es infuncional.
| 
|
La
promoción automática se aplica en base a una evolución continua que
puede sustituir la rigurosidad de una evolución formal y hasta punitiva
explicó Euceda.
“Sí
usted maquilla a un moribundo no le va a quitar la anemia” parodió el
doctor Euceda para indicar que Honduras urge de una concertación
auténtica para atender gerencialmente el sistema educativo.
Asimismo,
propuso una concertación entre autoridades, docentes, padres de
familia, iglesias y básicamente la iniciativa ciudadana para formular y
ejecutar un Pacto Educativo Nacional.
Para
Héctor Rivas, uno de los principales dirigentes de la naciente
Federación de Padres de Familia, existe frustración entre los miembros
de esa organización ya que observan que ni al gobierno ni a los
maestros les importa en realidad la educación del país.
El
ministro Santos Elio Sosa ha llegado hasta a esconderse de los medios
de prensa para no dar la cara frente a realidades que no ha tenido
capacidad de afrontar.
La clausura
anticipada del año lectivo sólo tiene una víctima: Honduras y su
futuro. Los niños, las niñas y los jóvenes pierden sus conocimientos y su formación pero como bien señala una máxima de la educación, un año que se pierda en el sistema son siete años los que se atrasa el desarrollo de una nación.
Expertos indican que las
deficiencias y la falta de clases se ven reflejadas en la baja calidad
de los estudiantes en el ámbito laboral o en los resultados cuando
realizan su examen de admisión en las universidades.
El triste caso del Central Vicente Cáceres
Un
caso simbólico que refleja la crisis educativa nacional es lo que
ocurre en el insigne instituto Central Vicente Cáceres donde su
director ha sido señalado por
diversas anomalías. Pese a que sus incumplimientos laborales son
públicos las autoridades poco o nada han hecho para ponerle fin a un
problema que afecta a los educandos del centenario y otrora prestigiado
centro educativo capitalino.
Durante
2007 el Central perdió 30 días de clases y como resultado ocupó el 57
lugar de las instituciones públicas que se sometieron al examen de
admisión que se practica en la estatal Universidad Nacional Autónoma de
Honduras.
En
la actualidad, el comportamiento del director del instituto Central le
ha llevado a enfrentamientos directos con estudiantes. Especialmente
con muchachas que realizan allí sus estudios y quienes le señalan por
agresiones al no compartir sus ideas políticas o prestarse a sus intereses. |
Un liderazgo sin ruta a favor de la niñez y adolescencia
No
es menos grave lo que ocurre con los dirigentes magisteriales donde el
liderazgo de Eulogio Chávez es casi absoluto. Para Chávez, como para
sus acompañantes, ninguna disposición que provenga del gobierno interino de Roberto Micheletti es válida.

| Pese
a ello la contradicción nuevamente es marcada por los detalles
económicos, cuando tanto él como sus acompañantes reciben los pagos
salariales, refrendados por el actual gobierno.
Los
detalles son muchos, interminables, las historias de lo que viven
diariamente los niños y niñas en sus centros educativos; las
frustraciones cuando un director cierra la escuela o cuando los
pequeños son sacados por otros dirigentes que no permiten a sus colegas
impartir clases. |
Los
anteriores son nada más que los detalles que ya cultivan la verdadera y
más desastrosa crisis nacional mientras los ojos del mundo y de
Honduras fijan su mirada y sus esfuerzos en la llamada “crisis
política” donde afloran las intransigencias e intereses particulares, aquí se fermenta una verdadera e insalvable crisis nacional en el sistema educativo.